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La Política Interior de Obama

Thursday, April 1st, 2010

Hace escasamente 15 días, Obama consiguió aprobar la histórica reforma sanitaria que con tanto ahinco ha perseguido desde que alcanzó la Presidencia de los Estados Unidos. Se trata, sin duda, de un cambio revolucionario en el sistema estadounidense, y la gran victoria de Obama en lo que llevamos de mandato, al ver por fin aprobada la que fue su gran promesa electoral.

Pero Obama no sólo ha conseguido aprobar la reforma sanitaria; su modelo de cambio se ha visto reflejado en muchas otras medidas de política interior.

Transcribo el artículo que José María Pernas, Director del Comité de Estudios del Club Inside, ha publicado en The Insider del mes de marzo sobre la política interior de Obama.

CHANGE IS COMING (II): EL PRIMER AÑO DE OBAMA EN POLÍTICA INTERIOR

En mi anterior artículo sobre el primer año de Barack Obama hablaba acerca de los logros en política exterior que el nuevo presidente de los Estados Unidos ha conseguido, así como también de algunos de sus errores. Si bien es cierto que la política exterior es un campo donde los poderes presidenciales son más ejecutivos, en las materias de política “doméstica” estadounidense el Presidente está más sujeto al control y paralización de sus medidas por las cámaras legislativas (Cámara de Representantes y Senado).

Este control del legislativo al ejecutivo, por lo demás, muy saludable en términos de garantías democráticas, ha propiciado una progresiva obstaculización de las reformas de la Administración Obama en diversos campos. Pero por encima de estos obstáculos, y a pesar de que los mismos han restado brillo mediático a labor de Obama en política interior, lo que destaca es la actitud de responsabilidad del nuevo presidente de cara a las reformas. Me explico, el Gobierno de Obama bien pudiera haber aprobado la reforma sanitaria o tantas otras a través del método de tramitación urgente que el Presidente puede declarar, evitando así el filibusterismo de los republicanos en el Senado. Sin embargo, prefirió esperar, elaborar una propuesta de consenso entre demócratas y republicanos, de forma que dicha reforma fuera pergeñada por ambos lados del espectro político del país.

A continuación, me referiré a reformas realizadas en varios campos, que han supuesto, sino un vuelco de la situación, una forma distinta de hacer las cosas en Washington.

La salida de la crisis económica

En relación a la crisis económica, Obama ha tenido, en primer lugar, la inteligencia de contar con un reputado secretario del Tesoro, Timothy Geithner, antiguo presidente de la Reserva Federal de Nueva York, y con los consejos de Paul Vockler, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos en los años ochenta.

Por otro lado, y ante el creciente descontento popular por los beneficios obtenidos por los bancos tras los rescates financieros y las ayudas del Gobierno a través de la compra de sus activos más tóxicos, la Administración Obama va a realizar una serie de reformas para regular mejor los instrumentos financieras y controlar a las entidades bancarias en esta materia. Ello lanza un mensaje de que el rescate de un banco no es gratis, y que lo que el Estado presta debe ser devuelto a través de un ejercicio responsabilidad por las entidades financieras.

Éste es un punto en el que la Administración Obama puede conseguir al menos un éxito propagandístico, si bien es cierto que la reforma será mucho menos ambiciosa que lo que propone el ‘ala izquierda’ demócrata, lo que puede abrir otra brecha entre Obama y sus seguidores más proclives a las intervenciones públicas. Obama, con el apoyo entusiasta del Congreso, ha pretendido no defraudar a la clase media y baja cuando aprobó un impuesto especial para gran parte de las entidades financieras que han recibido ayudas públicas.

No parece, sin embargo, que ni el presidente ni el Legislativo vayan a cerrar los “agujeros” en el sistema regulatorio de EEUU ni a reducir la “sopa de letras” de agencias regulatorias, que en la práctica no hacen más que superponer sus funciones sin ser capaces de regular verdaderamente los riesgos del sistema. Es lo que está pasando con el corazón de la propuesta de Obama: la creación de una agencia independiente que proteja al consumidor de abusos en productos financieros como hipotecas y tarjetas de crédito. La Cámara de Representantes le dio su bendición antes de la Navidad, pero en el Senado la cosa es muy diferente y todo apunta a que el concepto original quedará muy tocado.

Otro pilar de la propuesta original de Obama pasaba por reforzar el papel de la Reserva Federal en la supervisión de los riesgos. Pero tanto demócratas como republicanos son muy críticos con el trabajo del banco central previo a la crisis y reprochan a sus dirigentes no haber prevenido el estallido de la burbuja hipotecaria.

El tercer elemento en el aire se refiere a la idea lanzada por Obama de prohibir que los bancos especulen con fondos de los depósitos garantizados de sus clientes. Sin embargo, en lugar de obligar por ley a las entidades bancarias a abandonar sus negocios en los mercados de capitales como quiere Obama, el Senado quiere que sean los reguladores los que restrinjan determinadas actividades caso por caso.

El presidente de la Reserva Federal, Bern Bernanke opinó que la medida sería difícil de aplicar y tendría consecuencias no deseadas. Las claves para evitar los problemas vistos durante la crisis, dijo el presidente de la autoridad monetaria, son fortalecer la disciplina de mercado, forzar a los bancos a ampliar su colchón de capital y someter las actividades de riesgo a un mayor control. Según los analistas, cuando se analiza como quedarán las otras partes del sistema regulador, la propuesta parece quedarse corta. Todo apunta a que ésta se quedará en un traspaso de poderes, con la Reserva Federal vigilando a las grandes instituciones y cediendo al departamento del Tesoro y el Fondo de Garantía de Depósitos algunas funciones.

Todo ello es sin duda descorazonador, pero muestra al mismo tiempo que las reformas que la Administración Obama está emprendiendo hacen daño a muchos grupos de interés. Como dice el premio nobel de Economía de 2008 Paul Kraugman (El País, 07-03-2010) “En resumen, por tanto, es hora de decir “hasta aquí hemos llegado”. Es mejor que no haya reforma, y que ello vaya unido a una campaña para nombrar y avergonzar a los culpables, que una reforma cosmética que simplemente encubra la falta de actuación”. La democracia hace que dichos grupos de interés sean influyentes y como Estados Unidos no es un país que dependa solo del presidente las reformas llevan su tiempo. Pero Obama en ningún momento ha dejado de lado sus convicciones para agradar a las cámaras o para sacar un titular de televisión.

En todo caso, y aunque muchas reformas como la de la transparencia en las retribuciones de consejeros o la regulación de derivados e instrumentos de riesgo se encuentra aún en estudio, la Administración Obama sí ha conseguido estabilizar la tasa de desempleo, incluso ha descendido en las últimas fechas. El crecimiento económico estadounidense ha vuelto a resurgir con fuerza y los consumidores muestran signos de confianza con el crecimiento del consumo. Por lo menos, la estabilidad ha vuelto a “main street” tras las irresponsabilidades de “Wall Street”, y ello, en parte, se debe a la política económica que el gobierno de Obama ha venido desarrollando hasta el momento.

La reforma sanitaria

Este es uno de los proyectos históricos que ha emprendido la nueva Administración. Como se sabe, en los Estados Unidos, más de 40 millones de personas carecen de cobertura médica al no tener seguros de salud, pues el país norteamericano carece de un sistema de cobertura universal. Los empresarios garantizan la cobertura de la mayoría de los estadounidenses mientras que otra parte de la población elige aseguradoras privadas. Los términos de casi todos los planes de salud incluyen el pago periódico de cuotas, pero a veces se exige el adelanto de cierta cantidad del coste del tratamiento, cuyo importe depende del tipo de plan concertado. El Gobierno ofrece cobertura sanitaria sólo a partir de los 65 años, que es cuando los ciudadanos pueden acceder al programa Medicare, gestionado por el Estado. De la misma manera, Medicaid se hace cargo de familias con sueldos modestos, niños, mujeres embarazadas y personas con discapacidades.

Por ello, ante esta ausencia de cobertura universal sanitaria, el presidente ha formulado tres principios que cualquier borrador de reforma sanitaria debe cumplir para poder contar con su apoyo: la reducción de los costes, la garantía de que todos los estadounidenses podrán escoger su propio plan de sanidad, incluido un plan público, y la calidad y la accesibilidad del sistema. Desde las distintas comisiones en el Senado y en la Cámara de Representantes ya han salido propuestas. La primera se decanta por un sistema de seguro obligatorio en el cual el Estado apoyaría con subvenciones a las personas necesitadas. La sanidad pública sólo estaría abierta a los que no tienen cobertura a través de un empleador. Otras dos rechazan la opción pública y prefieren una solución mixta de aseguradoras privadas y cooperativas médicas sin ánimo de lucro. En todo caso, en la negociación entre la Casa Blanca y el Congreso se ha avanzado ya en cosas como que se mantendrá la libertad de elegir seguro, los que estén satisfechos con su plan actual podrán conservarlo, las empresas están obligadas a proveer un seguro a sus empleados, el aumento de los impuestos sólo afectará a los hogares que ingresen más de un millón de dólares al año y no va a haber aumento del déficit nacional.

Como es sabido, un escaño del Senado en Massachusetts que había pertenecido a la familia demócrata Kennedy -primero a John y después a Robert- desde 1952, pasó a manos republicanas. No es sólo un fracaso simbólico. Con esa derrota, los demócratas pierden la posibilidad de evitar que los republicanos ejerzan una minoría de bloqueo. Toda la agenda de Obama-su reforma sanitaria, la creación de un mercado de emisiones de CO2 y la reforma financiera- será más difícil de llevar a la práctica debido a las prácticas dilatorias que la minoría de bloqueo republicana en el Senado puede poner en práctica

Obama presentó la semana pasada su propuesta ampliada para la reforma del sistema de salud, que incluye algunas iniciativas de la oposición republicana. Pese a ello, no ha conseguido reducir la oposición a la medida entre los republicanos, que consideran, entre otras cosas, que la reforma, tal y como está concebida, representará un gasto excesivo. Los republicanos demandan que se abandone la medida tal y como está planteada y se comience a negociar desde el principio.

A la resistencia republicana se suma la de algunos demócratas, tanto del ala moderada -preocupada por el efecto de la medida en el déficit fiscal del país- como entre los más liberales, que creen que no va lo suficientemente lejos. Obama asegura que la reforma sanitaria contribuirá a reducir a largo plazo el déficit fiscal. Se está a la espera de una propuesta conjunta de la Cámara de Representantes y el Senado que produzca un texto de reforma, si bien no tan ambicioso en cuanto al sistema público de salud como en un primer momento, sí que garantiza la cobertura sanitaria a quien actualmente carece de ella.

A pesar de que la reforma no será la que salió de la Casa Blanca, Obama ha conseguido que un país tan dependiente de los seguros médicos privados como EE.UU. se cuestione su propio sistema, y lo más importante, va a conseguir que el Congreso de su país garantice que, de una forma u otra, ningún estadounidense se quede sin cobertura médica.

Reforma energética e infraestructuras

El 19 de abril de 2009, el jefe de gabinete y ‘mano derecha’ de Obama Rahm Emanuel, dijo: “Sé que esto va a pasar: a final de año habrá una ley de energía en la mesa del presidente”. A día de hoy, ni siquiera hay un borrador. El objetivo declarado de Obama es crear un mercado financiero en el que las empresas puedan comprar y vender permisos, emitidos por el Gobierno, para emitir gases que provocan el ‘efecto invernadero’ y, así, favorecer el desarrollo de energías renovables, un área en la que la Administración de EEUU está muy interesada en la experiencia de España.

Ése es el objetivo. Por un lado, los republicanos son como una especie de muro ante cualquier intento de limitar esas emisiones. Por otro, una serie de demócratas de Estados petroleros y carboneros (el 50% de la energía eléctrica de EEUU procede de térmicas de carbón, en general bastante antiguas y poco eficientes) también se oponen. Ahora, todas esas peleas apenas tienen sentido. Tras la derrota demócrata de Massachusetts, el mercado de emisiones es difícil que vea la luz este año. Ningún senador va a arriesgar su reelección por el ‘efecto invernadero’.

En el mismo sentido, la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático no supuso el avance esperado, pues no se concretaron compromisos concretos entre las grandes potencias. Sin duda China, Rusia y Estados Unidos querían un acuerdo pero bajo unos márgenes demasiado estrechos provocados por la crisis económica.

Lo que sí ha desarrollado Obama con eficacia ha sido la promoción de las energías renovables y la eficiencia energética en escuelas, hospitales, empresas, edificios gubernamentales, a través de subvenciones y fondos públicos para financiar la construcción, por ejemplo, de parques eólicos.

Asimismo, la inversión pública en infraestructuras, al igual que en la época del “new deal”, ha supuesto un fuerte impulso en cuanto a la creación de empleo y a la renovación de las anticuadas vías férreas y puentes de las principales carreteras de EE.UU. Destaca por encima de todo los grandes corredores de alta velocidad que el gobierno federal pretende desarrollar para reducir la dependencia del petróleo y descongestionar las autopistas.

Reforma educativa

Tras el difícil asunto de la reforma sanitaria, que por lo menos está encauzado para que se produzca la votación conjunta entre Congreso y Senado, la Administración Obama está abordando en estos días la reforma educativa.

Al contrario de lo que cabía esperar, dicha reforma no va a ser un cambio radical frente al plan llamado “Que no quede ningún niño rezagado” promovido durante la pasada administración del presidente George W. Bush. No se trata por tanto de desacreditar la labor del gobierno anterior sino de buscar una reforma educativa eficiente y de consenso. En este sentido la Administración Obama no lleva a cabo reformas con el oculto interés de ganar adeptos en las encuestas, al estilo de otros gobernantes, sino conseguir un proyecto consensuado que perdure para varias generaciones. Algo parecido, lo que es de alabar, esta intentando realizar el ministro de educación español, Ángel Gabilondo, frente a otros compañeros de su partido y de partidos de la oposición que usan la educación con fines partidistas.

Volviendo a Estados Unidos, Barack Obama ha anunciado que el lunes 15 de marzo presentará al Congreso un plan para mejorar el nivel educativo de los estadounidenses y recuperar el terreno perdido ante el avance de otros países. El proyecto constituye una reestructuración del referido plan “Que no quede ningún niño rezagado” Cabe recordar que en las últimas décadas Estados Unidos ha perdido terreno y los niños de 15 años están lejos de la cima en ciencias y matemáticas cuando se les compara con los jóvenes de otros países. Bajo el liderazgo de la secretaria de Educación, Arne Duncan, su gobierno ya ha puesto en marcha un plan mediante el cual los estados compiten por fondos federales a través de la reforma y la elevación de las normas de calidad educativa. Eso significa recompensar a los maestros por sus resultados y hacer hincapié en materias cruciales como la ciencia y las matemáticas.

Según las pautas del plan, los colegios que logren una excelencia en sus niveles serán recompensados y se alentará a los distritos a reformar las escuelas en las que no se logren esos niveles. El plan es ambicioso al establecer que todos los niños que terminen sus estudios secundarios deben estar preparados para la universidad sin importar sus orígenes y situación. Al final, lo que se pretende es que la excelencia no solo se genere en las tradicionales instituciones académicas estadounidenses, sino también en la escuela pública, como un modo de garantizar la igualdad de oportunidades sin depender de los ingresos familiares para tener una buena educación.

Guantánamo, células madre y reforma migratoria

Obama ha prohibido de forma expresa, y para que no quede ninguna duda, las torturas en los interrogatorios de la CIA. Además, ha clausurado las llamadas cárceles secretas de la agencia de espionaje en otros países, agujeros negros dentro del derecho internacional pues en dichas cárceles se cometieron abusos contra los reclusos. Se ha enviado a diversos presos de la cárcel de Guantánamo a que cumplan sus condenas en cárceles de otros países (cinco lo harán en España). Otros presos se pretende que sean juzgados en tribunales civiles de Nueva York, lo que está suscitando oposición por parte de los neoyorkinos, incluido su alcalde. En todo caso, Obama ha dado los pasos para cerrar la cárcel de Guantámano, donde se mantenía a los presos en un limbo jurídico sin garantías legales. Con ello esta Administración da una lección al mundo entero al demostrar que para combatir el terrorismo es más efectivo y ejemplarizante respetar el estado de derecho que usar métodos como la tortura para obtener confesiones, torturas que se practicaron con la anuencia de la anterior Administración.

Por otro lado, la Administración Obama ha levantado muchas, aunque no todas, de las restricciones que pesaban sobre los científicos en la investigación sobre células madres, siendo una clara concesión a sus votantes, sacrificando, en este aspecto, el necesario consenso.

Del mismo modo, el gobierno de Obama prometió realizar una reforma que abriera un camino a la legalización de los millones de inmigrantes indocumentados, y que lo haría en el primer año de su presidencia. Ello sin embargo no ha sido posible, debido al fuerte rechazo que dicha idea provoca entre algunos demócratas, por no decir entre los republicanos. Esta reforma deberá ser debatida con largo alcance, y parece que va a retrasarse, pues este otoño son las elecciones a toda la Cámara de Representantes y a un tercio del Senado, lo que redundará en los cálculos partidistas de los legisladores en detrimento de las reformas.
Conclusión

¿Es Obama un nuevo Carter, aquel presidente que bajo grandes expectativas acabó por no ser reelegido? En mi opinión, Obama posee una diferencia sustancial con Carter: tiene paciencia. Tiene paciencia porque sabe que las reformas que su país debe emprender no pueden ser propiedad de su partido, sino que deben perdurar en el tiempo bajo signo de diferentes gobiernos. Por eso mismo las reformas están tardando en llevarse a cabo, porque se busca el máximo consenso posible y no se pretende dar un paso en falso que lleve a un país al enfrentamiento ideológico.

Al estilo de Nelson Mandela cuando fue elegido presidente de Suráfrica, Obama no pretende gobernar únicamente para satisfacer a sus votantes, sino que pretende trascender las fronteras ideológicas y partidistas para prestar un efectivo servicio de buen gobierno a sus conciudadanos. Como todo gobernante en ejercicio, el presidente Obama ha cometido errores, pero ha sabido enmendarlos, o por lo menos, ha conseguido tener paciencia y llevar las reformas en sintonía con el poder legislativo, sin ejercer sus funciones presidenciales más allá de lo que le permite la Constitución de los Estados Unidos.

Como nos describe el analista Moisés Naím en El País (14-03-2010), “Era absolutamente imposible mantener las estratosféricas expectativas que tenía la gente dentro y fuera de Estados Unidos acerca del nuevo Presidente. Aún así, y a pesar de la caída de los índices de popularidad, cerca de la mitad de los estadounidenses siguen apoyando la gestión de Obama. Esto lo coloca entre los presidentes del mundo que más apoyo tienen de sus ciudadanos. La economía sigue débil, pero ya no está al borde del precipicio. El desempleo sigue alto, pero se ha estabilizado y los expertos calculan que continuará declinando. Salvar a los bancos tuvo enormes costes políticos, pero evitó el colapso del sistema financiero, lo cual hubiese tenido pavorosas consecuencias para todos. La reforma sanitaria implica tocar a poderosos grupos, empresariales y sindicales, que obtienen ingresos anuales equivalentes al 16% de la economía estadounidense. Esto explica por qué durante décadas nadie había logrado reformar el sistema. Pero, de una manera u otra, Obama logrará que se aprueben reformas que si bien serán insuficientes, significarán un avance”.

Además, Obama ha llevado a cabo un cambio en los modos de ejercer la presidencia. Ha acudido a reunirse en numerosas ocasiones con los líderes de demócratas y republicanos en la Cámara de Representantes y el Senado, ha celebrado debates con legisladores republicanos sobre la reforma sanitaria, ha convocado encuentros de expertos y sociedad civil para acordar medidas contra la crisis económica, ha acudido incluso a una reunión del partido republicano. Está siendo, pues, un Presidente que cree en el parlamentarismo y no se enroca en la Casa Blanca, pues sabe, con acierto, que el gobierno de un país no puede ser llevado a cabo por una sola persona, sino que precisa del apoyo y consenso de legisladores y expertos en cada materia.

En fin, si este primer año de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos no ha sido calificado como deslumbrante por los medios de comunicación, es precisamente porque ha sido un año democrático, donde el Presidente se ha puesto a disposición de los representantes del pueblo para recibir las críticas que mereciera y fueran oportunas, y eso es un logro democrático mucho mayor que recibir titulares de televisión favorables. Por ello, la esperanza de un Presidente como Obama de usos verdaderamente democráticos y representativos de los intereses generales continúa vigente. Y ese es el verdadero cambio.

Las relaciones España - EEUU

Wednesday, October 14th, 2009

Mucho se ha escrito en los últimos años sobre las relaciones entre España y Estados Unidos. Se recriminaba a nuestro Presidente, Zapatero, sus desencuentros con Bush, y el hecho de que no le hubiera recibido en la Casa Blanca se interpretaba como un desaire y una prueba de las equivocaciones en la política exterior del Gobierno socialista.

En mi opinión, nada más lejos de la realidad. Precisamente ese desencuentro, esa falta de entendemiento entre Bush y ZP, debería ser motivo de orgullo, ya que el primero ha sido uno de los peores Presidentes de la Historia de los EEUU, con una política violenta, injusta, errática y fracasada. Prueba de ello es el cambio que ha dado el mundo con Obama, que se guía por unos principios similares a los defendidos por ZP durante años, y opuestos a los de Bush.

Lo triste no era que discrepáramos hasta el enfado con Bush, sino que en algún momento de nuestra historia, coincidiéramos en planteamientos con semejante personaje. Más aún: que nos alineáramos incondicionalmente con él en la empresa más cuestionada de las últimas décadas, la Guerra de Irak, contraviniendo la opinión mayoritaria de los ciudadanos y de los países de la UE, y actuando en contra del mandato de la ONU. Quebrando, en fin, las normas que regían hasta entonces las relaciones internacionales y polarizando y dividiendo al mundo.

Ayer, en su editorial de las 21:00, Iñaki Gabilondo lo resumía perfectamente:

Zapatero en La Casa Blanca. Es noticia importante. No porque nuestro presidente se haya quitado una piedra del zapato, sino porque recuperamos la normalidad. Normalidad que, cuidado, no perdimos cuando llegó Zapatero a La Moncloa. Entonces se cometieron errores que hubieron debido evitarse. Pero la normalidad se había quebrado ocho años antes, cuando llegó Aznar. Sus servilismo le fue gratificado con familiaridades que le hicieron malinterpretar su propio deslumbramiento. El monaguillo se creyó cardenal porque estaba cerca del Papa y fue utilizado como submarino contra Europa y copatrocinador de la Guerra de Iraq. E hizo algunos ridículos memorables.

La normalidad verdadera se dio con Felipe González. Como pesábamos mucho en Europa, y mucho en Iberoamérica, y pudimos ser anfitriones de la Conferencia de Paz de Madrid, por eso éramos respetados en todas partes. En La Casa Blanca también. Ese ha de ser nuestro modelo de relación con Obama. Amigos leales, pero sin perder la dignidad. De modo que no hemos de regresar a 2004, sino a 1996“.

La foto de las hijas de ZP

Friday, September 25th, 2009

La última arremetida de la derecha sociológica contra Zapatero no puede ser más ruin y miserable, ya que utiliza a las hijas del presidente, menores de edad, para burlarse de él (y por ende de ellas).

La polémica surge a raíz de una foto de la familia Zapatero y la familia Obama en una visita privada al museo Metropolitan de Nueva York. En la foto, se aprecia a las hijas de Zapatero vestidas al estilo “gótico”, lo cual desentona con el rigor protocolario supuestamente debido.

Antes que nada quiero dejar clara mi opinión. Es cierto que la vestimenta no es la más adecuada, pero de ahí a montar el circo que se ha organizado hay un largo trecho.

En primer lugar, porque la foto no debió publicarse nunca, ya que las chicas son menores de edad y al publicarse y utilizarse su imagen con fines sarcásticos y de crítica, se está vulnerando los derechos del menor que se encuentran regulados en la Ley Orgánica de Protección del Menor.

En segundo lugar, porque no se trata, como se ha dicho, de la imagen exterior de España, ya que se trataba de un encuentro privado e informal que en nada concierne a nuestras relaciones exteriores. Utilizar una visita privada y familiar como elemento del juego político es deleznable.

En cualquier caso, supongo que hace más daño a la imagen de España que un mafioso y corrupto como Berlusconi, acusado de mantener relaciones sexuales con menores y con putas, se codee con Aznar que el hecho de cómo vistan unas niñas. Pero no, es más grave el traje negro de las hijas de Zapatero que los veraneos de Aznar en casas de empresarios, o en el yate de otro mafioso como Briatore. Eso no daña nuestra imagen exterior, claro.

Pero lo más patético de todo es la intención de criticar y hundir a Zapatero utilizando a sus hijas menores de edad a las que la derecha ridiculiza sin piedad por su atuendo. Para la derecha todo vale con tal de destruir a Zapatero. Me imagino que se sentirán orgullosos al ver como cuando las chicas vuelvan a España, se encuentran en Internet chanzas, bromas, vejaciones, insultos y escarnios sobre ellas. Pero todo vale, hasta utilizar a menores de edad para atacar a Zapatero.

Con ello, de paso, se consigue que no se hable de la noticia más importante del día, y una de las más graves de los últimos años: la presunta financiación ilegal del PP valenciano.

Así nos va como país, cuando nos interesa más el atuendo de las hijas del Presidente que un escándalo de corrupción del principal partido de la oposición. Y lo peor es que a la hora de votar, influirá más la foto de las hijas de Zapatero que la corrupción del PP.

La impunidad del franquismo

Wednesday, September 23rd, 2009

La vergonzosa imputación de Garzón por un presunto delito de prevaricación ha vuelto a poner sobre el tapete su decisión de enjuiciar los crímenes del franquismo. Hemos hablado de ello en profundidad en este blog (y lo seguiremos haciendo) argumentando jurídicamente lo acertado de la decisión de Garzón. Sin embargo, para escarnio de nuestro país, un sindicato ultraderechista le denunció por haber cometido la osadía de intentar esclarecer qué paso con los centenares de miles de víctimas del franquismo que fueron desaparecidas. El Magistrado Prego, vinculado a la Fundación del Valle de los Caídos (con eso se dice todo), admitió a trámite la denuncia, y en esas estamos.

Tiempo habrá para comentar la decisión que adopten los tribunales. Mientras tanto, transcribo un interesante artículo firmado por varios juristas e intelectuales (José Saramago, Premio Nóbel de Literatura;José Jiménez Villarejo, ex presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo; Enrique Gimbernat Ordeig, catedrático de Derecho Penal; Javier Moscoso del Prado y Muñoz, ex fiscal general del Estado; Luis Guillermo Pérez, secretario general de la Federación Internacional de Derechos Humanos, y Hernán Hormazábal Malaree, catedrático) titulado “La impunidad del franquismo” publicado el pasado 16 de septiembre en El País. Llama la atención la mención a la sentencia del TEDH de 16 de julio de 2009 que establece que la ausencia de búsqueda oficial de los desaparecidos supone un trato cruel e inhumano, siguiendo la línea marcada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (para más información, consultar mis artículos sobre este tema de Octubre de 2008.

La impunidad del franquismo

Son 114.266 personas las que, según el auto dictado por el juez Garzón el 16 de octubre de 2008, desaparecieron, en el contexto de crímenes contra la humanidad, entre julio de 1936 y diciembre de 1951, en el curso de la Guerra Civil española y, ulteriormente, durante la dictadura fascista de Franco.

La violación de los derechos humanos ha sido una desgraciada realidad a lo largo de la historia de la humanidad; sus autores, en la inmensa mayoría de las ocasiones, han quedado impunes, y a las víctimas y a sus familiares, en otras tantas, se les ha privado de la necesaria tutela judicial en los tribunales internos.

Por ello, la comunidad internacional ha ido estableciendo diferentes compromisos, ineludibles para todos los Estados, a fin de garantizar la búsqueda de la verdad, la reparación a las víctimas y el castigo de los autores de los más graves crímenes contra la humanidad. Es decir, garantizar el derecho de las víctimas y sus familiares a la justicia, como garantía del principio esencial, del que debe prevalerse todo Estado, de no repetición de los crímenes.

Respecto de los familiares -como lo ha reiterado la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del 16 de julio de 2009 en el caso Karimov contra Rusia- la ausencia de búsqueda oficial de los desaparecidos supone un trato cruel e inhumano. Dicho de otra forma, los familiares de los desaparecidos sin respuesta oficial son víctimas de tortura.

Desde la Convención de Ginebra de 1864 sobre leyes y costumbres de la guerra, al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, pasando por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 o los recientes Principios o Directrices de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos adoptados en el año 2005, es indudable el deber, moral y jurídico, de toda la comunidad internacional y de cada uno de los Estados que la componen, de perseguir graves crímenes contra la integridad y dignidad humana.

Las desapariciones forzadas, han sido calificadas por las Naciones Unidas como un ultraje a la dignidad humana, reconociendo el derecho a un recurso judicial rápido y eficaz, como medio para determinar el paradero de las personas privadas de libertad o su estado de salud, o de identificar a la autoridad que ordenó la privación de libertad o la hizo efectiva. Como otros crímenes semejantes, considerados de lesa humanidad, no son amnistiables ni prescriptibles según la evolución del Derecho Penal Internacional desde los principios de Núremberg.

Esa obligación de perseguiry castigar los más graves atentados contra la humanidad es aplicada sólo por algunos Estados, y de forma interesada. Y España ha de entonar por desgracia, y con gran vergüenza, el mea culpa.

España que se congratulaba en ser uno de los pioneros en la aplicación del principio de justicia universal, hoy desgraciadamente en entredicho, ignora a sus propias víctimas, somete a tormentos (según la indicada doctrina del Tribunal Europeo) a sus familiares y desoye las obligaciones contractuales internacionales dimanantes de tratados y convenios suscritos e incorporados a su ordenamiento jurídico.

Recientemente, el Comité de Derechos Humanos, en su periodo de sesiones de octubre de 2008, examinando los informes presentados por los diferentes Estados, y antes de que se declarase la Audiencia Nacional incompetente para conocer de las desapariciones que tuvieron lugar durante y después de la Guerra Civil, señaló que “está preocupado por el mantenimiento en vigor de la Ley de Amnistía de 1977″, y recordó que “los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y aunque toma nota con satisfacción de las garantías dadas por el Estado parte en el sentido de que la Ley de la Memoria Histórica prevé que se esclarezca la suerte que corrieron los desaparecidos, observa con preocupación las informaciones sobre los obstáculos con que han tropezado las familias en sus gestiones judiciales y administrativas para obtener la exhumación de los restos y la identificación de las personas desaparecidas”.

El comité recomendó no sólo la derogación de la Ley de Amnistía, sino el auténtico restablecimiento de la verdad histórica sobre todas las violaciones -se produjesen por quien se produjesen- de los derechos humanos cometidas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, añadiendo que ha de permitirse a las familias que identifiquen y exhumen los cuerpos de las víctimas y, en su caso, indemnizarlas.

La naturaleza de crimen de lesa humanidad que supone la desaparición forzada de personas es, por tanto, indiscutida, en particular cuando se comete de forma grave o sistemática contra la población civil. Lo señalaba también la Convención de 2006 sobre Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, determinando la obligación de los Estados de investigar los hechos y juzgar a los culpables.

Han transcurrido más de 12 años desde que, el 28 de marzo de 1996, la Unión Progresista de Fiscales interpusiera la primera denuncia por los crímenes cometidos por los responsables de la dictadura militar argentina en los años 1976 a 1983. A partir de entonces, se han sucedido en la Audiencia Nacional española, como órgano competente para la instrucción y enjuiciamiento de los crímenes acogidos bajo la jurisdicción universal, diversas denuncias por crímenes internacionales ocurridos en diferentes países que han dado lugar a un amplio debate sobre el principio de jurisdicción universal.

Sin embargo, más de 70 años después de los hechos, en España se sigue sin conocer qué pasó, quién ordenó las ejecuciones, quién practicó las detenciones, y qué sucedió con los, al menos, 114.266 desaparecidos que se han documentado judicialmente.

La obligación de investigar, juzgar, castigar y reparar se ha obviado, de forma incoherente, en España. Peor aún, el único juez, Baltasar Garzón, que ha cumplido, con apego a la ley, coherencia, valentía y riesgos evidentes con el deber de contribuir a satisfacer las demandas de las víctimas, se encuentra cuestionado e imputado por quienes tendrían el deber ineludible de propiciar que España honre sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

Señalaba, el relator de Naciones Unidas, Louis Joinet que “para pasar página, hay que haberla leído antes”.

No olvidemos a esos 114.266, con sus nombres, apellidos e historias. Con sus madres, hermanas o hijos. No sigamos tolerando que se torture a sus familias. El olvido y la impunidad no es solamente fuente de dolor para las víctimas, es una herida abierta que lesiona la democracia. Bien dijo Francisco de Quevedo: “Menos mal hacen los delincuentes, que un mal juez”.

Escándalo judicial del TSJ de Valencia

Tuesday, August 4th, 2009

Ayer la Justicia española se labró su propio descrédito en un episodio que bien podría pertenecer a la Historia Universal de la Infamia. Dos de los tres jueces del Tribunal Superior de Justicia de Valencia decretaron el sobreseimiento del asunto de los trajes que imputaba a Francisco Camps un presunto delito de cohecho impropio.

El auto de sobreseimiento ha sido una vergüenza en todo el sentido de la palabra. Y lo es no porque haya exculpado a Camps, sino por los fundamentos jurídicos en los que se basa, carentes del más mínimo sustento.

En primer lugar, es intolerable que la decisión del sobreseimiento haya salido adelante gracias al voto de Juan Luis de la Rúa, Presidente del TSJ de Valencia, del que hace menos de un año Camps decía que ”tendremos que buscar en el diccionario otra palabra distinta (de amistad) que resuma esta íntima y sentida relación entre De la Rúa y el presidente de la Generalitat“.

Es decir, que una persona íntimamente ligada a Camps ha sido decisiva para su exculpación de un presunto delito. ¿No debería De la Rúa haberse abstenido? Al menos si el auto absolutorio hubiera sido unánime, podría haberse obviado este dato, pero resulta que la votación fue 2 - 1 y que, por tanto, el voto del amigo de Camps fue decisivo.

Otro punto curioso es que mientras que todas las instancias judiciales (Garzón, el instructor del TSJ de Madrid, el instructor del TSJ de Valencia, es decir, 3 instancias distintas) han considerado que había razones suficientes para sentar en el banquillo a Camps, sea el amigo de Camps y otro colega el que lo exculpen. Es absolutamente extraño que el TSJ revoque un auto de apertura de juicio oral decretado por el instructor con apoyo de la fiscalía, pero así ha ocurrido en este caso, para sorpresa de propios y extraños.

Pero el escándalo no queda ahí. Si atendemos a los fundamentos jurídicos del auto exculpatorio, la cuestión es ya de traca. Según el artículo 426 del Código Penal, existe cohecho pasivo en “La autoridad o funcionario público que admitiere dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función o para la consecución de un acto no prohibido legalmete”.

Pues bien, probado que Camps recibió los regalos (cosa que por cierto él desmintió pero que los Tribunales han considerado probado y que ni siquiera su amigo De la Rúa ha podido descartar), el TSJ considera que no habría delito ya que no está acreditado que esos regalos se hicieran en atención al cargo político que ocupaba Camps.

Esta argumentación sería para descojonarse sino fuera sonrojante que un Tribunal de esa categoría fuera el que la ha realizado. Es decir, que para ellos una trama corrupta hace regalos a políticos que les conceden contratos no en atención a su cargo, sino por mera amistad. Increíble, pero eso es lo que han argumentado.

¿En razón de qué, si no, han sido los regalos? ¿Por su belleza, por su saber estar, por su bondad o magnanimidad?

Más hilarantes son las menciones que realiza el TSJ a que podrían tratarse de meros regalos de cortesía amparados por los usos sociales. Como todo el mundo sabe, lo más normal en nuestra sociedad es hacer regalos a amigos por valor de más de 10.000 euros. 

Para el Instructor, en cambio, con más racionalidad jurídica, estos regalos no pueden ser enmarcados dentro de la cortesía o usos sociales, dada “la peculiaridad del objeto regalado, la reiteración de su entrega y su mismo valor”.

Pero no, para el TSJ son meras liberalidades, comunes en la sociedad, que se le hicieron a Camps no en razón de su función política, sino por su valía humana.

Los argumentos no hay por donde cogerlos. El cohecho pasivo no existe en dar favores a cambio de regalos, sino simplemente en recibir regalos en consideración a la función política. Y eso es lo que ha ocurrido en este caso, por muchas piruetas que intenten dan los magistrados-amigos de Camps.

En todo caso, existen indicios racionales de que podría haber sido así, lo que ya debería dar lugar a la apertura de juicio oral, como exige la Ley (”indicios racionales de criminalidad”).

Con tan esperpéntica decisión, la credibilidad de la Justicia española sufre un varapalo del que será difícil que se recupere.

Tan sólo queda ahora esperar que el recurso presentado por la fiscalía prospere, y que el Tribunal Supremo aporte un poco de criterio y desmonte las falacias esgrimidas por los jueces para salvar a su amigo Camps.

Como todavía creo en la Justicia, supongo que así será. Y también espero que cuando el Supremo revoque el auto de sobreseimiento, queden en evidencia las falacias a las que recurrieron De la Rúa y Ceres, los magistrados que votaron por el sobresemiento (el tercero, Montero, incluso ha esgrimido un voto particular en este caso, hecho que le honra y le salva del escándalo), y que se habra un proceso penal contra ellos por Prevaricación, que a fin y al cabo es lo que han hecho: dictar una resolución falsa a sabiendas para salvar a un amigo.

P.D.: Este escándalo judicial está a la altura del Caso Naseiro, que también afectó al PP de Valencia en los 90. Entonces, Zaplana y otros muchos se salvaron merced a la increíble teoría del Supremo de que como se había llegado a conocer de este delito merced a unas escuchas telefónicas destinadas a investigar otro delito, las pruebas eran nulas. Es decir, imagínense que se entra en una casa a recuperar un botín de un ladrón y se encuentra un cadáver: el asesinato no puede investigarse, ya que la orden de entrada era para el delito de robo. Con tal de salvar al PP de los tribunales, hay teorías de todo tipo.

El despilfarro de dinero público en la Comunidad de Madrid

Saturday, July 4th, 2009

Es realmente difícil encontrar un(a) político más mentirosa, manipuladora y sectaria que Esperanza Aguirre (miento, habría que acudir a Rosa Díez: qué gran tandem harían las dos juntas en un mismo partido). La última de la Presidenta de la Comunidad de Madrid ha sido anunciar que se rebaja el sueldo un 2% como medida de austeridad para combatir la crisis. Con ello, quiere dejar en evidencia al resto de los políticos, como si ella fuera la honrada y los demás los despilfarradores.

Nada más lejos de la realidad. Ignacio Escolar, en su blog, ha destapado la gran mentira de Aguirre, pues desde que comenzó la legislatura, contando esta rebaja, Esperanza Aguirre y sus altos cargos se han subido los sueldos más de un 10% (eso sí, luego ella pide que en los convenios colectivos no haya grandes subidas salariales porque es malo para la economía).

Y hablando de despilfarro, mucho criticar a Touriño por sus gastos suntuosos (que resultaron ser falsos, todo sea dicho), pero la Comunidad de Madrid ha elevado el gasto de publicidad institucional desde 24 millones de euros en 2002 a 160 millones en 2006, casi 8 veces más. Pero claro, eso no es despilfarrar el dinero.

Transcribo a continuación el artículo de Ignacio Escolar en el que deja en evidencia las mentiras de Esperanza Aguirre:

1- Aguirre anunció ayer que bajaría los sueldos de los altos cargos, incluidos los de su Gobierno, en un 2%. Estaría muy bien, si fuese cierto. La rebaja llega después de que esta franja de sueldos aumentase un 1,63% entre abril de 2008 y abril de 2009, por lo que la bajada real es de sólo el 0,4%. Si miramos desde 2006, desde que empezó esta legislatura, el total de subidas de los sueldos de los altos cargos ha sido del 10,48%, contando la rebaja de ayer.

2- Otro de los trucos de esa austeridad bien entendida, que empieza por uno mismo: en la última Ley de Modernización del Gobierno, Esperanza Aguirre aprobó que fuese compatible ser viceconsejero y diputado. Es decir, que puedan cobrar los dos sueldos. Seis personas del equipo de Aguirre se benefician de este genial truco para luchar contra la crisis.

3- Además del guiño populista de los sueldos, el PP de Madrid aprobó ayer su ley anticrisis. Consiste en una cacareada rebaja de impuestos para el que compre vivienda nueva (la usada no vale, que hay que ayudar a los constructores, no a los particulares que vendan piso) y algunas bonificaciones para modificar creditos. El gran paquete de medidas fiscales de estímulo a la economía supone la increíble cifra de cuatro euros por madrileño, el 0.01% de los ingresos tributarios de 2009: 24 millones de euros en total. Es una mínima fracción de lo que gasta el Gobierno de Esperanza Aguirre en propaganda: 160 millones de euros en 2006. En 2002, justo antes de que Aguirre llegase al poder, Madrid gastaba en publicidad institucional sólo 22,8 millones. El apoyo de la prensa no sale gratis.

4- Baja el paro en toda España. ¿Toda? No. La Comunidad de Madrid es la única donde sigue subiendo. Y no me extraña.

Las políticas de Obama

Friday, July 3rd, 2009

Las políticas de Obama son objeto de reclamación por parte de derecha e izquierda. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, pues por mucho que se quiera enmascarar la realidad, la mayoría de las decisiones tomadas por Obama han estado más cerca del pensamiento socialdemócrata que del liberal-conservador.

En esta línea, es interesante reseñar el análisis que realiza hoy en El Plural Vicenç Navarro , Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Estudios Políticos y Políticas Públicas de The Johns Hopkins University, en Estados Unidos.

La apropiación de Obama por las derechas

La popularidad del Presidente Obama explica que varios partidos políticos en España hayan intentado apropiarse de su figura, asignándole una pertenencia a su familia política. Incluso el Partido Popular intentó en su momento presentarse como la versión española del Obamismo. El intento más reciente es el de CIU, a través de un artículo que su diputado en el Parlamento, el Sr. Francesc Homs i Molist, escribió hace unos días en la revista semanal El Siglo (por cierto, una de las revistas semanales más interesantes que se publican hoy en España). Criticaba el autor al Presidente Zapatero por intentar adueñarse de la figura de Obama, recordándole que, en realidad, “Obama forma parte de la familia demócrata, que en el parlamento Europeo está representada por el ALDE (Alliance of Liberals and Democrats for Europe), precisamente el grupo donde residen los eurodiputados de CIU y del PNV.”.

El Partido Demócrata de EEUU, sin embargo, no pertenece a ninguna Internacional, ni tampoco a la Liberal. Y lo sé de primera mano. En el año 1988, siendo yo consejero del candidato a la Presidencia de EEUU por parte del Partido Demócrata, el Reverendo Jesse Jackson Sr., tuve la oportunidad de conocer por casualidad la relación que el Partido Demócrata tenía con la Internacional Liberal. Fue durante la Convención del Partido Demócrata en Atlanta (al final del proceso de las primarias del Partido Demócrata para elegir el candidato de tal Partido a la Presidencia de EEUU), cuando Jesse Jackson y sus asesores (entre los cuales me encontraba yo) y el Gobernador Dukakis y sus asesores nos reunimos para pactar las bases sobre las cuales Jackson (que había conseguido el 40% de los delegados elegidos en las primarias) apoyaría a Dukakis (que consiguió el 60%). En un descanso de las negociaciones, Jackson me pidió que le representara en una fiesta que se daba a invitados de otros países, y cuál sería mi agradable sorpresa cuando vi a Trias Fargas, al cual conocía de Barcelona por el apoyo que había dado, a pesar de ser liberal y banquero, a las izquierdas catalanas en la lucha clandestina de la cual yo había formado parte. Cuando le pregunté a qué se debía su visita al Congreso Demócrata, me indicó que estaba allí en representación de la Internacional Liberal, que tenía una relación privilegiada con el Partido Demócrata. Tenía yo gran estima y aprecio a Trías Fargas, pero esta estima no se extendía al Partido Liberal. De manera que, cuando volví a la reunión de trabajo, se lo comuniqué a Jesse Jackson (un socialdemócrata convencido), que hizo suya la causa de distanciar al Partido Demócrata de la Internacional Liberal. Y así se lo pidió a Dukakis, añadiendo este distanciamiento como una condición más del apoyo de Jackson a Dukakis, condición que éste aceptó. A partir de entonces, el Partido Demócrata no tiene un trato preferencial hacia la Internacional Liberal, pues también ha extendido su relación a la Internacional Socialista y a la Internacional Democrática Centrista. Su contrapunto europeo incluye partidos pertenecientes a todas estas sensibilidades políticas habiendo aclarado que es su deseo tener una relación con un amplio espectro político y no sólo el liberal (véase la web del National Democratic Institute). Me alegra haber contribuido a este hecho.

En realidad, el Partido Demócrata es un enorme paraguas en el que hay una gran variedad de sensibilidades políticas. Grandes sectores de las bases (lo que se llama grassroots) como sindicatos, movimientos sociales, movimientos de derechos civiles, movimiento feminista (Now) y movimientos ecológicos, son de orientación socialdemócrata, orientación que se diluye en la medida que se sube en el aparato del Partido (algo semejante a lo que ocurre con la socialdemocracia española). La cúspide del Partido Demócrata adopta frecuentemente posturas de centro y centroderecha, en parte debido a la influencia de los grandes grupos empresariales y financieros que pagan las campañas electorales del Partido Demócrata. A ello se debe que en su grupo parlamentario haya políticos (los Blue Dog Democrats) que están claramente a la derecha (predominantemente aquellos que proceden del Sur).

De ahí que exista una distancia muy elevada entre las bases del partido y su dirección, lo que explica el gran enfado de las bases, su abstención y su gran deseo de cambio, deseo que el candidato Obama supo muy bien capitalizar. Como he indicado en varios artículos, no fue Obama el que creó un movimiento, sino que fue el movimiento de desapego y hastío con la situación política, resultado de la enorme influencia de los grupos económicos en la vida política de Washington, lo que hizo un Obama posible.

Las políticas de Obama reflejan esta polivalencia que existe en el Partido Demócrata, lo que explica que sea fácil que personas de distintas sensibilidades políticas puedan identificarse con él. En la política de recuperación de la Banca, por ejemplo, ha seguido muy de cerca las políticas promovidas por la propia Banca, políticas muy poco populares. Ahora bien, en el plan de estímulo económico (que ha sido la mayor causa de la gran popularidad que tiene) ha seguido políticas keynesianas de clara orientación socialdemócrata, opuestas, por cierto, a las propuestas que han hecho los partidos conservadores y liberales españoles, PP, y catalanes, CIU. Obama ha incrementado sustancialmente el gasto público (un 5% del PIB), financiándolo a base de aumentar el déficit del Estado (hasta un 13% del PIB) y aumentando los impuestos de las rentas superiores, eliminando a la vez gran número de agujeros fiscales que beneficiaban precisamente a estas rentas. CIU y PP  están precisamente en contra de cada una de estas intervenciones en España.

Apoyé la elección del candidato Obama, y deseo que su Administración cumpla con las promesas que hizo como candidato. Este apoyo no está carente, sin embargo, de críticas, que creo necesarias, sobre todo en Europa, donde se ha idealizado bastante la figura de Obama. Ahora bien, me parece de un excesivo oportunismo político que las derechas, que se han opuesto a que se realice en España cada uno de los pasos que ha dado Obama en EEUU, ahora se presenten como su colega y hermano político.

Una última observación. La cultura política estadounidense es muy distinta a la europea y española. Incluso la terminología política es distinta. En EEUU un liberal es un político como, Jesse Jackson, o un economista, como Paul Krugman, que están a favor de políticas públicas redistributivas, de un aumento del gasto público, de un incremento de los impuestos de carácter progresista, de un mayor protagonismo del sector público y de una mayor presencia de los sindicatos (políticas identificadas con la tradición socialdemócrata), precisamente al revés de lo que significa ser un liberal en Europa y en España. El hecho de que los medios de información raramente hagan tal aclaración refiriéndose, por ejemplo, al economista Krugman como “un liberal”, crea una gran confusión, sobre la cual aparecen todo tipo de malentendidos.

Histórico discurso de Obama en El Cairo

Friday, June 5th, 2009

Ayer Barack Obama pronunció en la Universidad de El Cairo un discurso histórico sobre la situación del Islam en el mundo. Tiempo habrá para analizarlo detenidamente, ya que Obama no soslayó ningún tema, por espinoso que fuera, y dejó clara su posición en todos ellos, una posición que cabría definir de “revolucionaria”, ya que supone un giro de 180º grados en la política norteamericana ante el Islam, resumida en su frase reclamando un “nuevo comienzo con el Islam”.

Sin perjuicio de que analizaremos el discurso en próximos artículos, dejo aquí el enlace al discurso de Obama en inglés y en español (se recomienda leerlo en inglés en la medida de lo posible, dado que la traducción española no es muy buena).

Para mi, uno de los mejores discursos que he leído de un político, un canto al entendimiento, a la concordia y al respeto mutuo, una exaltación de lo que nos une por encima de lo que nos diferencia. Hacía tiempo que el mundo necesitaba un mensaje así, alejado de la crispación, el odio y el enfrentamiento al que estamos - lamentablemente - tan acostumbrados.

Una nueva izquierda en Europa

Tuesday, April 14th, 2009

Vicenç Navarro, Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra, realizó un interesante análisis sobre la situación de la izquierda en Europa, constatando el fracaso de aquellos partidos de izquierdas que oyeron los cantos de sirena del liberalismo y desarrollaron políticas socioliberales. En cambio, se aprecia un auge de partidos políticos de izquierda “clásica”, marcadamente antiliberales y combativos en la esfera de lo social. Así, el Nuevo Partido Anticapitalista en Francia, heredero de la Liga Comunista Revolucionaria,  se ha convertido en el referente del momento, y su joven líder, Olivier Besancenot, en una estrella mediática. En Alemania, por su parte, el auge de la izquierda del partido “Die Linke”, escisión del partido socialdemócrata alemán, empieza a cosechar importantes éxitos regionales. Lo mismo empieza a ocurrir en otros países.

Transcribo el artículo que Vicenç Navarro escribió en Público analizando este fenómeno:

¿Naufragio de la izquierda en Europa?

Se han publicado varios artículos recientemente en la prensa española que postulan el declive de la izquierda en Europa. En uno de ellos, publicado en El País (“La izquierda hace agua en Europa”, el 23-02-09) se habla incluso de naufragio. Lo que está ocurriendo, sin embargo, no es el naufragio, sino unos cambios muy notables que han pasado desapercibidos en la gran mayoría de medios de información españoles. Es muy cierto que hemos visto el declive de algunos partidos como el Partido Socialdemócrata (SPD) alemán y el Partido Demócrata italiano, resultado de su acomodamiento al liberalismo económico.

Estos dos partidos son los que centran la atención de aquellos artículos que tratan del supuesto naufragio de la izquierda. Tales partidos, a los cuales podría añadirse, entre otros, el Partido Laborista Británico, fueron los promotores de lo que se ha llamado el socioliberalismo. El Gobierno Schroeder desarrolló un programa claramente liberal, Agenda 2010, causa de un enorme enfado entre sus bases (perdiendo casi la mitad de sus militantes durante el periodo de su Gobierno) y de una gran pérdida de su electorado. En Italia el Partido Demócrata se inspiró en el Partido Demócrata de EEUU, el prototipo de partido socioliberal (hasta hace poco). Y una de las figuras más prominentes en tal partido, el Sr. Romano Prodi, cuando fue presidente de la Comisión Europea, impactó un carácter liberal a tal Comisión responsable, en parte, de la famosa directiva Bolkestein (aplaudida por el intelectual más influyente del socioliberalismo, Anthony Giddens) que antagonizó a las bases populares de aquellos partidos, contribuyendo al rechazo popular hacia la manera como se está construyendo la Unión Europea. En la misma línea, el Gobierno laborista de Tony Blair y de Gordon Brown fue el mayor defensor de la directiva que permitía extender el tiempo de trabajo en Europa, promoviendo acuerdos individuales del trabajador con el empresario, saltándose y debilitando a los sindicatos. No es pues de extrañar que tales partidos perdieran apoyo de su electorado.

El declive del socioliberalismo ha ido acompañado, sin embargo, de la aparición de una nueva izquierda que ha surgido como protesta a las políticas acomodaticias de aquellos partidos. Estas nuevas izquierdas rechazan el socioliberalismo, estando a favor de políticas públicas redistributivas, de la universalización de los derechos sociales y laborales, del desarrollo de políticas fiscales progresistas, de una clara expansión del Estado del bienestar, de un rechazo de las privatizaciones sin exclusión de renacionalización de empresas públicas privatizadas, y una oposición a la expansión de la OTAN, junto con un rechazo no a Europa sino al proceso escasamente democrático en el establecimiento de la Unión Europea. El caso más notorio es precisamente en Alemania, donde el partido Die Linke (La Izquierda), que apenas existía hace unos años, ha pasado a ser la tercera fuerza política del país, resultado de la escisión del Partido Socialdemócrata (dirigido por Oscar Lafontaine) y su unión con el que fue Partido Comunista del Este de Alemania. Tal partido, además de las políticas públicas citadas anteriormente, pide la renacionalización del gas y de la electricidad, la prohibición de los hedge funds, la introducción del máximo salario y máxima renta, y la oposición al capitalismo anglosajón apoyado por las reformas Schroeder del PSD alemán. Lo que es sorprendente es que, según encuestas recientes, el 65% de la población adulta alemana declara estar de acuerdo con la totalidad o con elementos importantes de su programa.

Otro caso de renacimiento de las izquierdas ha sido Holanda, donde el nuevo Partido Socialista triplicó su voto en las elecciones del 2006. Varios analistas políticos han indicado que probablemente sustituirá en las próximas elecciones al Partido Laborista, que ha gobernado aquel país por muchos años en coalición con el Partido Cristiano-Demócrata. El nuevo Partido Socialista, cuyo slogan es “dignidad humana, igualdad y solidaridad”, se opuso al liberalismo presente en las instituciones europeas (tales como la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) oponiéndose a la apertura de fronteras a la inmigración y a la entrada de Turquía en la UE.

En Grecia, el partido que está creciendo más rápidamente es el llamado Coalición de la Izquierda Radical que ha criticado al PASOK, el Partido Socialdemócrata tradicional de Grecia, por su adaptación al liberalismo. Es popular entre la gente joven (por debajo de 35 años), alcanzando un porcentaje de apoyo, 33%, mayor que PASOK. En el norte de Europa, una coalición de izquierdas gobierna Noruega desde hace tres años, habiendo mostrado un compromiso claro hacia los valores de la socialdemocracia, interrumpiendo la privatización de las empresas públicas con una extensión muy notable de su estado del bienestar. En Gran Bretaña, a pesar del descrédito de la dirección del Partido Laborista, no aparece un movimiento capaz de ofrecer una alternativa. Y en Francia hay un resurgimiento de una izquierda radical que alcanza alrededor de un 15% del apoyo popular, aun cuando tal fuerza está todavía en sus inicios.

Pero lo que es igualmente importante es el enfado generalizado entre las clases populares hacia las políticas neoliberales (llevadas a cabo también por los partidos socioliberales) y hacia las clases sociales (la clase empresarial y la banca) que se beneficiaron de ellas a costa de los intereses de las clases populares. Ello explica que el Financial Times (28-03-09) les aconsejara a los primeros que, para protegerse del enfado popular, se vistieran y comportaran como los segundos cuando fueran por la calle. El enfado y deseo de cambio a nivel popular es profundo en Europa. Lo cual puede ser la base electoral para las izquierdas auténticamente renovadoras.

El reto de Patxi López

Wednesday, March 11th, 2009

Patxi López se va a convertir en el próximo Lehendakari, un hecho histórico después de 30 años de gobierno nacionalista. Sin embargo, este éxito puede convertirse en una difícil papeleta para Patxi López y para el Gobierno de Zapatero. Se trata, sin duda, de un regalo envenenado.

El escenario ideal para el PSE habría sido una victoria en las elecciones que le hubiera permitido gobernar con el apoyo de un PNV perdedor que no tuviera legitimidad para pedir la Presidencia. Sin embargo, no fue ese el resultado, y el PNV ganó las elecciones, aunque sin la mayoría suficiente para gobernar, lo cual hizo que Patxi López quedara a merced del PP si quería formar gobierno (y menos mal que al final no va a necesitar el apoyo de UPyD, cuyo escaño en el Parlamento Vasco ha sido la peor noticia que nos depararon las elecciones).

Patxi López va a tener que hacer verdaderos malabarismos para gobernar sin dividir a la sociedad. Su proyecto político, la clave de su éxito en las elecciones, ha sido abandonar el frentismo y esbozar unos planteamientos transversales, alejados del nacionalismo vasco excluyente y del nacionalismo español totalizador.

Sin embargo, ahora se va a ver abocado a gobernar con el apoyo del PP, que pretenderá darle el abrazo del oso y llevarle a sus posiciones de confrontación España - Euskadi. El reto será mantener el apoyo del PP, imprescindible para seguir gobernando, pero a la vez hacer una política suficientemente versátil y transversal como para impedir que se de un choque entre constitucionalistas y nacionalistas que crearía un clima irrespirable en Euskadi y restaría el apoyo de los nacionalistas moderados que el PSE recibió en estas elecciones.

Recordemos que el objetivo fundamental no debe ser sólo el cambio, sino conseguir que ese cambio sea duradero. Si ocurre como en Galicia y ese cambio no se consolida, de nada habrá servido este gobierno, y los nacionalistas volverán reforzados al poder. De ahí que Patxi López tenga que hilar muy fino, navegando entre dos aguas, manteniendo la centralidad que le ha permitido alcanzar este histórico resultado. No será fácil, porque el PP exigirá una política de máximos, pero debe intentarlo, porque si gobierna como quiere el PP, perderá apoyos y en las próximas elecciones tendrán al PNV de nuevo. No debe olvidar Patxi López que sólo un 8% de la población vasca quiere ese pacto PSE - PP.

Será una gran noticia el día que Patxi López forme Gobierno y ocupe la Lehedakaritza. Pero será una triste noticia si no consigue consolidar su proyecto y acaba deglutido por el radicalismo del PNV y del PP. Euskadi necesita tranquilidad, centralidad, proyectos alejados de los extremismos. Y que ese tipo de política sea duradera. El futuro de Euskadi y España dependerá en gran manera de que Patxi López consiga ese imposible, y consolide su proyecto.

Una cosa más. Patxi López debería preocuparse del apoyo y entusiasmo de ciertos sectores. Que El Mundo, la COPE, Telemadrid y la derecha mediática le jaleen y aplaudan estos días es un mal síntoma. Que se cuide del apoyo de quienes eran antes sus enemigos, porque si estos le dicen que va por el buen camino, es que algo estará haciendo mal.