Archive for January, 2009

Educación para la ciudadanía; primeras medidas de Obama

Saturday, January 31st, 2009

Dos temas relevantes esta semana. Educación para la ciudadanía y las primeras medidas de Obama.

De Educación para la Ciudadanía, avalada por el TS (como no podía sera de otra manera), extraigo un comentario de Iñaki Gabilondo al respecto que suscribo plenamente.

“La asignatura “Educación para la Ciudadanía” no vulnera ningún derecho de los padres. Esa asignatura no lesiona la autoridad de los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que deseen. Lo ha dicho el Supremo. No cabe la objeción. La sentencia debería poner fin a la durísima disputa librada en nuestro país. Pero es probable que no. El Supremo resuelve en los cuatro casos recurridos. Pero queda la duda de si se extiende a cualesquiera otros o no. Además, España tiende a convertir en “casus belli” asuntos que nuestros vecinos europeos han resuelto con naturalidad. Sin ir más lejos, asignaturas como esta de “Ciudadanía” se imparten en toda Europa sin problema alguno. Y en esos países también hay padres, también reclaman el derecho a la educación de sus hijos, también hay obispos, y creen en la misma Iglesia y en los mismos dogmas. Pero no pasa nada. Es el relativismo moral geográfico. Los principios son universales, pero más en España que en Francia. O en Holanda. En fin. Sí estamos de acuerdo en que el adoctrinamiento es muy peligroso y debe evitarse. Pero ese peligro no reside en la asignatura sino en el profesor. Un fanático (religioso o civil, de derechas o de izquierdas) puede provocar enormes averías pedagógicas explicando geografía, historia, lengua, ciencias naturales o lo que sea. No necesita “ciudadanía” para hacerlo”.

No puedo estar más de acuerdo. Quien manipula las conciencias y mal-educa a los jóvenes, son los profesores. Y para eso no hace falta ninguna asignatura. Puedo poner un ejemplo personal, el mío. Yo recibí una mala educación en un colegio fanático y doctrinario donde se ensalzaba a Franco y Pinochet como héroes de la humanidad, donde el machismo estaba a la orden del día (bromas nada inocentes como “este libro de texto no puede ser bueno: lo han escrito 4 mujeres”), o donde un profesor se negaba a explicar la lucha por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos, hacen más daño que cualquier asignatura doctrinaria. Sin embargo, no creo que ninguno de los que se han quejado por Ciudadanía se quejaran porque cosas como estas se enseñen en muchos colegios. Lo que duele, en el fondo, es que se enseñen valores constitucionales, que se ensalce la tolerancia y la diversidad frente al pensamiento único, o que se fomenten los derechos humanos frente a quienes no creen en ellos, frente a quienes consideran que los que piensan como ellos, son los buenos; y el resto, malas personas que se quemarán en las brasas del infierno.

El segundo tema son las medidas de Obama. Su primera medida fue ordenar el cierre de Guantánamo en el plazo de 1 año. Su primera ley ha sido una Ley de Igualdad para asegurar que las mujeres cobren igual que los hombres (¿les suena? En España también se hizo una, denigrada por muchos sectores). Y lo tercero a resaltar es la batería de medidas proteccionistas que ha implementado (como la exigencia de que el acero que se compre para realizar obras públicas sea acero norteamericano, no importado).

Decía en mi anterior post que me conformaba con que Obama cerrase Guantánamo y acabara con el liberalismo económico, entre otras cosas. Parece que sigue esa línea. Me parece bien. El cambio es posible (era inimaginable hasta hace poco en Estados Unidos una ley de igualdad como la aprobada por Obama). Un cambio con cierto sabor a izquierda, o más bien a progresismo (aunque no me guste esa palabra). Me parece que a los conservadores les va a costar más de lo pensado fagocitar a Obama, presentarlo como uno más de los suyos.

P.D.: Suma y sigue en Madrid. La red de espionaje destapa la corrupción y el amiguismo que hay detrás de la ola privatizadora de Aguirre…

El Código Penal español: artículo de Enrique Gimbernat

Saturday, January 24th, 2009

Ayer El Mundo publicaba un artículo de Enrique Gimbernat, a mi entender uno de los mejores penalistas de este país. En él denunciaba una cuestión que muchas veces he puesto sobre la mesa, frente a la habitual manipulación mediática al respecto (especialmente de El Mundo): España tiene el Código Penal más duro de Europa. Sí, es así, por mucho que nos sorprenda. Si no, no se entiende que teniendo una de las tasas de criminalidad más bajas del continente, tengamos en cambio una de las más altas de presos carcelarios. Transcribo el citado artículo por su carácter ilustrativo:

“Actualmente, tenemos el Código Penal (CP) más represivo de la Europa occidental. Entre esos países europeos, España ocupaba en 2003 el primer puesto en lo que se refiere a personas privadas judicialmente de libertad (138 por cada 100.000 habitantes), frente a, por ejemplo, las 98 de Alemania, las 93 de Francia, las 89 de Bélgica, las 68 de Suecia y Suiza o las 59 de Noruega, que figura en el último lugar, habiéndose casi cuadruplicado la población penitenciaria en nuestro país en el período de tiempo 1984-2004, pasando de 38 a 139 por cada 100.000 personas. Nuestro vergonzoso liderazgo se ha seguido manteniendo en los últimos años, ya que todas las reformas posteriores del CP se han promulgado, sin excepción, para crear nuevos delitos y, consiguientemente, nuevas penas, o para incrementar las ya existentes, y todo ello, a pesar de que, según los datos proporcionados por el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, España es uno de los países de Europa con menor tasa de criminalidad violenta: 2,5 delitos violentos por 1.000 habitantes en 2007, muy por debajo de, por ejemplo, la de Francia (5,1), Bélgica (9,6) o Suecia (10,8).

Para ilustrar con ejemplos esa severidad punitiva de nuestro Código baste señalar que para una madre que trata de entregar a su hijo adicto internado en un centro penitenciario droga por un valor de 72 euros está prevista una sanción de, al menos, nueve años de prisión (véase, entre otras, la sentencia del Tribunal Supremo de 28 de noviembre de 2007), la misma pena que se le impone a la correo latinoamericana que, para paliar en algo su miseria, intenta introducir en España el kilo de cocaína que alberga en su estómago. Y que para un aficionado francés que en el partido Olympique de Marsella-Atlético de Madrid, celebrado en el Estadio Vicente Calderón el 1 de octubre de 2008, agredió a un policía con una silla, sufriendo dicho agente de la autoridad unas lesiones sin importancia, que ni siquiera le impidieron seguir dedicándose a sus ocupaciones habituales, el fiscal solicitaba, con toda razón al aplicar consecuentemente el Derecho penal vigente, la pena de ocho años de prisión, pena que la jueza redujo benévolamente a tres años y seis meses, sin que quepa la posibilidad de suspensión condicional de esa pena, ya que nuestro CP sólo la autoriza cuando la privación de libertad no excede de dos años.

En los casos concretos que acabo de señalar, las disparatadas penas previstas por el CP obedecen a que, en la lucha contra el tráfico de drogas, el legislador no ha sabido y no ha querido distinguir, a la hora de establecer las penas -porque la presión mediática no toleraba ninguna clase de matización-, entre las conductas que se llevan a cabo por los responsables de la criminalidad organizada y las de simple menudeo. Y, por lo que se refiere al aficionado francés del Olympique de Marsella, a que el atentado a la autoridad que se le imputaba pasó de castigarse con una pena que tenía como grado mínimo el de seis meses -en el CP 1973- a otra cuyo tope inferior es el de tres años -en el malhadado y vigente CP 1995, texto legal con el que se inicia la imparable escalada punitiva de nuestro Derecho-, y a que, ante algún suceso de violencia en los campos de fútbol, el legislador tampoco supo sustraerse a la presión mediática y en 2004 decidió sancionar los desórdenes públicos en espectáculos deportivos, que hasta entonces se reprimían con una pena de prisión cuyo límite mínimo era de seis meses, con otra privativa de libertad que se extiende de tres a seis años.

La metastásica creación de nuevos delitos y los bárbaros incrementos de penas -a pesar del bajo índice español de criminalidad- deben ser reconducidos fundamentalmente a dos clases de factores. En primer lugar, a que los «nuevos gestores de la moral colectiva» (grupos ecologistas, feministas, antixenófobos, etc.), que hasta hace unas décadas defendían postulados descriminalizadores y humanizadores del Derecho penal, han pasado a converger, en sus objetivos, con los propugnados desde siempre por los de derecha y extrema derecha con su continua exigencia de «ley y orden», lo que ha traído como consecuencia, entre otras, que comportamientos que hasta hace poco sólo constituían ilícitos administrativos, civiles o mercantiles -y con ello bastaba y sobraba para prevenir su ejecución- hayan pasado a engrosar el articulado del CP. Y, en segundo lugar, a que las ocasionales víctimas de delitos más o menos graves, o sus familiares, a pesar de que su motivación es preferente y comprensiblemente un espíritu de venganza, incompatible con los principios que deben informar la legislación penal en un Estado de Derecho, encuentran eco inmediata y profusamente en los medios de comunicación -que, en lugar de moderar ese espíritu, lo atizan, porque está en consonancia con los sentimientos irracionales de la población-, condicionando todo ello que los partidos (tanto si son de derechas como de izquierdas) se pongan a la cabeza de la manifestación («¡tolerancia cero!»), ya que los políticos descubrieron hace tiempo que en el Derecho penal -más precisamente: en el endurecimiento del Derecho penal- había una gran cantera de votos.

Cuando se exige el establecimiento en España de la cadena perpetua -apelando a que nosotros no vamos a ser menos y a que esta pena existe ya en la mayoría de los países de la Europa occidental-, queriendo poner con ello de manifiesto una supuesta benevolencia de nuestra legislación frente a esas otras naciones de nuestro entorno, simplemente se está confundiendo a la opinión pública.Desde 2003 el CP español prevé para los delitos más graves la pena de prisión de 40 años de cumplimiento íntegro, sanción máxima y devastadora cuyos efectos no han podido apreciarse todavía, ya que, naturalmente, sólo puede imponerse para los hechos punibles cometidos a partir de ese año, puesto que tanto nuestra Constitución como las declaraciones internacionales de derechos humanos ratificadas por España impiden la aplicación retroactiva de las leyes penales desfavorables para el reo. Con esa pena España se sitúa, una vez más, a la cabeza europea de la represión ejercida con penas privativas de libertad. Ciertamente que en la mayoría de los países europeos existe la cadena perpetua; pero esa pena sólo figura en los Códigos con un carácter simbólico, ya que en la práctica nunca se aplica. Y así, la ejecución de la prisión perpetua puede ser suspendida en Bélgica y en Finlandia a partir de los 10 años, en Dinamarca, de los 12, y en Austria, Francia, Suiza y la República Federal (después de la sentencia del Tribunal Constitucional alemán de 21 de junio de 1977) a partir de los 15, mientras que, de acuerdo con nuestro vigente CP, el cumplimiento de los 40 años de prisión es efectivo y no admite revisión alguna durante su ejecución. Por sólo mencionar un país: en Alemania -lo que en España sería legalmente imposible después de la reforma de 2003- la media de cumplimiento efectivo de la prisión perpetua es de 18 años y sólo en casos excepcionales puede rebasarse dicho límite. Ello es lo que ha sucedido, recientemente, con Christian Klar, un terrorista de la banda Baader Meinhof, condenado a cadena perpetua por nueve asesinatos consumados y 11 en grado de tentativa. Klar ha sido puesto en libertad el 19 de diciembre de 2008, después de cumplir 26 años de prisión, en virtud de una resolución -apoyada por el Ministerio Fiscal- de 24 de noviembre del mismo año del Tribunal Superior de Justicia de Stuttgart, puesta en libertad que era preceptiva, porque lo único determinante para decretarla era si de Klar, quien, por lo demás, no ha mostrado arrepentimiento alguno, podía temerse que ejecutara, una vez recobrada la libertad, ulteriores delitos contra la vida: «La Sala, de acuerdo con los peritos y con el establecimiento penitenciario, no ve ningún punto de apoyo que haga pensar en una peligrosidad subsistente del condenado».

Y en esas estábamos cuando el Gobierno se descuelga en noviembre del pasado año con un anteproyecto de reforma del CP en el que, otra vez, se incrementan las penas preexistentes, se introducen otras que hasta ahora eran desconocidas y se crean delitos de nuevo cuño. Ese anteproyecto, si llega a convertirse en ley, va a aumentar, aún más, el hacinamiento en nuestras cárceles, hacinamiento que imposibilita alcanzar el objetivo -imprescindible para la resocialización del delincuente- fijado por el art. 19.1 de la Ley Penitenciaria: «Todos los internos se alojarán en celdas individuales», porque no hay ganas -y, aunque las hubiera, tampoco hay dinero- para construir prisiones que puedan acoger con un mínimo de dignidad a la población penitenciaria más numerosa de Europa.

La Exposición de Motivos del anteproyecto justifica la reforma, como argumento decisivo, con que hay que «responder a las demandas sociales». Ciertamente que una de esas demandas -«¡que se pudran en las cárceles!»- es humanamente comprensible cuando sale de los labios de las víctimas o de sus familiares. Pero que ese eslogan sea repetido igualmente por muchos de nuestros políticos es algo que les descalifica como representantes de un Estado de Derecho, porque todos ellos han prometido guardar y hacer guardar la Constitución, y porque, en consecuencia, e incluso para el peor de los criminales, aquélla les garantiza también su «dignidad» como persona (art.10.1), el «derecho a la libertad» (art. 17.1), que no puede ser vulnerado en su «contenido esencial» con penas de prisión interminables y, en consecuencia, «inhumanas y degradantes» (art. 15), así como que «las penas privativas de libertad estarán orientadas hacia la reeducación y rehabilitación social» (art. 25.2)”.

Obama, espionaje en Madrid, Ramón Calderón

Thursday, January 22nd, 2009

La actualidad se acumula sin darnos tiempo a que nos detengamos para hacer un análisis sereno, sin tiempo para sacar conclusiones. Por ello, mencionaré superficialmente tres temas de actualidad que espero poder analizar en próximos artículos.

- En primer lugar, la noticia de la semana ha sido, sin duda, la toma de posesión de Barack Obama como el 44ª Presidente de los Estados Unidos. Su discurso fue realista, pragmático, no exento de idealismo (su frase “no elegiremos entre nuestra seguridad y nuestros ideales” es todo un golpe a la teoría neoconservadora según la cual nuestra seguridad exige renunciar a ciertos ideales, como el respeto a los derechos humanos) pero retóricamente algo más flojo que los excelentes discursos que hizo el día de su victoria en las elecciones y el día de la nominación demócrata a la presidencia.

Obama ha despertado muchas ilusiones, especialmente entre los progresistas, las ilusiones de que el cambio es posible. Sin duda, a muchos nos decepcionará, porque al fin y al cabo Estados Unidos es lo que es y no da para más, y el cambio no será tan radical como pensamos.

Con todo, por mi parte me conformaría con los siguientes pasos para no sentirme decepcionado:

- Cierre inmediato de Guantánamo y proscripción de la utilización de la tortura contra cualquier tipo de detenido;

- Retirada de las tropas de Irak;

- Intervención estatal en la economía; regulación de los mercados financieros; apuesta por una sanidad pública (básicamente, esto supone la muerte del liberalismo);

- América Latina: paralización de los TLC, especialmente con Colombia, al menos hasta que Uribe respete los Derechos Humanos.

No pido mucho, y parece que de momento Obama va a cumplir con todos estas propuestas. Con eso, me conformo.

Una cosa más sobre Obama. Es curioso como la derecha política y mediática atacaba a Obama diciendo que era el candidato más “izquierdista” que había tenido USA en su historia, que era un peligroso radical, etc. Ahora, de pronto, muchos cambian de bando, y lo apoyan, hasta el punto de intentar fagocitarlo para hacerlo pasar por un hombre conservador y de derechas. Carlos Herrera, tan gracioso como siempre, decía que era un estupidez considerarlo progresista. Aparte de que lo estúpido es debatir sobre ello, no creo que considere que criticar la Guerra de Irak, la desregularización financiera y la distinción “quien piensa como yo es mi amigo, quien no, mi enemigo” sean posiciones conservadores, cuando son justamente lo contrario de lo que llevan defendiendo los conservadores durante estos últimos años. Buen intento pero no cuela. Antes le menospreciaban, ahora le intentan fagocitar. Casi prefiero la coherencia de los Jiménez Losantos, FOX y otros medios conservadores americanos, que siguen tachándole de socialista, terrorista o radical resentido. Aunque se equivoquen, al menos no dan signos de travestismo ideológico.

- Espionaje en Madrid: Son muy graves las noticias destapadas por El País esta semana. Primero que el Secretario General del PP Madrileño y Consejero de Presidencia de Esperanza Aguirre, Francisco Granados, tiene creado un servicio parapolicial de espionaje integrado por ex-policías y guardias civiles. Segundo, que se haya espiado a rivales políticos de Aguirre, vinculados a Gallardón (caso de Manuel Cobo, Vicealcalde de Madrid, que ya lo ha denunciado) y a Rajoy (Alfredo Prados es hombre de confianza de Rajoy). También el Presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, al que Aguirre quiere echar  con una ley con efectos retroactivos - lo nunca visto-. para controlar la 4ª entidad de crédito española. ¿Hasta dónde vamos a llegar en Madrid? El asunto es muy serio y merecería una investigación profunda que llegara hasta el final: la dimisión del responsable de estos espionajes. Mucho me temo que, como en el caso de Tamayo y Sáez (el pucherazo que impidió el Gobierno de Simancas y obligó a repetir unas elecciones que ganó Aguirre), todo quedará en agua de borrajas y la lideresa saldrá indemne.

- Ramón Calderón: se equivocó - si es que sabía lo que pasaba- al caer en el mismo juego que sus adversarios y manipular él también la Asamblea. Ha tenido que dar su cabeza a la jauría mediática que le persiguió desde que ganó las elecciones. Pero todavía quedan muchos extremos por confirmar: ¿quién filtró esa información?, ¿qué intereses tiene Pedro Jota en el Real Madrid?, ¿Por qué borró de las fotos comprometedoras que publicó a Melchor Miralles, ex-directivo del Madrid y Director del El Mundo Tv que salía en ellas?, ¿Por qué no dimiten también Abellán y los redactores de El Mundo que publicaron unas facturas falsas imputando gastos a Calderón con cargo a unas tarjetas del club que, según Banesto y Banco Gallego, no existen?, ¿Quién falsificó esos documentos para intentar comprometer a Ramón Calderón?

En fin muchos temas que tratar en los próximos días.

P.D.: La grandeza del Inside se demuestra en el hecho de que muchos insiders hayamos podido estar, pisar, tocar y ver la mayoría de los sitios por donde Obama ha estado estos días jurando su cargo. El Capitolio, la Casa Blanca, el Tribunal Supremo, no nos sonaban por fotos o películas, sino porque los habíamos visto nosotros mismos, porque habíamos estado allí, recorriendo sus pasillos, porque nos habían explicado en esos mismo lugares cómo funcionaba la primera potencia mundial.

La solución Final

Sunday, January 11th, 2009

Transcribo el interesante artículo del analista Alberto Adrianzén publicado en el diario peruano “La República”. Tiene mucha razón en su reflexión final: Israel está llevando a cabo la solución final contra el pueblo palestino.

“Algunos analistas, tratando de justificar los hechos que vienen ocurriendo en la Franja de Gaza, han dicho que las acciones del ejército israelí no son una represalia sino más bien un operativo militar, y esto resulta totalmente cierto. Según diversas fuentes la llamada “Operación Plomo Fundido” es “una empresa cuidadosamente planificada que forma parte de una agenda militar y de inteligencia más amplia”, que ya tiene varios años y que se llamaría, “Operación Venganza Justificada” (Michel Chussudovsky). 

Parte de este plan, que habría sido diseñado desde  Sharon, consistió en “la retirada israelí de Gaza, saludada por los ingenuos como una concesión o un acto de buena voluntad (que) tenía por objetivo convertir definitivamente la totalidad de ese exiguo territorio en un auténtico gueto. Para encerrar definitivamente a la población de Gaza era necesario desalojar primero a los colonos israelíes. Luego, siempre habría tiempo de reventar el absceso y limpiar de población árabe una zona que poco a poco se ha hecho inhabitable y que solo sobrevive gracias a la ayuda humanitaria internacional” (John Brown). Este proceso de “guetización” del pueblo palestino también se expresa en  el ilegal e indecente Muro del Apartheid: “El 80% del muro está construido dentro del territorio ocupado de Cisjordania, aislando entre sí a comunidades y familias” (AI).

También se señala que otro componente de este plan fue el apoyo inicial a Hamas contra la OLP: “Al estallar la primera Intifada en 1987 el movimiento islámico oficialmente cambió su nombre por el de Hamas (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámico) y se sumó a la lucha. Incluso entonces el Shin Bet (servicio de seguridad interior de Israel) no tomó ninguna medida contra ellos, mientras que los miembros de Fatah eran asesinados o encarcelados en gran número. Solo al cabo de un año los israelíes arrestaron al jeque Ahmed Yassin y a sus colegas” (Ury Avnery). Ahmed Yassin, que era cuadraplégico y casi ciego,  fue el fundador y “guía espiritual” de Hamas. Detenido en 1988, fue liberado en 1997 y asesinado por los israelíes en marzo de 2004. Se sabe también que detrás de muchos grupos y líderes radicales y/o terroristas fundamentalistas islámicos, como es el caso de Bin Laden, cuando menos en sus orígenes, estuvo la CIA, con varios otros servicios de inteligencia.

De otro lado, quienes rompieron la tregua no fue Hamas sino más bien los israelíes. Primero fue el bloqueo por aire, tierra y mar contra un millón y medio de personas que viven en Gaza. El bloqueo, como es obvio, hacía prácticamente imposible un alto al fuego, al contribuir más bien a reforzar un clima beligerante. “Luego vinieron las pequeñas provocaciones diseñadas para lograr la reacción de Hamas. Tras varios meses en los que no se lanzó  ningún cohete Kassan, una unidad del ejército israelí fue enviada a la Franja de Gaza para destruir un túnel que se acercaba a la valla fronteriza. Desde un punto puramente militar habría sido más sensato preparar una emboscada en nuestro lado de la valla (se refiere al lado israelí). Sin embargo, el objetivo era encontrar un pretexto para declarar finalizado el alto al fuego de un modo que permitiera echar la culpa a los palestinos. Y de hecho, después de varias de esas pequeñas operaciones en las que varios combatientes de Hamas resultaron muertos, Hamas tomó represalias con un masivo lanzamiento de cohetes, tras lo cual–¡oh, maravilla!– el alto al fuego se dio por concluido. Y todo el mundo echó la culpa a Hamas” (Ury Avnery).

Lo mismo ha señalado el grupo de paz israelí Gush Shalin: “La escalada hacia la guerra podría y debería, haberse evitado. Fue el Estado israelí quien rompió la tregua, en el ataque del túnel de relojería… hace dos meses. Desde entonces, el ejército ha seguido avivando los fuegos de la escalada con ataques y asesinatos selectivos, cuando el lanzamiento de misiles contra Israel decreció”. Hay que señalar, además, que en los últimos siete años los cohetes lanzados por Hamas han causado la muerte de 17 israelíes. Por último, la fecha para iniciar el ataque, un día después de Navidad y 25 antes de que Obama asuma la presidencia, es otra prueba de que querían tener las manos libres. 

Y si bien todos estos hechos están vinculados a las próximas elecciones en Israel, los mismos muestran que son el Estado de Israel y su gobierno de ultraderecha, con el apoyo de EEUU y de los gobiernos corruptos árabes, los que han iniciado una política de exterminio del pueblo palestino, es decir la aplicación (lamento mucho decirlo) de la Solución Final a la cuestión palestina. Las víctimas de ayer se han convertido en los victimarios de hoy. Por ello, las frases que escribieron los combatientes judíos en el gueto de Varsovia hoy les pertenecen a los palestinos, nuevos judíos del siglo XXI: “Nunca digas que este es tu último camino. A pesar del cielo plomo que esconde el cielo azul. Para nosotros sonará la hora tan esperada. Con nuestros pasos resonará este grito: ¡estamos aquí!”.

Manipulación subliminal

Wednesday, January 7th, 2009

Que Israel es una potencia mundial debido al gran poder económico y político de los judíos no es ninguna novedad. No hay más que comprobar la doble moral que Occidente gasta según quién mate: si lo hacen los árabes, motivo de escándalo internacional, ataques preventivos o aislamiento diplomático. Si lo hace Israel, no pasa nada. Si muere un israelí, protestas enérgicas; si lo hace un palestino, nos la sopla. Y que no se le ocurra a ningún país o Institución Internacional (ONU) o Tribunal Internacional cuestionar las acciones israelíes, porque el poder judío vetará y silenciará cualquier intento en este sentido.

Pero hay más formas de ganar la batalla ideológica. La principal, la manipulación. Y ahí Israel es un experto. Aprovecha el terrible hecho del holocausto judío para convertir en nazi y antisemita a quien ose criticarles. Así, si cuestionas el sionismo o las matanzas israelíes, eres un antisemita, partidario de la eliminación sistemática de judíos.

Algunos ejemplos. El Código Penal establece como agravante actuar (artículo 22) por motivos antisemitas, como si el antisemitismo no fuera una forma de racismo o xenofobia de los establecidos como agravantes inmediatamente antes. Se señala, así, de forma redundante, una forma de racismo como si actuar por motivos antisemitas fuera más grave que actuar por odio a los negros, árabes o chinos. Esa especificación es innecesaria, porque se encuentra implícita en el racismo, pero se segrega de esta para darla entidad e importancia propia. Curioso.

Como curioso es lo que sucede con el programa Microsoft Word de Windows. Resulta que si en el buscador de sinónimos pones la palabra “genocida”, el único sinónimo que encuentra es (sorpresa!) “antisemita” (ver imagen capturada abajo).

Muy ilustrativo. Un ejemplo de manipulación subliminal como pocos se han visto. Genocida no es lo mismo que antisemita, como no lo es tampoco de racismo. Gracias a Dios, porque si cada antisemita o racista que existiera cometiera un genocidio, mal iríamos.

Lo peor es lo que implica, la idea que subyace en este sinónimo. Parece como si el único genocidio de la historia fuera el que se cometió contra los judíos, o como si quien criticara al Estado Israel -cosa que nada tiene que ver con ser antisemita, por otra parte- se convirtiera ipso facto en alguien con deseos de exterminar al pueblo judío. Estar contra Israel es lo mismo que ser un genocidia en potencia del pueblo judío, es lo que viene a decir esta nada casual asociación informática. Y por supuesto, el Estado de Israel jamás ha cometido un genocidio. Sólo cometen crímenes quienes atentan contra ellos.

El poder económico, político y social de Israel es demasiado fuerte, demasiado importante. Nadie podrá cuestionarlos, sus actuaciones seguirán siendo impunes.

Definitivamente, son el Pueblo Elegido. Pueden hacer lo que quieren, cuando quieren y contra quien quieran sin que nadie les exija responsabilidades. Están por encima de la Ley.

Y ya saben, si los critican, recuerden que son unos antisemitas. Unos genocidas, o sea. Y a los genocidas se les juzga. O no.

Artículo de Carlos Carnicero sobre la masacre en Gaza

Tuesday, January 6th, 2009

El exterminio de palestinos por parte de Israel continua. Ya van más de 500 palestinos asesinados en comparación con las 5 bajas de israelíes. Una respuesta a todas luces desproporcionada.

Transcribo el artículo publicado ayer en El Plural por Carlos Carnicero sobre la masacre que está cometiendo Israel. Lo que dice es duro, pero lamentablemente cierto.

El cerebro del exterminio de los palestinos no es distinto del que diseñó la Alemania nazi“:

Nunca recibí tantas descalificaciones como cuando hace ya unos cuantos años pregunté si el Holocausto tenía fecha de caducidad en relación con la patente de corso de los sucesivos gestores del Estado de Israel para vulnerar la legalidad internacional y masacrar al pueblo palestino. ¿La barbarie y la brutalidad sufrida por el pueblo hebreo da derecho al Estado de Israel a hacer a una revancha histórica de sus padecimientos trasfiriéndolos a los de sus enemigos?

Me reafirmo en todo lo que escribí: el haber padecido como pueblo una de las injusticias más bárbaras y obscenas de la historia no les da derecho a sustituir su rol de víctimas por el de verdugos. Y, en síntesis, eso es lo que ha venido ocurriendo desde hace sesenta años en Palestina desde que se decidió la creación del Estado de Israel para curar la mala conciencia occidental utilizando como moneda de cambio los derechos de los palestinos

Y es lo mismo que estos días se televisa en directo desde la franja de Gaza. El ejército proporcionalmente más sofisticado del mundo mata mujeres y niños indefensos sin ninguna proporción entre la agresión que sufre y la respuesta que profiere.

Es cierto que los soldados israelíes no conducen a los ciudadanos palestinos a las cámaras de gas: sencillamente bombardean sus casas, matan científicamente a sus niños y a sus mujeres y todo ello en nombre de su derecho a la defensa y a la expansión del territorio. Pero, salvando todas las diferencias, que son muchas, ¿los nazis no querían garantizar la seguridad de su concepción de Alemania? El resto del mundo miró para otro lado mientras Alemania extendía sus fronteras para lo que para ellos era garantizar un equilibrio demográfico entre la raza y el territorio.

Los judíos comenzaron por ser ciudadanos de segundo nivel en Alemania para terminar siendo exterminados sistemática y científicamente por los procedimientos más obscenos. ¿Y qué son los asentamientos de colonos israelíes en territorio palestino sino el afianzamiento de una raza en un territorio conquistado? ¿Y qué derechos tienen los ciudadanos palestinos ante el ejército de Israel? ¿Y a dónde conduce el odio sembrado por Israel sino a la radicalización de Hamás? Los ataques de Hamás son el pretexto para masacrar a los ciudadanos civiles de la franja de Gaza que han tenido que cavar túneles para hacer llegar alimentos burlando el cerco medieval del ejército de Israel. Lo mismo que ocurrió en el gueto de Varsovia cercado por los alemanes.

Ahora Israel ha heredado el derecho que se atribuyó la Alemania nazi a irrespetar la legalidad internacional. No hay resolución de Naciones Unidas que le perjudique –que son muchas- que no arroje al cesto de los papeles. Cuenta con el incondicional apoyo de Estados Unidos para sus asesinatos en masa y jamás será reprobado severamente por la Unión Europea mientras ahoga a Palestina en una situación socioeconómica sin salida que promueve el radicalismo como fórmula de confrontación. ¿Qué más quieren los duros de Israel para consumar el exterminio palestino que el incremento del fundamentalismo al otro lado de sus muros? En realidad el cerebro maquiavélico de toda esta operación de exterminio no es distinto del que diseñó la Alemania nazi.

Coherencia

Sunday, January 4th, 2009

Manel Fontdevila, humorista de Público, nos obsequiaba ayer con esta genial viñeta.

Da que pensar. En efecto, quizás una de las cosas que deberíamos exigir a este 2009 que recién comenzamos es un poco de coherencia. Coherencia tanto por nuestra parte como por parte de los políticos y autoridades.

Como dice Manel, coherencia sería que los mismos que condenan con determinación el Régimen Castrista, luego no defendieran el golpe de estado del fascismo en España como algo necesario. A pesar de que también instauró un régimen totalitario y sangriento, como el de Castro. Con la diferencia de que en Cuba se pasó de una Dictadura (la de Batista) a otra Dictadura (la de Castro). En España, en cambio, pasamos de una democracia, imperfecta pero democracia al fin y al cabo, a la Dictadura franquista. Un poco de coherencia. Todas las Dictaduras son rechazables y condenables.

Coherencia que debería demostrar también el mundo Occidental en asuntos internacionales. Por ejemplo, los mismos que condenaron la invasión rusa de Georgia el pasado verano y se llevaron las manos a la cabeza, sonríen y se emocionan con la invasión de Israel en Gaza, defendiendo con vehemencia el Terrorismo de Estado sionista.

Otra situación más para demostrar coherencia. Por un lado se condena con rotundidad los intentos de Hugo Chávez de modificar la Constitución Venezolana para permitirle volver a presentarse a las elecciones, mientras se calla ante los mismo intentos de Álvaro Uribe en Colombia, que persigue el mismo fin (pero claro, Uribe es de los “nuestros”).

Más de coherencia. Alarma, una empresa extranjera (Lukoil) quiere obtener el control de una empresa energética clave española, Repsol. Escándalo, defensa de la intervención estatal para impedirlo: hay que salvaguardar la españolidad de nuestras empresas estratégicas. Pero si es otra empresa extranjera (EON) la que intenta comprar participaciones en otra empresa española estratégica (Endesa) - frente a los intentos de una española, Gas Natural- entonces bienvenidos sean, que se la lleven los alemanes, que son mejores que los catalanes.

Otro ejemplo. Algunos critican la intromisión del poder político en el mundo empresarial. Un escándalo, una vergüenza. Salvo cuando lo hace Esperanza Aguirre, que modifica la Ley de Cajas (a través de la ley de acompañamiento a los presupuestos, verdadero cajón de sastre) para evitar que Miguel Blesa siga en Caja Madrid y poder colocar así a un monigote del aguirrismo al frente de la 2ª Caja de Ahorros de España.

Todo esto nos lleva a pedirle al 2009, como dice Manel en su viñeta, un poco de coherencia, un poco de racionalidad. Menos mentiras, menos manipulación, más Verdad. Dudo mucho que lo consigamos, pero por soñarlo, que no quede.