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Garzón y los crímenes contra la humanidad

Saturday, April 17th, 2010

Baltasar Garzón, Magistrado del Juzgado Central de Instrucción Nº 5, está cerca de sentarse en el banquillo de los acusados por un presunto delito de prevaricación derivado de su intento de enjuiciar los crímenes del franquismo.

En octubre de 2008, ante la petición de asociaciones de familiares de represaliados por el franquismo, Garzón decidió instruir la causa de los crímenes del franquismo que derivaron en miles de personas desaparecidas que yacen, aún hoy, 70 años después de la Guerra Civil, enterradas en fosas comunes.

Nada más declarar su competencia, surgieron multitud de voces criticando a Garzón, básicamente porque consideraban que los delitos habían prescrito, que existía una Ley de Amnistía que impedía perseguirlos, en fin, por la falta de competencia de la Audiencia Nacional para enjuiciarlos.

Finalmente, Garzón acabó inhibiéndose por estar muertos los responsables, y el asunto de las fosas pasó a Juzgados Provinciales en lo que a la exhumación de los cuerpos se refiere, mientras que los crímenes quedaron sin investigar.

Poco después, un sindicato de extrema derecha, Manos Limpias, y el partido político Falange Española, presentaron una querella por prevaricación contra Garzón, que está siendo instruida por el Tribunal Supremo y que puede dar con Garzón en el banquillo de los acusados.

La prevaricación, según el artículo 446 del Código Penal, se aprecia en el Juez o Magistrado que “a sabiendas, dictare sentencia o resolución injusta“. Por tanto, para que Garzón hubiera prevaricado sería preciso que su resolución declarándose competente para investigar los crímenes del franquismo fuera un auténtico disparate jurídico, que él mismo supiera que no era competente y aun así prosiguiera con la instrucción

Pues bien, analicemos los hechos para comprobar cómo la posición de Garzón no sólo estaba justificada, sino que jurídicamente era la correcta.

Diversas Asociaciones de Memoria Histórica, ante la evidencia de que centenares de cuerpos yacen aun en fosas comunes, que no se han identificado los cadáveres ni juzgado a los responsables, presentaron una demanda cuya competencia, por reparto, correspondió al Juzgado Central de Instrucción nº 5 cuyo magistrado titular es Garzón. El magistrado, constatando la existencia de cuerpos sin reconocer, de posibles desapariciones forzadas y asesinatos extrajudiciales, y para no vulnerar el derecho a la tutela judicial efectiva que consagra el artículo 24.1 de la Constitución Española, estudia la posible competencia de los tribunales españoles.

En el Derecho Penal, el delito se define como una acción u omisión antijurídica, culpable y punible. Por tanto, habría que analizar si los hechos denunciados (desaparición forzosa y asesinato), son acciones antijurídicas, imputables a alguien en concepto de dolo o culpa y si son punibles.

Parece evidente que el asesinato es una acción antijurídica, y que quien los cometió lo hizo con intencionalidad. Ahora tocaría determinar si esas acciones son punibles en el momento que nos ocupan. Para ello habría que determinar si existe competencia penal de los tribunales españoles para juzgar los delitos que nos ocupan, si son perseguibles (si han prescrito o no) y si hay sujetos a los que imputar los actos.

Aquí es donde surgen varios problemas. Siendo claro que son acciones constitutivas de delito, su punibilidad quedaría en entredicho por el hecho de que tales delitos habrían prescrito o no serían perseguibles como consecuencia de la Ley de Amnistía de 1977. Para Garzón, sin embargo, los delitos no estarían prescritos ni serían amnistiables, al considerarlos crímenes contra la humanidad.

De acuerdo con la doctrina jurídica internacional, se consideran crímenes contra la humanidad “las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso, encarcelación, tortura, violación, prostitución forzada, esterilización forzada, persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro o cualesquiera actos inhumanos que causen graves sufrimientos o atenten contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque“. Parece claro que la práctica sistemática de asesinato y desaparición forzada de personas cometida por las tropas nacionales no sólo durante la Guerra Civil, sino también durante los primeros 15 años del franquismo, constituyen crímenes contra la humanidad. Así lo ha declarado, entre otros, el Consejo de Europa.

Y si son crímenes contra la humanidad, y no simples asesinatos, de acuerdo con el derecho penal internacional, estos delitos son imprescriptibles y no pueden ser amnistiados.

Uno de los argumentos usados contra Garzón radica en que cuando se cometieron estos delitos, allá por los años 30 y 40, no existía el concepto de crímenes contra la humanidad, y no se los podría considerar como tales.

Esto no es así por varias razones, entre las que se encuentra la Convención de la Haya de 1907 y la llamada cláusula Martens (principio de derecho internacional según el cual, en los supuestos no comprendidos por el derecho vigente, las poblaciones y los beligerantes quedan bajo la salvaguardia de los principios de humanidad y de las exigencias de la conciencia pública), que permitirían juzgar estos crímenes.

Además, el nacimiento del concepto de crímenes contra la humanidad en 1945 no impide su aplicación a hechos cometidos con anterioridad a esta fecha. De hecho, eso es precisamente lo que hizo el Tribunal de Nuremberg, tipificar las acciones cometidas por los nazis con anterioridad a esta fecha como crímenes contra la humanidad, y castigarlos por ello. En consecuencia, aunque se conceptualiza en 1945, se aplica a hechos cometidos con anterioridad. Por analogía, lo mismo podría predicarse de los asesinatos y desapariciones cometidas durante el franquismo.

Además, el Pacto Internacional de Derecho Civiles y Políticos establece que “nada de los dispuesto en este artículo se opondrá al juicio ni a la condena de una persona por actos u omisiones que, en el momento de cometerse, fueran delictivos según los principios generales del derecho reconocidos por la comunidad internacional“. Entendemos que el derecho a la vida es un derecho reconocido por la comunidad internacional desde hace siglos.
Por si fuera poco, hace más de 150 años que el jurista internacional Rafael Bello dejó claro que “en una nación i en una época dadas el derecho de gentes sea una parte de la jurisprudencia patria, no admite duda“, por lo que aun no estando tipificado como delito en su momento, al atacar los principios básicos del derecho de gentes, estas acciones de desaparición forzada y asesinato serían perseguibles.

Por su parte, respecto a la posible aplicación de la Ley de Amnistía de 1977, la jurisprudencia internacional considera que los crímenes contra la humanidad no son amnistiables. Así, la Corte Interamericana de Derechos Humanos establece taxativamente que son “inadmisibles las disposiciones de amnistía, las disposiciones de prescripción y el establecimiento de excluyentes de responsabilidad que pretendan impedir la investigación y sanción de los responsables de las violaciones graves de los derechos humanos tales como la tortura, las ejecuciones sumarias, extralegales o arbitrarias y las desapariciones forzadas, todas ellas prohibidas por contravenir derechos inderogables reconocidos por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos…las mencionadas leyes carecen de efectos jurídicos y no pueden seguir representando un obstáculo para la investigación de los hechos que constituyen este caso ni para la identificación y el castigo de los responsables“, (caso “Barrios Altos”, sentencia del 14 de marzo de 2001).

En la misma línea, respecto a la prescripción de los crímenes contra la humanidad, el CIDH afirma que la “aplicación de las disposiciones de derecho interno sobre prescripción constituye una violación del deber del Estado de perseguir y sancionar, y consecuentemente, compromete su responsabilidad internacional” (caso “Trujillo Oroza vs. Bolivia” -Reparaciones, sentencia del 27 de febrero de 2002; caso “Benavides Cevallos”- cumplimiento de sentencia, resolución del 9 de septiembre de 2003).

Además, la Ley de Amnistía de 1997 se aplicaba a los delitos políticos, y no a los delitos comunes, y como dice Garzón, “¿se puede considerar que el rapto de los niños es un delito político? ¿Se puede considerar que la muerte de García Lorca tenía una finalidad política? ¿De quién eran ‘adversario político’ las decenas de miles de hombres, mujeres y niños desaparecidos por los pueblos de Castilla, de Extremadura, de Galicia…? ¿Son delitos políticos o son delitos contra la Humanidad?” Es obvio que no son simples delitos políticos como una manifestación o un escrito injurioso contra un dictador.

Para mayor escarnio de la posición de los tribunales españoles, estos, en situaciones de hecho similares ocurridas en las dictaduras de Argentina o Chile, han considerado tales delitos como crímenes contra la humanidad, imprescriptibles y cuya amnistía desconocían por vulnerar el derecho penal internacional. Así ocurrió, por ejemplo, en el caso del represor argentino Adolfo Scilingo, juzgado en España.

Por tanto, nos guste o no, es evidente que el exterminio masivo y la desaparición forzada de opositores al régimen franquista sólo puede considerarse como un caso de crímenes contra la humanidad que, de acuerdo con la jurisprudencia y doctrina internacional, son delitos imprescriptibles y que no se pueden amnistiar.

En consecuencia, es clara la competencia de los tribunales españoles para conocer del caso.

La actuación de Garzón fue, como vemos, correcta. Gran hilaridad produjo el hecho de que solicitara los certificados de defunción de importantes jerarcas de la Dictadura, entre ellos de Franco, pero hasta en eso fue correcto. Una vez demostrado que hay delito, y que es competente, debe indagar acerca de los responsables. Es obvio que estos han muerto, pero un proceso se basa en pruebas, no en presunciones, de ahí que fuera necesario solicitar el trámite de los certificados de defunción para aportarlos al proceso y declararlo concluso por falta de responsables, esto es, porque los culpables han fallecido. En cualquier caso, como dice Garzón, “el Juzgado Central de Instrucción se limitó a inhibirse por considerarse no competente, una vez constató el fallecimiento de los responsables. En relación con esta cuestión, no estará de más insistir en que a mi mandante no le constaba de antemano que los responsables de los crímenes, todos ellos, estuvieran muertos“. En efecto, varios jerarcas del franquismo que participaron en estos crímenes, siguen vivos residiendo en diversos pueblos de España. Son pocos, pero aún quedan algunos.

En fin, vemos que lo que fue una actuación escrupulosamente apegada a la Ley, con la finalidad de dar amparo a unas víctimas, se vuelve en su contra, y puede acabar con el propio magistrado en el banquillo de los acusados. El mundo al revés. Decenas de miles de asesinatos y desapariciones forzadas (la Resolución de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa de 17 de marzo de 2006 habla de 190.000 asesinados después de la guerra), secuestro de niños, en fin, todos los delitos no ya cometidos en la Guerra Civil, sino durante la Dictadura, acabada la guerra, en un supuesto tiempo de paz y estabilidad, todos ellos, quedaron impunes, y en cambio quien decidió investigarlos puede ser condenado ahora por ello, y encima a iniciativa del partido político heredero del régimen (Falange).

¿No estaríamos, más bien, ante un caso de prevaricación del propio Tribunal Supremo? En efecto, el TS conoce perfectamente que Garzón se ha limitado a aplicar la teoría y doctrina internacional vigente, que el propio TS ha utilizado en el pasado y que ahora desconoce.

Un país que no es capaz de mirar al pasado y condenar sus propias atrocidades es un país que no aprende de sus errores, un país que no se ha reconciliado consigo mismo. Un país al que le da igual que miles de cuerpos yazcan en fosas comunes, un país indiferente ante el sufrimiento de las familias, es un país enfermo.

Ningún país con una experiencia similar ha pretendido no ya siquiera dejar impunes los crímenes cometidos, sino incluso proscribir la memoria. España sí. En palabras de Angela Merkel, “hacer borrón y cuenta nueva significaría querer reprimir algo. Primero que eso no funciona nunca; y segundo, creo que debemos mantener despierta la memoria de lo ocurrido ¿Cómo vamos a explicar lo importante que es la libertad si ocultamos las experiencias de la ausencia de libertad?”.

En España, sin embargo, nada de eso ha ocurrido. Y cuando un magistrado, ante la demanda de los familiares, intenta investigar los crímenes que han quedado sin esclarecer y exhumar cuerpos de desaparecidos que yacen en fosas comunes, ve como su intento de hacer justicia se vuelve en su contra y acaba él siendo enjuiciado. Así, podemos llegar a la paradoja de que los responsables de decenas de miles de asesinatos nunca hayan respondido por sus crímenes, que tampoco se pueda investigar los mismos, ni decir lo que todo el mundo sabe, que se cometieron crímenes contra la humanidad, ni tampoco desenterrar los cuerpos de los desaparecidos, y en cambio, quien insolentemente pretendió lo contrario, puede ser juzgado y, acaso, condenado por ello. Y a eso se le llama justicia.

Garzón y la prevaricación

Wednesday, April 7th, 2010

Aprovechando que la Justicia española ha dado un paso más en su camino a la infamia acordando la apertura de juicio oral contra Garzón, y siguiendo la línea argumental de mi artículo publicado en The Insider del mes de marzo, reseño a continuación el artículo publicado por Ximo Bosch, portavoz territorial de Jueces por la Democracia, en El País, titulado “Más allá de Garzón”, en el que denuncia la desproporción que supone juzgar a Garzón por un presunto delito de prevaricación derivado de una decisión judicial (la competencia de la Audiencia Nacional para investigar los crímenes del franquismo) que no sólo era legítima y posible, sino que fue apoyada por diversos magistrados en sus deliberaciones posteriores acerca del tema.

Más allá de Garzón

“Alguien escribió en forma aforística que los casos difíciles generan mal Derecho. La causa instruida por Garzón sobre la Guerra Civil y las posteriores querellas presentadas por supuesta prevaricación representan asuntos de cierta dificultad. Sin embargo, no parece que las resoluciones dictadas en ambos procedimientos presenten una mala calidad jurídica. Más bien dichas actuaciones han desencadenado una intensa polémica por la especial naturaleza de las mismas.

Al examinarse la labor de Garzón como instructor, resulta obligatorio entender la elevada complejidad del objeto de la investigación sobre la Guerra Civil.

No nos encontramos ante un pronunciamiento incruento como el que llevó a cabo el general Miguel Primo de Rivera, cuando en 1923 dio un golpe de Estado mediante un simple telegrama que remitió a Alfonso XIII.

Al contrario, el plan diseñado por Mola en julio de 1936, y continuado luego por Franco, buscaba derrocar un Gobierno constitucional mediante una amplia insurrección militar, así como usar el terror de forma planificada para exterminar a los adversarios ideológicos y de este modo atemorizar al resto de la población, con el fin de instaurar un nuevo orden político. Además, como señala Preston, el alcance de esta represión no tuvo equivalente en ningún país europeo por su extensión personal y su larga permanencia.

Al calificar penalmente estos hechos, partimos de un delito contra la forma de gobierno, que tuvo como consecuencia decenas de miles de asesinatos, torturas y lesiones. Y multitud de detenciones ilegales y desapariciones forzadas de personas que siguen enterradas en fosas comunes. Y, además, también otros sucesos penosos y poco conocidos, como los numerosos niños que fueron arrebatados a sus madres para ser entregados en adopción a familias del bando vencedor. La magnitud de esta terrible tragedia colectiva resulta difícil de describir. Por ello, la pluralidad de figuras delictivas concurrentes suscita enormes controversias sobre las normas aplicables, sobre los cómputos de la prescripción o sobre las reglas de competencia.

En relación con la causa contra Garzón, cualquier análisis de las resoluciones del magistrado instructor del Tribunal Supremo, Luciano Varela, debe implicar un reconocimiento de su trayectoria y de su acreditada valía profesional.

No obstante, existen importantes voces en la comunidad jurídica que han expresado sus discrepancias al considerar que se está optando de forma discutible por una lectura extensiva del delito de prevaricación. Desde esta perspectiva, Garzón se habría decantado por una alternativa jurídica legítima entre las varias posibles. En consecuencia, no resultaría acertado afirmar que Garzón sabía que no era competente, pues sus decisiones fueron compartidas por diversos magistrados de la Audiencia Nacional al emitir sus votos particulares. Y la misma tesis han sostenido varios jueces de instrucción que han intervenido en las actuaciones.

De hecho, somos cientos los magistrados de este país que habríamos actuado en conciencia del mismo modo en que lo hizo Garzón. Tampoco puede aceptarse que los hechos no pudieran investigarse a causa de la Ley de Amnistía de 1977, que se refiere sólo a delitos políticos, pues los tribunales internacionales han declarado reiteradamente la perseguibilidad en todo caso de los crímenes contra la humanidad y la falta de validez de las normas de punto final.

Más allá de la suerte de Garzón, en este debate están en juego concepciones esenciales del Estado de derecho. La consolidación de una doctrina expansiva sobre la prevaricación nos conduciría a una peligrosa restricción de la independencia judicial. Y a una visión jerarquizada y subordinada de la interpretación de las normas. Ello reduciría la potestad valorativa sobre los principios constitucionales y limitaría el desarrollo de la jurisprudencia, ante el riesgo de que las aportaciones innovadoras pudieran ser criminalizadas.

Por otro lado, en un plano muy distinto, no podemos ignorar una inquietante paradoja. A diferencia de lo que ocurrió en otros países con regímenes totalitarios, en España los autores de gravísimos delitos nunca se han enfrentado a un juicio ni han asumido sus responsabilidades penales. Sin embargo, es probable que quien se siente en el banquillo sea el único magistrado que ha investigado esos crímenes.

Resultaría perturbador que Garzón fuese excluido de la judicatura y finalizara su vida profesional impartiendo clases en universidades norteamericanas, argentinas o chilenas, como les ocurrió a Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Luis Cernuda y tantos otros de nuestros exiliados de la guerra.

Sin duda, ambas situaciones no serían literalmente comparables. Y los juristas siempre podríamos explicar lo sucedido con abundantes tecnicismos. Pero, ciertamente, no creo que gran parte de nuestra sociedad pudiera conseguir entenderlo “.

Populismo con el Código Penal

Wednesday, January 27th, 2010

Ahora que el Rafita está de actualidad debido a que ha sido descubierto robando, los medios y algunos políticos (básicamente el PP) han aprovechado para coger el rábano por las hojas y han convertido en norma lo que es una excepción: la reincidencia de los menores juzgados bajo la Ley del Menor. En efecto, las estadísticas dicen que los menores que cometieron delitos y a los que se les aplicó la supuestamente benévola Ley de responsabilidad penal de los menores, en un 80%, no vuelve a reincidir. Pese a ello, el PP ha propuesto debatir la instauración de la cadena perpetua como remedio a todos los males del país en el ámbito de la delincuencia.

No se puede dar una contestación mejor que la efectuada por Ignacio Escolar en su artículo de Público, con datos y números que dejan en evidencia el populismo y la falsedad de estos argumentos favorables a la mano dura:

Endurecer el populismo

Dice el artículo 25 de la Constitución que las penas de cárcel en España “estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social” de los presos, no hacia la venganza. Pero como la Carta sólo es Magna cuando interesa, el PP ha decidido enarbolar el endurecimiento de las penas como nueva bandera electoral, a juego con su discurso xenófobo sobre la inmigración. El partido de las grandes soluciones para los problemas inventados ha aprovechado una anécdota, la nueva hazaña de El Rafita, para pedir condenas más duras, incluso la cadena perpetua. “Me parece que algo falla”, dice Esperanza Aguirre, y en eso tiene razón. Falla una sociedad que admite que se legisle a golpe de suceso macabro, del ritmo que marcan ciertos medios carroñeros que hacen de cada crimen un éxito de audiencia, un sangriento botín del que después los políticos populistas también sacan su tajada. Pero vayamos a los datos.

España es el país con más presos por habitante de toda la UE: 166 reclusos por cada 100.000 personas, muy por encima de Francia (96), Italia (92) e incluso Gran Bretaña (153). La población reclusa, unas 76.000 personas, casi se ha duplicado en los últimos quince años, desde que la reforma del Código Penal de 1995 endureció las condenas. ¿Significa esto que España es un país inseguro, y que por eso se llenan las cárceles? Pues tampoco. La tasa de criminalidad española es de las más bajas de Europa y los delitos más graves, como los asesinatos o los robos con violencia, no han parado de disminuir. Pese a estas cifras, existe la percepción contraria: que las condenas son blandas y que la delincuencia se ha disparado. La inseguridad ciudadana aparece como un problema cada vez mayor en las encuestas. Es la distancia entre la realidad y lo que sale por televisión.

La dignidad de Catalunya

Friday, November 27th, 2009

Se desató la polémica. Después de 3 años desde la aprobación del Estatut de Cataluña, el Tribunal Constitucional parece cerca de resolver el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP. Tras unos primeros borradores de sentencias que parecían inclinarse a favor de la constitucionalidad del texto, las últimas noticias apuntan a que ahora el TC optaría por recortar parte del articulado del Estatut.

Frente a esta posible sentencia, la sociedad catalana, mayoritariamente favorable al Estatut, como se demostró en el referendum que lo aprobó hace 3 años, empieza a movilizarse para defender un texto que consideran plenamente legal.

Y en este contexto, hoy ha salido publicado un editorial común en los 12 principales periódicos catalanes titulado “La dignidad de Catalunya” que defiende el Estatut frente a un posible recorte por parte del TC.

Este editorial ha sido apoyado por todos los partidos políticos catalanes (menos el PP y Ciutadans), así como por diversos agentes sociales: la Cámara de Comercio de Barcelona, la Asociación de Promotores de Barcelona, la Confederación de Comercio de Cataluña y los sindicatos UGT, CCOO, USOC y Unió de Pagesos.

Si bien es cierto que el texto contiene algunos errores, no es menos cierto que tiene razón en el fondo. Sorprende que los grupos más conservadores, contrarios al Estatut, que han estado presionando al TC para que se pronunciara en contra del texto legal, salgan ahora espantados por el hecho de que la sociedad catalana se movilice de la misma manera que hizo en su momento el nacionalismo español.

Por ello, y a pesar de no estar al 100% de acuerdo con el texto, aunque sí en su mayoría, nos sumamos al editorial, que apoyo sin ningún tipo de complejo. Por la dignidad de Catalunya y por el bien de quienes creemos en una España diversa y plural, la del artículo 2 de nuestra Constitución que, mal que les pese a algunos, dice textualmente que se “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”.

Enrique Urquijo, In Memoriam

Wednesday, November 18th, 2009

Un día como hoy, 17 de noviembre, de hace 10 años fallecía Enrique Urquijo, líder de Los Secretos y una de las voces más emblemáticas de la Movida. Junto a Antonio Vega y Joaquín Sabina, probablemente los 3 cantantes y compositores más importantes de la canción española del último cuarto de siglo.

Fallecía en el portal del número 23 de la Calle Espíritu Santo, en Malasaña, poniendo fin así a una trayectoria marcada por su carácter intimista y melancólico que desarrollaría en canciones memorables como Agárrate fuerte a mí, María, O sobre un vidrio mojado.

Para recordarle, basta con escuchar la letra y la música de la que para mí es la más bonita de sus canciones, Pero a tu lado, todo un canto al amor que se ha convertio en un himno inmortal escuchado y cantado a coro por centenares de personas en las noches profundas y solitarias de Madrid, al calor de las estrellas y de los tragos amargos que se beben para recordar, no para olvidar.

Como dice en su canción (pinchar para acceder), Ya no persigo sueños rotos, los he cosido con el hilo de tus ojos…

Descanse en paz y en nuestros recuerdos.

Un año de Obama

Saturday, November 7th, 2009

Se cumple un año desde que Barack Obama ganó las elecciones y se convirtió en el primer Presidente negro de los Estados Unidos. Quizás también en el Presidente que mayores esperanzas de cambio ha levantado, el que ofrecía un proyecto más revolucionario, el que rompía con los moldes que habían gobernado la política norteamericana desde tiempo inmemorial.

Pasado un año, existen luces y sombras. Los que están deseando que Obama se descalabre para luego decir, con orgullo realista, que eran todo nubes y fuegos de artificio, que las cosas no pueden cambiar y es mejor que sigan como están, restan méritos a lo que ha hecho hasta ahora Obama.

En mi opinión, lleva poco tiempo para que pueda cambiar tantas cosas como prometió, y aun le quedan retos difíciles (la reforma sanitaria, Afganistán) que determinarán la magnitud del cambio. Con todo, en el poco tiempo que lleva las reformas y su nueva forma de hacer política se han notado. ¿O acaso no es cambio

- el cierre programado de Guantánamo,

- la anunciada salida paulatina de las tropas de Irak,

- el acercamiento a Irán que aleja la posibilidad de un guerra,

- el acercamiento a Moscú que permite desactivar el absurdo escudo antimisiles que Bush instaló en Europa del Este y que perjudícó las relaciones con Rusia,

- los acuerdos de reducción del arsenal nuclear,

- su histórico discurso de El Cairo que supone una política de distensión con el mundo árabe,

- sus posturas acerca del conflicto de Oriente Medio,

- su apuesta por las energías renovables o

- el nuevo modelo económico, con subidas de impuestos a los más ricos y a las empresas y con mayor intervención estatal, que ha sacado a Estados Unidos de la crisis?

¿Acaso es poco todo esto para un año? Por mucho que se diga, no todos los políticos son iguales, y no es lo mismo Obama que Bush, y aunque lentamente, el cambio se ha producido.

Sobre este tema ha opinado de forma acertada Iñaki Gabilondo, en su editorial del pasado 4 noviembre que transcribo a continuáción:

“Obama, un año en la Casa Blanca. Un año en el que ha vuelto del revés toda la arquitectura doctrinal construida por George Bush. Multilateralismo en lugar de unilateralismo, mano tendida al Islam, complicidad con Rusia, reducción de armas nucleares, lucha contra el cambio climático. Las líneas maestras del nuevo pensamiento han quedado esculpidas en una docena de discursos memorables. Y el reglamento del juego mundial ha cambiado por completo.

Sin embargo, todo parece nada. Y se respira un aire de decepción, de sueño frustrado, como si Obama sólo hubiera sido un globo de colores y ya se nos hubiera pinchado. A fin y al cabo, el planeta está como estaba, y Afganistán peor, y la reforma de la sanidad en los Estados Unidos no sale adelante, etcétera, etcétera.

Obama, un fuego fatuo. Palabras, sólo palabras. Así se despachan hoy, en muchos foros, las glosas de aniversario. Y nos sorprende, porque dan a entender que se habían cegado por el colosal impacto de su victoria. Y se habían sentado en primera fila para ver de cerca los milagros que se iban a producir.

No habían reparado en que Obama no es mas que el presidente de los Estados Unidos. ¿El mayor poder? No, los hay mayores, y muy pronto empezaron a ofrecer feroz resistencia. ¿En qué ha quedado el control bancario o la guerra a los paraísos fiscales?. En su país, Obama se está fajando con lo más granítico del pensamiento conservador. Y fuera, los países que aspiraban a contar, pesar y mandar, lo que desean sobre todo es que sea Obama quien resuelva.

Suspirábamos por el multilateralismo, pero ignoramos cómo se juega ese juego. Entre otras cosas, porque no sabemos lo que queremos. Ejemplo, Afganistán: ¿sabe España qué quiere, lo sabe Alemania, o Francia, tiene una idea Europa?. Nuestro deseo es estar sin estar estando. ¿Y en el cambio climático?, ¿en la lucha contra la pobreza? ¿Queremos que pase lo que decimos querer?. ¿Y pagar los precios correspondientes, modificando nuestro modelo de desarrollo y de vida?.

En última instancia, la mayoría de los que nos  proclamamos partidarios de las grandes transformaciones que Obama anunció, nos limitamos a hablar. Sin embargo, los que se oponen a ellas, actúan. Y con todo su poder.”

La economía española en 2010

Wednesday, November 4th, 2009

Si alguna lección nos ha dejado la crisis económica y financiera que vivimos es que la evolución de la economía es imprevisible, y que todos los pronósticos y vaticinios son muy poco fiables.

Así, el FMI que dirigía Rodrigo Rato en 2006 afirmaba que “hay un reconocimiento creciente de que la dispersión del riesgo de crédito desde los bancos a un grupo más amplio y diversificado de inversores (…) ha contribuido a que tanto el sistema bancario como el conjunto del sistema financiero sea más resistente“: justamente un año y medio después, el sistema financiero mundial se situaba al borde del colapso precisamente por esa “dispersión del riesgo del crédito” que llevó a la expansión de los activos tóxicos, a la quiebra de numerosas entidades financieras y a la restricción del crédito que agravó la crisis económica hasta convertirla en una crisis financiera sin precedentes, en cuanto a su gravedad, desde el lejano crack del 29.

Por eso, cualquier predicción o vaticinio sobre la evolución de la economía debe cogerse con alfileres. Es más, los organismos encargados de estas predicciones las someten a constante revisión, ya que es tanta la incertidumbre que nadie sabe por dónde va a evolucionar una economía tan fluctuante.

En el caso español, la situación es aún más imprevisible, ya que a la crisis económica y financiera se suma la crisis del mercado inmobiliario, sustento de nuestro crecimiento en los últimos 12 años. Además, nadie sabe a ciencia cierta cómo afectará esta crisis inmobiliaria a los balances de los bancos, que siguen aguantando y maquillando sus cuentas a la espera de que escampe el temporal. Con todo, aquellos bancos que más arriesgaron en la financiación de operaciones inmobiliarias y que más hipotecas “basura” concedieron, serán los que tarde o temprano no podrán aguantar más y tendrán que sacar a la luz sus problemas, con la consiguiente crisis. El alcance de ésta determinará también, a su vez, el devenir de la economía española en 2010 y 2011.

De ahí que las estimaciones sean tan dispares. Por un lado, hay hasta 3 organismos (Itermoney, Goldman Sachs y La Caixa) que son optimistas respecto a la evolución de nuestra economía, previendo un crecimiento positivo o, en el peor de los casos, crecimiento cero en 2010. Particularmente impactante fue el esperanzador dato aportado por Goldman Sachs, el último en publicarse de la lista, que prevé un crecimiento de hasta el 0,7%, dato que ningún otro organismo se ha atrevido a pronosticar. Sería, sin duda, una gran noticia para nuestra economía, ya que supondría el comienzo de la salida de la crisis (aunque ello no significaría la solución de otros problemas, como el empleo, ya que nuestra economía no crea empleo hasta que crece a tasas superiores al 2%).

En la misma línea, Intermoney cree que habrá un crecimiento considerable en 2010, sobre todo si tenemos en cuenta que venimos de un 2009 en el que el descenso del PIB puede acercarse al 4%.

Junto a estos pronósticos positivos, hay otros más negativos. BBVA, FMI y AFI (Anlistas Financieros Internacionales) consideran que la economía se retraerá en 2010 entre un 0,6% y un 0,7%, lo que significa un desaceleración de la crisis en España pero sin llegar a su superación. Más negativo es FUNCAS (Fundación de las Cajas de Ahorro), que apunta a un fuerte retracción de hasta el 1%. Estos datos serían malos, sin duda, pues supondrían otro año más de descenso del PIB y de aumento sostenido del paro.

En un punto intermedio se sitúa el propio Gobierno, que apunta a un descenso del 0,3% en el PIB, basándose en unos primeros trimestres negativos atenuados por un ligero crecimiento en los últimos, que encarrilarían un 2011 ya positivo en el que la crisis estaría superada.

En cuanto al desempleo, sólo Intermoney y el Gobierno consideran que se mantendrá estable, en cifras parecidas a las que actualmente tenemos del 18,5%. El resto de organismos apuntan a una subida del desempleo de un 1%, situando la tasa de desempleo por encima el temido 20%. Habrá que ver cómo afectan al empleo los nuevos estímulos fiscales, pero lo que parece claro es que ni el desempleo crecerá a ritmos exponenciales como ha sucedido en el último año y medio, en el que el número de desempleados ha subido más de un 10%, ni tampoco descenderá apreciablemente, puesto que nuestra economía no creará empleo hasta que crezca por encima del 2%, por lo que hasta mediados de 2011 no es factible un descenso considerable del desempleo. Con todo, en el peor de los casos, parece improbable que la tasa de desempleados alcance los 5 millones de personas, como funestamente algunos han augurado.

En cualquier caso, nada está dicho. Habrá que ver el impacto de los estímulos fiscales y de la recuperación de Francia y Alemania, que pueden tirar de nuestras exportaciones. Habrá que ver cómo afecta el sorprendente dato del crecimiento del 3,5% del PIB de Estados Unidos en este último trimestre, lo que supone que la primera potencia mundial ha salido ya de la crisis , lo cual sin duda insuflará confianza en los mercados. Habrá que atender al comportamiento de la demanda interna y el consumo y, sobre todo, habrá que esperar que los bancos y cajas españolas no tengan excesivos problemas, porque si los peores augurios se cumplen y los bancos afectados por la crisis inmobiliaria se meten en problemas, la economía podría volver a caer gravemente, y hacer la situación insostenible.

A pesar de tanta incertidumbre, lo que parece más factible es que la economía aún sufra dos trimestres de recesión, para luego empezar a crecer sostenidamente (habrá que ver si en forma de V, que supondría un rápido repunte, o en forma de L, más estancado). El empleo, por su parte, compaginará meses duros con algunos más halagüeños, sin que haya grandes variaciones en porcentaje de parados.

Esperemos, por el bien de todos, que las peores predicciones no se cumplan, y que esos signos positivos que Goldman Sachs ha visto sean ciertos, porque eso supondría el principio del fin de la crisis que nos atenaza, que sería lo mismo que decir el principio del fin del sufrimiento de tantas y tantas personas que se han visto devoradas por esta crisis económica y financiera que casi nadie supo ver y de la que muchos quieren salir aplicando las mismas recetas que nos llevaron a ella. Pero eso es asunto de otro artículo.

Analista

% Variación PIB 2010

% Tasa de Paro 2010

Intermoney

+ 0, 6 %

18, 4 %

Goldman Sachs

+ 0, 7 %

 

La Caixa

+ 0, 0 %

20, 1 %

Gobierno

- 0, 3 %

18, 5 %

Funcas

- 1 %

20, 5 %

FMI

- 0, 7 %

20, 2 %

BBVA

- 0, 7 %

20, 7 %

AFI

- 0, 6 %

20, 9 %

Las relaciones España - EEUU

Wednesday, October 14th, 2009

Mucho se ha escrito en los últimos años sobre las relaciones entre España y Estados Unidos. Se recriminaba a nuestro Presidente, Zapatero, sus desencuentros con Bush, y el hecho de que no le hubiera recibido en la Casa Blanca se interpretaba como un desaire y una prueba de las equivocaciones en la política exterior del Gobierno socialista.

En mi opinión, nada más lejos de la realidad. Precisamente ese desencuentro, esa falta de entendemiento entre Bush y ZP, debería ser motivo de orgullo, ya que el primero ha sido uno de los peores Presidentes de la Historia de los EEUU, con una política violenta, injusta, errática y fracasada. Prueba de ello es el cambio que ha dado el mundo con Obama, que se guía por unos principios similares a los defendidos por ZP durante años, y opuestos a los de Bush.

Lo triste no era que discrepáramos hasta el enfado con Bush, sino que en algún momento de nuestra historia, coincidiéramos en planteamientos con semejante personaje. Más aún: que nos alineáramos incondicionalmente con él en la empresa más cuestionada de las últimas décadas, la Guerra de Irak, contraviniendo la opinión mayoritaria de los ciudadanos y de los países de la UE, y actuando en contra del mandato de la ONU. Quebrando, en fin, las normas que regían hasta entonces las relaciones internacionales y polarizando y dividiendo al mundo.

Ayer, en su editorial de las 21:00, Iñaki Gabilondo lo resumía perfectamente:

Zapatero en La Casa Blanca. Es noticia importante. No porque nuestro presidente se haya quitado una piedra del zapato, sino porque recuperamos la normalidad. Normalidad que, cuidado, no perdimos cuando llegó Zapatero a La Moncloa. Entonces se cometieron errores que hubieron debido evitarse. Pero la normalidad se había quebrado ocho años antes, cuando llegó Aznar. Sus servilismo le fue gratificado con familiaridades que le hicieron malinterpretar su propio deslumbramiento. El monaguillo se creyó cardenal porque estaba cerca del Papa y fue utilizado como submarino contra Europa y copatrocinador de la Guerra de Iraq. E hizo algunos ridículos memorables.

La normalidad verdadera se dio con Felipe González. Como pesábamos mucho en Europa, y mucho en Iberoamérica, y pudimos ser anfitriones de la Conferencia de Paz de Madrid, por eso éramos respetados en todas partes. En La Casa Blanca también. Ese ha de ser nuestro modelo de relación con Obama. Amigos leales, pero sin perder la dignidad. De modo que no hemos de regresar a 2004, sino a 1996“.

La foto de las hijas de ZP

Friday, September 25th, 2009

La última arremetida de la derecha sociológica contra Zapatero no puede ser más ruin y miserable, ya que utiliza a las hijas del presidente, menores de edad, para burlarse de él (y por ende de ellas).

La polémica surge a raíz de una foto de la familia Zapatero y la familia Obama en una visita privada al museo Metropolitan de Nueva York. En la foto, se aprecia a las hijas de Zapatero vestidas al estilo “gótico”, lo cual desentona con el rigor protocolario supuestamente debido.

Antes que nada quiero dejar clara mi opinión. Es cierto que la vestimenta no es la más adecuada, pero de ahí a montar el circo que se ha organizado hay un largo trecho.

En primer lugar, porque la foto no debió publicarse nunca, ya que las chicas son menores de edad y al publicarse y utilizarse su imagen con fines sarcásticos y de crítica, se está vulnerando los derechos del menor que se encuentran regulados en la Ley Orgánica de Protección del Menor.

En segundo lugar, porque no se trata, como se ha dicho, de la imagen exterior de España, ya que se trataba de un encuentro privado e informal que en nada concierne a nuestras relaciones exteriores. Utilizar una visita privada y familiar como elemento del juego político es deleznable.

En cualquier caso, supongo que hace más daño a la imagen de España que un mafioso y corrupto como Berlusconi, acusado de mantener relaciones sexuales con menores y con putas, se codee con Aznar que el hecho de cómo vistan unas niñas. Pero no, es más grave el traje negro de las hijas de Zapatero que los veraneos de Aznar en casas de empresarios, o en el yate de otro mafioso como Briatore. Eso no daña nuestra imagen exterior, claro.

Pero lo más patético de todo es la intención de criticar y hundir a Zapatero utilizando a sus hijas menores de edad a las que la derecha ridiculiza sin piedad por su atuendo. Para la derecha todo vale con tal de destruir a Zapatero. Me imagino que se sentirán orgullosos al ver como cuando las chicas vuelvan a España, se encuentran en Internet chanzas, bromas, vejaciones, insultos y escarnios sobre ellas. Pero todo vale, hasta utilizar a menores de edad para atacar a Zapatero.

Con ello, de paso, se consigue que no se hable de la noticia más importante del día, y una de las más graves de los últimos años: la presunta financiación ilegal del PP valenciano.

Así nos va como país, cuando nos interesa más el atuendo de las hijas del Presidente que un escándalo de corrupción del principal partido de la oposición. Y lo peor es que a la hora de votar, influirá más la foto de las hijas de Zapatero que la corrupción del PP.

Menores para el Facebook, mayores para ir a la trena

Sunday, September 6th, 2009

La última medida presentada por el PP en el Congreso de los Diputados, ha traído cola: se trata de restringir el acceso de los menores de 18 años a las redes sociales tipo Facebook o Tuenti. En efecto, al PP le produce un inmenso miedo que los menores puedan intercambiar archivos o ponerse en contacto con sus amigos vía Internet (cabría preguntarse entonces por qué no ampliar esa restricción al messenger, o a los chats, o a las redes P2P de intercambio de archivos o, en general, a Internet, donde como todo el mundo sabe, la maldad campa por sus respetos).

Al mismo tiempo que presentaba esta enmienda restrictiva del uso de Internet por considerar que los menores no son lo suficientemente maduros para cuidarse de los peligros del Facebook, el PP proponía, en un alarde de coherencia sin par, rebajar la edad penal hasta los 12 años, porque en este caso sí que son los suficientemente maduros y responsables para entrar en la cárcel.

Es decir, que para hacer un correcto uso de Tuenti no se es maduro hasta los 18 años, pero si se comete un delito con 12 años sí se sabía lo que se hacía, sí había responsabilidad suficiente y por supuesto, estos niños tienen la madurez suficiente para ir a la cárcel. Eso se llama coherencia.  Quizás, antes de presentar una propuesta como esta, algunos políticos deberían obtener la autorización de alguien con un mínimo de inteligencia, porque la calidad de nuestra democracia se deteriora cuando se pretenden legislar gilipolleces de este calibre.

Ignacio Escolar, una vez más, ha dado con la clave en este estupendo artículo:

“Definición legal de quinceañero, según el PP: alguien lo bastante mayor como para ir a la cárcel pero no lo suficiente como para usar Facebook sin el permiso de sus padres. Como todo populismo lo bastante avanzado es indistinguible de la telebasura, la derecha ha encontrado inspiración en los últimos sucesos macabros que arrasan en las audiencias, ese sensible medidor de la ‘alarma social’. Al calor de casos como las violaciones adolescentes de Isla Cristina y Baena, el PP ha propuesto en el Congreso varias medidas sobre esos seres que, según convenga, son niños o menores: víctimas inocentes o villanos plenamente responsables, aunque tengan la misma edad.

Esta tarde, tres diputados populares pidieron que los menores puedan quedar entre rejas a partir de los 12 años. Y en el mismo paquete, no se sabe a cuento de qué, también plantearon que los niños de menos de 18 sólo pudiesen conectarse a las redes sociales, como Facebook o Tuenti, si presentan el DNI y una autorización paterna. Horas después, tras una lluvia de críticas, los conservadores descafeinaron el desatino y lo dejaron en que los padres fuesen informados “de las actividades de sus hijos en las redes sociales”. De regular por ley la hora de llegada a casa aún no han dicho nada.

Ninguna herramienta es inofensiva por sí misma, hasta una cuchara mal usada puede ser mortal. Como todo prejuicio injusto, la criminalización de Internet se alimenta de la falta de información, de la brecha generacional, de los que critican cuanto ignoran. Yo, ingenuo de mí, pensaba que en el caso de sus señorías se arreglaría con esos ordenadores que hay ahora en cada escaño del Congreso. Veo que no”.