Archive for the ‘Economía’ Category

Reflexiones incómodas

Monday, August 30th, 2010

Publicado en The Insider Julio - Agosto 2010

1.       Leo en la prensa que los Directivos de las empresas del IBEX 35 vieron incrementados sus salarios en un 15,5% en 2009, alcanzando una retribución media de 602.000 euros, según datos de la CNMV.

Al mismo tiempo, los salarios de los empleados apenas crecieron por encima del 0%, mientras decenas de miles de ellos eran despidos para reducir costes y asegurar el sostenimiento de las empresas. Y me pregunto, ¿sin esa subida del 15,5% en la retribución de los directivos y consejeros, cuánto dinero se hubieran ahorrado las empresas, cuántos puestos de trabajo se hubieran salvado?

2.       La CEOE propone, como reforma laboral, el abaratamiento del despido, lo que, según ellos, ayudaría a dinamizar el mercado de trabajo y a reducir la tasa de desempleo. Sin embargo, nada dicen de la indemnizaciones por despido de los altos directivos, que la normativa establece en un mínimo de 7 días de salario en metálico por año de servicio, salvo blindaje entre las partes, que es lo usual y común, es decir, la indemnización de los directivos nunca es la mínima legal, sino una muy superior pactada al efecto.

Puestos a ahorrar costes a las empresas, ¿por qué no eliminar estos blindajes que elevan el coste del despido de los directivos hasta cuantías escandalosas? ¿por qué no reducir este coste en vez del de los trabajadores mileuristas?

3.       El gobierno ha dado los primeros pasos para instaurar el llamado “modelo austríaco” en el mercado de trabajo español, consistente en un fondo de capitalización de la indemnización por despido que el trabajador podría llevarse a otras empresas cuando cambie de trabajo. A priori suena muy bonito, pero analizándolo bien, observamos que contiene diversas trampas: para permitir que este fondo, sufragado mediante las cotizaciones sociales, exista y que el trabajador pueda movilizar la indemnización acumulada, ésta debería reducirse sustancialmente (en Austria, por ejemplo, la movilización alcanza la cuantías de 9 días de salario, frente a la indemnización de 20, 33 o 45 que existe en España), ya que es absolutamente imposible que una indemnización de 45 días pudiera movilizarse y acumularse con las actuales cotizaciones sociales. Por tanto, la existencia de ese fondo de capitalización de tan bonito nombre exigiría un abaratamiento del despido de gran calado.

Por otro lado, habría que poner en su debido contexto el modelo austríaco. Dicho modelo fue implementado en 2003 a propuesta del partido ultraderechista y filonazi de Jorg Haider (el mismo que dijo que a las SS “deberían rendírsele honores“). ¿Debemos adoptar aquí la política laboral de un partido filonazi? ¿Se siente cómodo el Partido Socialista haciendo suyas las propuestas de la ultraderecha austríaca?

4.       El llamado grupo de los 100, los gurús económicos que están inspirando los cambios legislativos necesarios para superar la crisis, ha señalado que el gran problema del mercado de trabajo español es la dualidad entre los trabajadores con contrato indefinido, protegidos adecuadamente, y los temporales, que se encuentran expuestos a una gran precariedad. La clave para tener un mercado de trabajo equitativo y sin desigualdades es reducir esa dualidad. Sin embargo, la solución que propone el Grupo de los 100 a esta dualidad es la eliminación de las distintas formas de contratación y la instauración del llamado contrato único que tendría una indemnización creciente según la antigüedad, desde los 12 días de salario por año de servicio.

Es decir, que para reducir la dualidad y evitar las desigualdades entre trabajadores protegidos y desprotegidos, la solución no pasa por dar mayor cobertura a los trabajadores desprotegidos por sus contratos temporales, sino igualar a los protegidos (indefinidos) con los temporales. Una igualación por lo bajo. Así, conseguiremos que en vez de una indemnización de 45 días de salario por despido improcedente, tengan 12 días, similar a la de los actuales contratos temporales (8 días). La solución, pues, pasa porque todos estemos igual de jodidos y desprotegidos. Lo malo es que esta propuesta tiene visos de prosperar en los próximos meses.

5.       Cuando estalló la crisis financiera en septiembre de 2008, a raíz de la quiebra de Lehman Brothers, y se descubrió que los bancos estaban en una situación crítica debido a sus malas prácticas, los Estados acudieron en su rescate inyectando miles de millones de euros para sanear sus cuentas, darles liquidez y evitar su quiebra, que sería la de todos. Fuimos, al cabo, los contribuyentes los que salvamos a los bancos.

Ahora, con los Estados fuertemente endeudados, se requieren ajustes para reducir el déficit y poder seguir adelante. Para realizar este ajuste, podríamos habernos acordado de que parte del déficit se debe a las ayudas a los bancos y haber requerido de estos, vía un alza de impuestos, su contribución a la reducción del déficit. Sin embargo, lo que se ha hecho es congelar pensiones, eliminar el chequé bebé, congelar salarios. Es decir, para ayudar a los bancos nos endeudamos, y para salir del endeudamiento nos apretamos el cinturón. Los bancos, en cambio, salen de rositas, sin que se les exija un esfuerzo mayor. El mundo al revés, o quizás es que estemos todos ciegos y amedrentados por el sistema.

6.       El principal banco alemán, el Deutsche Bank, ha reconocido que varios de sus clientes han apostado 500 millones de euros contra varios valores de bolsa en España. Esta operación financiera supone que estos clientes del Deutsche ganarán bastante dinero si la cotización de estas empresas baja. Curiosamente, al mismo tiempo, diversos periódicos alemanes publican que existe riesgo de quiebra en España, lo cual hace que el Ibex 35 baje y la cotización de nuestros valores descienda, favoreciendo la inversión de los clientes del Deutsche Bank. ¿Curioso, verdad? Así funcionan los “mercados”.

7.       Según el Informe de la Lucha Contra el Fraude Fiscal en la Agencia Tributaria, los  trabajadores y pensionistas declararon en 2008 18.400 euros de media. Sin embargo, los pequeños y medianos empresarios y los autónomos que declaran sus rendimientos en estimación directa ganaron sólo 13.525 euros de media. Es decir, según los datos del IRPF los trabajadores ganan 4.875 euros más que sus jefes. Parece broma, pero no lo es.

Lecciones de Díaz Ferrán

Wednesday, December 30th, 2009

En estos días navideños, la CEOE está de moda: su presidente, Gerardo Díaz Ferrán, ha visto como Air Comet suspendía pagos (6 meses después de que él suspendiera el pago de las nóminas a sus empleados, por cierto) debido a su mala gestión, dejando tirados en tierra a centenares de viajeros que habían comprado su pasaje para ir a pasar la navidad a Latinoamérica.

Este suceso no es sino la constatación de la calidad humana y profesional del representante de los empresarios, que aún se atreve a ir dando lecciones de economía sobre cómo salir de la crisis. Menos mal que el Gobierno no le hace mucho caso, porque si las lecciones las da quien ha hundido una compañía y debe millones de euros a la Seguridad Social, otros tantos a Caja Madrid y las nóminas de los últimos 6 meses a sus trabajadores, que Dios nos pille confesados.

Transcribo el acertado artículo que publicó Ignacio Escolar sobre este asunto el pasado 23 de diciembre, titulado “La CEOE les desea un feliz 2010″.

“La patronal CEOE y en su nombre su presidente, don Gerardo Díaz Ferrán, les desea felices fiestas y lo hace, como siempre, desde el ejemplo. El primero de los empresarios españoles quiere mandar un mensaje optimista, porque no todo son malas noticias, por mucho que algunos envidiosos sólo vean el vaso medio vacío. Desde hoy, los casi 700 trabajadores de Air Comet, muchos de los cuales llevaban 8 meses sin cobrar, recibirán puntualmente el subsidio de desempleo. Y no piensen sólo en el bienestar de 700 personas, no. Que son muchas más: son 700 familias que, gracias a la ejemplar gestión de don Gerardo, afrontan un 2010 lleno de esperanza, con más tiempo libre para disfrutar con los suyos y la tranquilidad que da saber que el dinero del paro no fallará a fin de mes.

Don Gerardo demuestra así la generosa filantropía de los empresarios españoles, líderes europeos en la producción de parados. Otro año más, la patronal se ha apretado el cinturón y, ante una caída del 3,6% en el PIB, ha conseguido que la tasa del paro alcance todo un 18%; un éxito que algunos pelotas quieren atribuir en exclusiva al Gobierno, sin reconocer la justa aportación de la ejemplar clase empresarial española, la única de Europa que declara ante el fisco, de media, unos ingresos más bajos que sus manirrotos empleados.

La Navidad es así, un tiempo de felicidad que saca lo mejor que llevamos dentro. Por eso don Gerardo también ha mirado por los más desfavorecidos. No sólo se quedan en tierra los turistas que iban al Caribe; la mayoría de los miles de pasajeros de Air Comet eran inmigrantes latinoamericanos, que llevaban meses ahorrando para poder pasar las fiestas con su familia. Gracias a dios, y a don Gerardo, se librarán de soportar a la suegra”.

El Estado del Bienestar como solución a la crisis

Wednesday, November 25th, 2009

Transcribo un interesante artículo (uno más) de Vicenç Navarro en el que defiende el Estado de Bienestar y el aumento del gasto social como la mejor medida para salir de la crisis que nos atenaza. Una crisis que, no debemos olvidarlo, es una crisis liberal, una crisis originada por políticas neoliberales, una crisis de la economía de mercado tal y como se concibió desde principios de los 80, gracias a las ideas económicas de la Escuela de Chicago, llevadas a la práctica por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y continuada por sus sucesores.

El Estado del Bienestar no es un problema: es la solución

Existe un consenso casi generalizado por parte de las instituciones internacionales, desde el Fondo Monetario Internacional a la Comisión Europea, de que es necesario continuar el estímulo económico, pues la economía mundial está todavía en baja forma. El punto de discusión no es, entonces, estímulo o no, sino el tipo de estímulo.

Las dos alternativas que se han propuesto son bajar los impuestos o aumentar el gasto público, aún cuando ambas alternativas signifiquen mantener o aumentar el déficit del estado. Durante este periodo  de gran recesión, ha habido también consenso (con excepciones, como es el caso del Partido Popular en España) en que deben flexibilizarse las reglas del Pacto de Estabilidad, para poder aumentar el déficit público, el cual ha crecido en todos los países de la OCDE (el club de países ricos). La razón de que haya consenso en que la recuperación económica requiera un incremento del déficit público se debe al entendimiento de que, en un momento de debilidad del consumo privado, es necesario aumentar el consumo público, incluso a costa de aumentar el déficit público.

Menos consenso hay en cuanto al porcentaje del déficit público sobre el PIB que debiera permitirse y la rapidez de reducción del mismo una vez aparezcan los síntomas de recuperación. Y la otra área donde tampoco hay consenso es en si el efecto estimulante de la economía es mayor cuando se bajan los impuestos (como creen los conservadores y liberales) o cuando se aumenta la inversión pública. En la UE se ha hecho mayor hincapié en la reducción de impuestos; y en EEUU se ha dado prioridad al aumento del gasto público.

La evidencia muestra que mientras las dos alternativas activan la economía, la reducción de impuestos tiene, por lo general, menor impacto estimulante, y ello como consecuencia de que las familias están tan endeudadas que utilizan los fondos obtenidos a base de la reducción fiscal para pagar sus deudas, más que para consumir y estimular la demanda. En realidad, la subida del ahorro, que se ha considerado erróneamente como un signo de recuperación, no es más que el deseo de acumular fondos para poder pagar sus deudas en un momento de grave crisis y endeudamiento. En EEUU se sabe que dos terceras partes de los fondos originados por los recortes fiscales del Presidente Bush fueron a pagar las deudas. La evidencia existente apunta, pues, hacia el incremento del gasto público como la mejor manera de estimular la economía.

Ahora bien, dentro del gasto público, la pregunta que debiéramos hacernos es: ¿qué tipo de gasto público es el más estimulante? Y la respuesta a esta pregunta la conocemos ya, pues la evidencia acumulada en EEUU y también en España es que, en un momento de gran recesión y elevado desempleo, la mejor manera de estimular la economía es creando empleo. ¿Pero dónde crear empleo? La respuesta en EEUU, que da el equipo económico encargado del estímulo económico de la Administración Obama, dirigido por el Vicepresidente Biden, es crearlo donde se necesita más y donde pueda crearse empleo más rápidamente. Y ahí el estado del bienestar juega un papel clave, pues es la dimensión del estado donde debiera crearse más empleo. Esta observación es particularmente relevante para España, donde el porcentaje de la población adulta que trabaja en los servicios públicos del estado del bienestar (sanidad, educación, escuelas de infancias, servicios domiciliarios, servicios sociales, vivienda social y otros), es el más bajo de la UE-15 (ver sección Estado del Bienestar, en mi blog www.vnavarro.org). Pero esta inversión en los servicios del estado del bienestar es tan importante, no sólo para crear empleo, sino también para aumentar la productividad del país.
En España, cuando se habla del estado del bienestar como inversión (y no sólo como consumo), se piensa inmediatamente en educación e investigación y desarrollo. Este entendimiento ha alcanzado un nivel de dogma. Pero es enormemente reduccionista. Hay otras dimensiones del estado del bienestar, además de educación, que son inversiones, incluyendo la protección social. De ahí que, en EEUU, la administración Obama, (que ha enfatizado la vía de gasto público -con un crecimiento de tal gasto equivalente al 5% del PIB-, como manera de estimular la economía) se ha centrado en la creación de empleo en las áreas sociales (y también en las nuevas energías verdes). Esta estrategia traduce también una visión de los servicios del estado del bienestar como inversión y no sólo como consumo.

En España, el estímulo económico ha sido menor, alcanzando un 2% del PIB, un porcentaje bajo (aunque en el resto de la UE ha sido incluso menor). Pero más preocupante que el bajo porcentaje del estímulo es que sólo una parte pequeña de este estímulo se ha dedicado directamente a crear empleo. Los 8.000 millones de euros destinados a las administraciones locales han sido una inversión en la creación de empleo (se han creado directa e indirectamente 421.000 puestos de trabajo), lo cual es positivo, pero insuficiente. Se deberían gastar unos porcentajes mucho mayores del PIB en este tipo de inversiones, incluso a costa de incrementar el déficit. Se está dando excesiva importancia al objetivo de reducir el déficit. Tal reducción retrasará enormemente la recuperación económica. Intentar que los déficits se reduzcan al 3% del PIB en tres o cuatro años es una receta de suicidio económico. En este momento de enorme crisis hay que aumentar el gasto público en crear empleo y corregir el enorme déficit social de España, invirtiendo en su protección social, incluyendo servicios públicos al estado del bienestar.

La famosa flexiguridad de los países nórdicos (de clara tradición socialdemócrata) se basa precisamente en una extensa protección social –transferencias y servicios públicos- que da seguridad al trabajador. El promedio de gasto en protección social en aquellos países es un 32% del PIB. En España es sólo un 20% del PIB. La flexibilidad laboral necesaria para la eficiencia económica no se conseguirá, como la patronal y la banca (incluyendo el gobernador del Banco de España) están reclamando mediante la desregulación de los mercados de trabajo que se caracterizan por su escasa protección social. Inseguridad no crea flexibilidad. Crea miedo y resistencia. De ahí que, para conseguir flexibilidad, se requiera una mayor inversión en protección social, alternativa no considerada por aquellos agentes e instituciones. Se está ignorando, en los círculos económicos del país, que la productividad en un país y su eficiencia económica dependen en gran manera de su cohesión social. Incluso el informe Davos (el Vaticano del pensamiento liberal) sobre la competitividad señala a los países nórdicos como unos de los países más eficientes y competitivos en Europa, pero sus seguidores en España parecen todavía no entenderlo. Considero sorprendente que en la reciente reunión de los ex Ministros de Economía y Hacienda, para discutir como salir de la crisis, ninguno de ellos acentuó este aspecto clave, viendo el gasto social más como un consumo que como lo que es, una inversión.

50 notas para entender la crisis

Thursday, October 8th, 2009

Juan Torres López, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, publica en su página web (www.juantorreslopez.com) un interesante artículo en el que en 50 escasos puntos, desgrana las causas y soluciones de la crisis económica y financiera que desangra al mundo desde hace casi 2 años. Una crisis que, como dice el autor, no es coyuntural, sino estructural, esto es, una crisis del sistema capitalista que nos gobierna desde el final de la II Guerra Mundial. Por tanto, si no cambiamos el sistema, habremos puesto sólo un parche, y tarde o temprano volverán a aparecer los agujeros que nos han hundido en la miseria.

El origen y el desarrollo de la crisis

1. La crisis se origina en Estados Unidos.
2. Para evitar que después del 11-S la economía se viniera abajo se bajaron mucho los tipos de interés.
3. Como al bajar los tipos de interés los bancos ganarían menos, buscaron la  manera de no dejar de ganar.
4. Para ello se lanzaron a la búsqueda desesperada de clientes para sus préstamos y los daban cada vez más a familias con pocos recursos.
5. Los préstamos que daban (sobre todo los hipotecarios) eran muy arriesgados pero gracias a eso los podían dar a tipos de interés más altos.
6. Los bancos (y en general los inversores en los mercados financieros) no se guardan en un cajón los contratos de los préstamos que dan sino que los venden. Esa es una actividad llamada “titulización” que les permite cambiar papel por dinero líquido. Y a partir de ella nacen los “productos derivados”, llamados así porque van naciendo, derivándose, unos de otros. Forman el corazón de las finanzas internacionales, como una gran pirámide invertida (porque de uno inicial surgen muchísimos más) que mueve billones de euros solo a partir del papel, sin riqueza productiva alguna detrás.
7. Los bancos hipotecarios estadounidenses vendían sus contratos hipotecarios a unos fondos de inversión que ellos mismos habían creado para tal fin. En realidad se los vendían a ellos mismos pero formalmente aparecían como si fueran  otras empresas y eso les permitía que en sus balances el papel se sustituyera por dinero y así podían dar más créditos, que es lo que les proporciona rentabilidad.
8. Esos fondos de inversión vendían a su vez esos contratos a otros fondos, y estos a otros, y así esos contratos se fueron difundiendo por el sistema bancario internacional.
9. La inversión en esos contratos era muy rentable porque como respondían a hipotecas con tipos de interés más alto que el del mercado también podían dar más rentabilidad que la del mercado.
10. Para colmo, los bancos que originalmente vendían esas hipotecas trataron de disimular que eran muy arriesgadas. Para ello hacían “paquetes” en donde había unas buenas y otras malas. Y, además, contrataban a unas empresas especializadas (llamadas agencias de “rating”) para que “evaluaran” si esos paquetes eran buenos o malos. Les pagaban por ello, así que esas empresas decían que, por supuesto, era de la mejor calidad financiera.
11. Pero era mentira.
12. Las familias empezaron a no pagar sus hipotecas y así, lo que antes era muy rentable para el banco ahora dejaba de tener valor.
13. Quienes habían comprado esas hipotecas o los paquetes que las contenían empiezan a tener que registrar las pérdidas patrimoniales correspondientes.
14. Fueron quebrando unos bancos detrás de otros.
15. El sistema bancario de USA y el de Reino Unido llegaron a la  bancarrota y los demás le siguieron o están a punto de llegar a la misma situación.
16. Al ver los bancos que los demás estaban en tantos apuros y que ellos mismos tenían pérdidas muy grandes dejan de darse créditos unos a otros.
17. Cuando los bancos dejan de tener confianza y liquidez para prestar, el dinero empieza a no llegar a la economía real, a los empresarios y los consumidores.
18. La economía real no puede funcionar sin crédito (¿quién puede comprar un coche o una casa o casi cualquier cosa hoy día sin financiación?).
19. Las empresas empezaron a cerrar y a despedir trabajadores.
20. En mitad de ese proceso se produce otro fenómeno: los inversores que ven que las finanzas se han puesto feas para especular allí (que es lo que saben hacer) apuestan por invertir  en otros mercados.
21. ¿En dónde? En los que tienen tendencia a subir los precios, como antes había pasado con el inmobiliario. Ahora lo harán en el del petróleo y en el alimentario.
22. La especulación en el mercado del petróleo subió estrepitosamente sus precios y la de los mercados alimentario también, provocando mucha más hambre y sufrimiento en los países más pobres.
23. Los efectos de la crisis financiera, de la subida del petróleo y del precio de los alimentos desató la descomunal crisis económica que estamos viviendo.

España
24. La situación española tiene algo de particular.
25. Los bancos y cajas españolas no habían adquirido grandes cantidades de hipotecas basura y de paquetes contaminados (aunque algunos sí).
26. Pero tenían otra basura: se dedicaron a financiar al sector inmobiliario y crearon una burbuja que ha explotado. 27. Solo de 2002 a 2008 pasaron de dar créditos por 700.000 millones de euros a 1,8 billones. Es imposible que ese aumento no haya ido acompañado de un incremento inmenso del riesgo, de la insolvencia y de la morosidad. Ahora empiezan a pagarlo y a tener los mismos efectos que los que acabo de mencionar a escala global.

Los Estados frente a la crisis
28. ¿Qué han hecho las autoridades?
29. En primer lugar, establecer las normas contables y financieras que permitieron que los bancos pudieran hacer todas las inversiones super arriesgadas que han hecho y que han provocado la debacle. Y, por supuesto, hacer la vista gorda cuando los peligros y los problemas empezaban a manifestarse sin remedio.
30. Cuando estos ya no se podían disimular dijeron que solo se trataba de una crisis limitada a las hipotecas y a Estados Unidos. Mintieron a la gente.
31. Luego empezaron a darle dinero a mansalva a los bancos (las multimillonarias “inyecciones de liquidez” de los bancos centrales) para que taparan el agujero y se siguieren prestando entre ellos y prestaran a la economía real.
32. Pero el agujero era tan grande que no arreglaron nada. Los bancos quebraban uno detrás de otro,
33. Propusieron que los bancos les vendieran los “activos tóxicos” (las hipotecas basura que habían ido difundiendo por la economía) pero no consiguieron nada porque estaban difuminados por todo el mundo y porque son de un  valor gigantesco, prácticamente imposible de compensar.
34. La realidad es que toda la ayuda que  han venido recibiendo los bancos la destinaban a compensar sus pérdida o a lavar la cara de sus balances. Algunos, incluso la dedicaron a repartir beneficios entre sus accionistas y directivos.
35. Los dirigentes de los países más poderosos se reunieron en Washington y en unas pocas horas aprobaron un documento vago y de generalizaciones en el que se daban algunos golpes de pecho y en el que fundamentalmente acordaron dos cosas: que iban a tomar medidas en los mercados financieros y que los gobiernos tenían barra libre para gastar lo que fuese necesario porque la crisis de la economía real se hacía ya muy grave.
36. De las medidas financieras nada se sabe pero sí han aprobado planes de gasto para tratar de que el paro y las quiebras de empresas no sigan aumentando.

El futuro
37. ¿Servirán de algo esas medidas?
38. Una cosa está clara: mientras no se curen las causas del cáncer éste seguirá avanzando. Ahora ya han caído muchos bancos. Seguirán cayendo los demás y después vendrá la caída de los fondos de inversión y de pensiones…
39. Los planes de gasto compensarán la pérdida de empleos pero su coste (que recaerá sobre los más débiles y sobre las generaciones futuras) será inmenso si no se cierra pronto la sangría.
40. Y, mientras tanto, los bancos siguen sin abrir el grifo de la financiación. Los gobiernos hacen como que se molestan con ellos pero aquí paz y después gloria. Es más, para dorarle la píldora le hacen rebajas fiscales vergonzosas e inmorales a los banqueros y grandes propietarios, como acaba de suceder en España.

Alternativas de progreso frente a la crisis
41. ¿Qué se debería hacer entonces?
42. Hay que tomar medidas urgentes como las siguientes: Evitar la sangría financiera interviniendo los bancos. Abrir inmediatamente el grifo de la financiación. Aumentar la cuantía de los planes de gasto (en particular poniendo capital fondos de financiación a disposición de las empresas que creen empleo) y procurar que no sea inversión despilfarrada (como la que están proponiendo en España algunos ayuntamientos en el plan del gobierno). Establecer impuestos extraordinarios en todos los países sobre las grandes fortunas, sobre los movimientos especulativos y los beneficios extraordinarios.
43.Y por supuesto también son imprescindibles otras medidas con carácter estructural y global: Nuevas normas que regulen y disciplinen las actividades financieras y garanticen la financiación para la actividad productiva. Entre ellas, control de los movimientos de capital, eliminación total de los paraísos fiscales,  establecimiento de Impuestos internacionales, y creación de instituciones internacionales democráticas….

Más allá de la debacle financiera
44. Lo que hay detrás de la crisis es la especulación financiera que ha llegado a ser gigantesca y peligrosísima. Pero los capitales se han ido yendo a la esfera financiera especulativa porque allí tienen más rentabilidad relativa.
45. Hay que evitar que la especulación sea más rentable que la actividad que crea riqueza.
46. Para eso hay que penalizar la especulación y sus beneficios, extraordinarios pero letales para el resto de la economía, y hacer que los mercados reales sean más dinámicos y rentables. Y para que esto último sea posible es necesario que haya mucha más demanda y mucha mayor capacidad de compra: hay que subir los salarios reales. De hecho, fue su caída en los últimos años lo que disminuyó la demanda, y con ella las ventas, la producción y la rentabilidad.

Lo que hace falta para cambiar las cosas

47. Las medidas y políticas alternativas que acabo de señalar son perfectamente posibles y por supuesto necesarias pero no se podrán adoptar mientas que el poder esté en manos de los banqueros, de los grandes financieros y de los grandes propietarios.
48. Para que haya una economía diferente es necesario que los ciudadanos tengan el suficiente poder para asegurar que sus preferencias democráticamente expresadas se conviertan en decisiones. Lo que hoy día sucede es lo contrario: las preferencias de los ricos son las únicas que lo consiguen.
49. La crisis está mostrando el lado inmoral y criminal de muchas actividades financieras y económicas. Por la ganancia se permite todo. Hay billones euros para ayudar a los bancos y no unos pocos miles para evitar que cada día mueran 25.000 personas de hambre.
50. Las crisis seguirán produciéndose y con ellas el sufrimiento innecesario de millones de seres humanos si no logramos que lo inmoral sea inaceptable, si la ética del respeto a la vida y de la cooperación no se impone sobre la del beneficio. No sufrimos solo una crisis económica. No nos engañemos, es la crisis de un sistema social y económico, de nuestra civilización, de una humanidad que se ha pervertido a sí misma solo para que una minoría se harte de disfrutar y de ganar dinero.

La reforma del mercado laboral

Thursday, May 7th, 2009

Se está hablando mucho del problema, real y cierto, del paro en España, pero al mismo tiempo que se discute y analiza, se dicen muchas inexactitudes, o más bien, se vierten opiniones interesadas.  Los empresarios, la patronal y los economistas neoliberales no cejan en su empeño de señalar que el mercado laboral necesita una reforma, y que ésta pasa ineludiblemente por el abaratamiento del despido. Sólo así, señalan, los empresarios se verán empujados a contratar gente, ya que en España el despido es muy caro. Parece, pues, que todo el problema del mercado de trabajo en España se resume en el coste del despido. Nada más lejos de la realidad.

Recientemente, el INE ha publicado un significativo dato, el de la evolución de los contratos de trabajo en España desde el comienzo de la crisis.

paroespana

Como vemos en el cuadro adjunto, desde Enero de 2007 el número de contratos de trabajo indefinidos ha aumentado, pasando de 11,23 millones de contratos indefinidos en 2007 a 11,74 en 2008 (ya en plena crisis) y a 11,81 millones en 2009. Es decir, que en plena crisis económica, el número de contratos indefinidos ha aumentado ligeramente.

Sin embargo, si analizamos la evolución de la contratación temporal en el mismo período, vemos como ésta ha pasado de 5,27 millones de contratos temporales a comienzos de 2007, a 5,07 millones en 2008 y 4,02 millones de personas en 2009. Es decir, más de 1.200.000 personas con contratos temporales han perdido su empleo con la crisis.

¿Qué significa esto? Significa que, contra lo que falsamente dicen los empresarios, el despido no es caro, en tanto que la gran mayoría de parados que ha generado estas crisis no ha sido por despidos de trabajadores indefinidos percibiendo la indemnización correspondiente de 20 días o 45 días, en su caso, sino por contratos temporales que no se han renovado, yendo estos trabajadores temporales al paro con una indemnizacion mínima de 8 días de salario. Por tanto, el coste para el empresario ha sido mínimo.

Lo que subyace destrás de todo esto es que el gran problema del mercado de trabajo en España es la temporalidad. En efecto, mientras la media de contratación temporal en Europa es del 10%, en España supera el 30%. Esto provoca que casi un 30% de la población activa esté permanentemente en el alambre, sobre el filo de una navaja, fluctuando entre la posiblidad de seguir en su puesto de trabajo merced a una nueva renovación de su contrato temporal (contrato basura habría que llamarlo más bien) o bien quedarse en paro con una indemnización mínima de 8 días de salario.

Mientras la economía va bien, el empleo, aunque sea de ínfima calidad, se mantiene. El problema llega cuando arrecia la crisis, en el que esa fluctuación que decimos se rompe y la mayoría de los trabajadores temporales, en vez de ver sus contratos renovados, se va directamente al desempleo sin que el empresario tenga que efectuar ni siquiera un despido: basta con esperar a la expiración del contrato temporal.

Por ello, en momentos de crisis el paro crece a una gran velocidad en España, ya que con que a la mitad de esos trabajadores temporales no se les renueve el contrato, el desempleo se incrementa en 1 millón y pico de personas, de forma rápida y barata para el empresario, cosa que no ocurre en otros países de nuestro entorno.

Todo esto nos indica que la solución no está en abaratar el despido, pues este ya es suficientemente barato.  Los empresarios buscan, a través de esta manipulación, conseguir que esa parte de sus trabajadores (los indefinidos) que se encuentran protegidos por una indemnización razonable, acabe quedando en la misma situación de desprotección en la que se ven los trabajadores temporales. Ni más, ni menos. Se busca que los despidos improcedentes sean más baratos, porque nadie podrá decir que un despido procedente es caro: si es por motivos disciplinarios, sale a coste cero, y si es por razones objetivas, sale a 20 días de salario por año de servicio. Lo que quieren es que cuando despidan sin causa, les salga a precio de saldo, cuando no gratuitamente.

Es curioso el argumento. A ningún empresario se le ocurriría defender que cuando se rompe e incumple un contrato, no hubiera indemnización para el perjudicado, para el que cumple con su parte. En los contratos comerciales, de servicios, en cualquier negocio, si una parte incumple, indemniza al otro. Todos los empresarios están de acuerdo. Pero cuando se incumple un contrato de trabajo y se despide sin causa, rompiendo este acuerdo contractual, quieren que sea gratis, sin indemnización alguna por incumplimiento.

A los empresarios que defienden estos temas habría que recordales muchas cosas. Que en los tiempos de bonanza, cuando sus empresas iban como motos y ellos se embolsaban sueldos millonarios y la empresa registraba beneficios inimaginables, los trabajadores serguían siendo contratados por medio de contratos basura con sueldos ínfimos, y cuando se procedía a negociar la subida salarial, ésta solía ser ligeramente superior a la inflación, mientras que los beneficios crecían exponencialmente en cifras de dos dígitos.

Ahora que la cosa va mal, la culpa es de los trabajadores, y ellos tienen que pagar la cuenta, cargar con la crisis. Cuando van bien las cosas, no ven el beneficio por ningún lado; en cambio, cuando van mal son los trabajadores los que tienen que cargar con la responsabilidad.

Quizá ninguno sepamos exactamente cómo salir de la crisis, pero lo que está claro es que la solución no pasa por abaratar el despido o recortar los derechos sociales de los más desfavorecidos. En todo caso, lo que sí deberíamos hacer es recordar. Recordar cuando vuelvan los tiempos de bonanza lo que hicieron los empresarios y banqueros cuando las cosas fueron mal, cómo dejaron abandonada a tanta gente y cómo se aprovecharon para intentar sacar tajada de la desgracia colectiva.

Cuando llegue la recuperación, habrá que plantearse cómo hacer un modelo económico en el que no siempre ganen los mismos (empresarios) y pierdan los mismos (trabajadores). Mientras tanto, sólo queda apechugar y luchar por recuperar la senda del crecimiento, pero no a cualquier coste, y menos aún a costa del sufrimiento y el esfuerzo de los que menos culpa tienen del entuerto en que nos han metido un puñado de empresarios (e ideólogos neoliberales) que se van de las empresas que quiebran con los bolsillos llenos mientras piden que se abarate el despido como medida imprescindible para solucionar la crisis.

P.D.: El presidente de la patronal, Díaz Ferrán, criticó ayer a Zapatero y elogió a Esperanza Aguirre, de quien dijo que es “cojonuda”. Si yo fuera el Presidente del Gobierno, me enorgullecería de que el jefe de los empresarios me criticase. Más aún cuando su modelo parece ser Esperanza Aguirre.

Estafa Madoff: consecuencias del liberalismo

Tuesday, December 16th, 2008

Llevan años diciéndonos que el mercado se regula solo, que una “mano invisible” lo guía y lo ordena, que el Estado no debe intervenir ni regular la economía. Es la doctrina liberal, la doctrina de Thatcher, Reagan, los neoliberales de Bush, el FMI, el Banco Mundial.

Eso se hizo: no intervenir, no regular, no supervisar. El mercado se reguló a sí mismo. Y así surge la estafa Madoff, la mayor de la historia, con una repercusión de 55.000 millones de dólares. Y todo por no supervisar y regular esos fondos de inversión opacos que escondían tras de sí una estafa piramidal. Como no se supervisaban esas finanzas, nadie pudo saber que se sostenían sobre humo, que eran puro engaño.

Pues bien, lo mejor que nos deja esta historia es que ha acabado perjudicando a muchos de los apologetas de este ultraliberalismo, que han caído en las redes de sus propias teorías y han visto como la falta de regulación les ha llevado a ser estafados en cuantías millonarias.

Al menos, por una vez, y posiblemente sin que sirva de precedente, el doctor ha probado su propia medicina, y los paganos de la crisis y el fracaso del neoliberalismo no han sido la gente de a pie, sino las grandes fortunas, los que - hasta ahora - ganaban siempre.

El liberalismo salvaje ha fagocitado a sus más fervientes defensores.

Repsol, Lukoil y el libre mercado

Monday, November 24th, 2008

La  posible adquisición del 30% de Repsol por parte de Lukoil ha levantando una tremenda polvareda en los mentideros políticos y económicos españoles, con sorprendentes declaraciones y posicionamientos que no hacen sino poner negro sobre blanco las contradicciones del liberalismo.

Así, el PP ha salido en tromba a criticar furibundamente la operación, declarándola “inmoral” y conminando al gobierno a hacer todo lo posible por impedirla.

No puedo sino sorprenderme ante la posición del PP, por la esquizofrenia que conlleva. En primer lugar, porque un partido que se declara liberal y defensor del libre mercado no debería poner el grito en el cielo porque una empresa intentara hacerse con el paquete accionarial de otra. Es puro libre mercado, y si uno se llena la boca diciendo que el Estado no debe intervenir en la economía, que debe haber libertad económica absoluta, luego no puede ir y criticar una compraventa accionarial privada y pedir la intervención estatal. Máxime cuando años atrás la empresa francesa Shell se hizo con el control de Cepsa y no se puso resistencia alguna. Y también en ese caso estaban en juego los recursos energéticos españoles, todo sea dicho.

Sorprende aún más cuando se alude con cierto catastrofismo a lo que supondría que los recursos energéticos españoles quedaran en manos extranjeras, y se defiende la “españolidad” de las empresas estratégicas. Y digo que sorprende porque aún recordamos como hace menos de 4 años Endesa, una de las principales eléctricas españolas, intentaba ser adquirida por Gas Natural, empresa también española, y el PP se oponía, defendiendo en cambio que una empresa extranjera, EON, se hiciera con el control de Endesa. ¿En qué quedamos, pues, hay que defender el accionariado español de las empresas o no, o según nos convenga?

Y que conste que creo que el PP tiene razón en este caso, a pesar de su cinismo. En efecto, el Estado tiene que intervenir en la economía, y no se puede permitir que el libre mercado lleve a que los recursos naturales y las empresas estratégicas caigan en manos extranjeras, ya sean rusas, alemanas o francesas, porque el Estado tiene el deber de velar por que nuestros principales intereses empresariales sigan en manos españolas. Por tanto, debe intentar evitarse que Lukoil compre el 30% de Repsol, y articular otra vía que permita deshacerse a Sacyr de sus acciones sin perder el control español de la empresa (porque esa es otra, Sacyr tiene que vender sus acciones para obtener liquidez y poder hacer frente a sus deudas, so pena que acabe en una situación patrimonial insostenible que pueda llevarle a tomar medidas drásticas que afecten a los miles de trabajadores que tiene en plantilla: hay mucho más en juego de lo que a primera vista se ve).

En todo caso, nos alegra que hasta el principal partido de la oposición abdique de sus planteamientos y reconozca que el liberalismo tiene sus límites. Esperemos que no sea cosa de un día y sea consecuente con la postura que ahora ha tomado. Nos tememos, sin embargo, que no, y que en breve los postulados liberales volverán a ser fervorosamente defendidos, y que su actual posición no provenga de una convicción ideológica, como debería ser, sino de una estrategia política oportunista.