Publicado en The Insider Julio - Agosto 2010
1. Leo en la prensa que los Directivos de las empresas del IBEX 35 vieron incrementados sus salarios en un 15,5% en 2009, alcanzando una retribución media de 602.000 euros, según datos de la CNMV.
Al mismo tiempo, los salarios de los empleados apenas crecieron por encima del 0%, mientras decenas de miles de ellos eran despidos para reducir costes y asegurar el sostenimiento de las empresas. Y me pregunto, ¿sin esa subida del 15,5% en la retribución de los directivos y consejeros, cuánto dinero se hubieran ahorrado las empresas, cuántos puestos de trabajo se hubieran salvado?
2. La CEOE propone, como reforma laboral, el abaratamiento del despido, lo que, según ellos, ayudaría a dinamizar el mercado de trabajo y a reducir la tasa de desempleo. Sin embargo, nada dicen de la indemnizaciones por despido de los altos directivos, que la normativa establece en un mínimo de 7 días de salario en metálico por año de servicio, salvo blindaje entre las partes, que es lo usual y común, es decir, la indemnización de los directivos nunca es la mínima legal, sino una muy superior pactada al efecto.
Puestos a ahorrar costes a las empresas, ¿por qué no eliminar estos blindajes que elevan el coste del despido de los directivos hasta cuantías escandalosas? ¿por qué no reducir este coste en vez del de los trabajadores mileuristas?
3. El gobierno ha dado los primeros pasos para instaurar el llamado “modelo austríaco” en el mercado de trabajo español, consistente en un fondo de capitalización de la indemnización por despido que el trabajador podría llevarse a otras empresas cuando cambie de trabajo. A priori suena muy bonito, pero analizándolo bien, observamos que contiene diversas trampas: para permitir que este fondo, sufragado mediante las cotizaciones sociales, exista y que el trabajador pueda movilizar la indemnización acumulada, ésta debería reducirse sustancialmente (en Austria, por ejemplo, la movilización alcanza la cuantías de 9 días de salario, frente a la indemnización de 20, 33 o 45 que existe en España), ya que es absolutamente imposible que una indemnización de 45 días pudiera movilizarse y acumularse con las actuales cotizaciones sociales. Por tanto, la existencia de ese fondo de capitalización de tan bonito nombre exigiría un abaratamiento del despido de gran calado.
Por otro lado, habría que poner en su debido contexto el modelo austríaco. Dicho modelo fue implementado en 2003 a propuesta del partido ultraderechista y filonazi de Jorg Haider (el mismo que dijo que a las SS “deberían rendírsele honores“). ¿Debemos adoptar aquí la política laboral de un partido filonazi? ¿Se siente cómodo el Partido Socialista haciendo suyas las propuestas de la ultraderecha austríaca?
4. El llamado grupo de los 100, los gurús económicos que están inspirando los cambios legislativos necesarios para superar la crisis, ha señalado que el gran problema del mercado de trabajo español es la dualidad entre los trabajadores con contrato indefinido, protegidos adecuadamente, y los temporales, que se encuentran expuestos a una gran precariedad. La clave para tener un mercado de trabajo equitativo y sin desigualdades es reducir esa dualidad. Sin embargo, la solución que propone el Grupo de los 100 a esta dualidad es la eliminación de las distintas formas de contratación y la instauración del llamado contrato único que tendría una indemnización creciente según la antigüedad, desde los 12 días de salario por año de servicio.
Es decir, que para reducir la dualidad y evitar las desigualdades entre trabajadores protegidos y desprotegidos, la solución no pasa por dar mayor cobertura a los trabajadores desprotegidos por sus contratos temporales, sino igualar a los protegidos (indefinidos) con los temporales. Una igualación por lo bajo. Así, conseguiremos que en vez de una indemnización de 45 días de salario por despido improcedente, tengan 12 días, similar a la de los actuales contratos temporales (8 días). La solución, pues, pasa porque todos estemos igual de jodidos y desprotegidos. Lo malo es que esta propuesta tiene visos de prosperar en los próximos meses.
5. Cuando estalló la crisis financiera en septiembre de 2008, a raíz de la quiebra de Lehman Brothers, y se descubrió que los bancos estaban en una situación crítica debido a sus malas prácticas, los Estados acudieron en su rescate inyectando miles de millones de euros para sanear sus cuentas, darles liquidez y evitar su quiebra, que sería la de todos. Fuimos, al cabo, los contribuyentes los que salvamos a los bancos.
Ahora, con los Estados fuertemente endeudados, se requieren ajustes para reducir el déficit y poder seguir adelante. Para realizar este ajuste, podríamos habernos acordado de que parte del déficit se debe a las ayudas a los bancos y haber requerido de estos, vía un alza de impuestos, su contribución a la reducción del déficit. Sin embargo, lo que se ha hecho es congelar pensiones, eliminar el chequé bebé, congelar salarios. Es decir, para ayudar a los bancos nos endeudamos, y para salir del endeudamiento nos apretamos el cinturón. Los bancos, en cambio, salen de rositas, sin que se les exija un esfuerzo mayor. El mundo al revés, o quizás es que estemos todos ciegos y amedrentados por el sistema.
6. El principal banco alemán, el Deutsche Bank, ha reconocido que varios de sus clientes han apostado 500 millones de euros contra varios valores de bolsa en España. Esta operación financiera supone que estos clientes del Deutsche ganarán bastante dinero si la cotización de estas empresas baja. Curiosamente, al mismo tiempo, diversos periódicos alemanes publican que existe riesgo de quiebra en España, lo cual hace que el Ibex 35 baje y la cotización de nuestros valores descienda, favoreciendo la inversión de los clientes del Deutsche Bank. ¿Curioso, verdad? Así funcionan los “mercados”.
7. Según el Informe de la Lucha Contra el Fraude Fiscal en la Agencia Tributaria, los trabajadores y pensionistas declararon en 2008 18.400 euros de media. Sin embargo, los pequeños y medianos empresarios y los autónomos que declaran sus rendimientos en estimación directa ganaron sólo 13.525 euros de media. Es decir, según los datos del IRPF los trabajadores ganan 4.875 euros más que sus jefes. Parece broma, pero no lo es.
