El siempre genial Forges publica una viñeta hoy en El País muy ilustrativa sobre la corrupción, las cortinas de humo y nuestra reacción ante ella. No se puede resumir mejor lo que pasa en Madrid que con esta viñeta.

El siempre genial Forges publica una viñeta hoy en El País muy ilustrativa sobre la corrupción, las cortinas de humo y nuestra reacción ante ella. No se puede resumir mejor lo que pasa en Madrid que con esta viñeta.

Con motivo de la crisis económica, se está discutiendo mucho el tema salarial en España. Se aduce, desde posiciones empresariales, que hay que congelar los salarios como una de las medidas necesarias para salir de las crisis. Pero, ¿cómo son los salarios en España?
Adjunto un enlace al blog de Rosa María Artal, antigua corresponsal de TVE. En él, hace una comparativa bastante ilustrativa de los salarios en España frente al resto de países de Europa.
http://rosamariaartal.wordpress.com/2009/02/11/espana-sueldos-mileuristas-sueldos-millonarios/
El segundo artículo que citaba en mi anterior post pertenece a Carlos Reyna, conocido historiador y sociólogo peruano que analiza la nueva Constitución que el pueblo boliviano aprobó en reciente referendum, tan incomprensible para algunos analistas occidentales cuyo problema, en el fondo, es que desconocen la realidad de América Latina y de su historia, que explica cosas que nos parecen a priori inexplicables o criticables.
“Evo Morales ha promulgado una nueva Constitución. Algunos dicen que es una Carta hecha por él y para él. El artículo que le faculta la reelección inmediata o las muchas menciones a los derechos indígenas son usados como argumento favorito. Pero ni esta Constitución se reduce a esos artículos ni es solamente un resultado de las opciones de Morales.
El propio Carlos Mesa, ex presidente de Bolivia entre 2003 y 2005, y ahora un opositor de Evo, señala que el gobierno de este no puede explicarse solo como un resultado de sus habilidades personales sino, sobre todo, como el resultado de ‘un giro histórico, el fin de una etapa y el comienzo de otra’. Así lo dice en su libro Presidentes de Bolivia.
De hecho, el proceso hacia esta nueva Carta comenzó antes que el gobierno de Evo Morales. El propio gobierno de Carlos Mesa asumió tres temas como los prioritarios por su alto nivel de consenso: la nacionalización de los hidrocarburos, la asamblea constituyente y la descentralización. Mesa mismo convocó a una Constituyente para octubre del 2005, pero cayó antes.
La Constitución que se ha derogado era de 1967. La dio el general René Barrientos, el dictador amigo del nazi Klaus Altmann, el beneficiario de la Gulf Oil, el que dio la orden para asesinar a Ernesto Guevara, el fanático de los helicópteros que murió cuando el suyo se vino abajo. Esa Carta se dio cuando de la revolución del 52 solo quedaba el recuerdo y los sindicatos estaban aplastados.
Hacia el 2003, pese a sus mil remiendos, la Constitución del 67 no recogía la nueva realidad del país. La mayoría de su gente volvió a levantar sus demandas históricas: el control de sus hidrocarburos, una política abierta a las poblaciones indígenas, la descentralización. Bolivia fue el primer país que nacionalizó una empresa petrolera en AL, en 1937. Hay cantidad de líderes bolivianos martirizados por enarbolar esa bandera, como Marcelo Quiroga Santa Cruz y el general Juan José Torres.
De las demandas indígenas en la historia boliviana quizás haya que recordar, a comienzos del sigo XX, la sublevación liderada por Willka Zárate. Su reclamo de un gobierno indígena, “la república de las peñas”, la devolución de las tierras comunales y finalmente su traicionada alianza con el general Pando. Largo tiempo sumergidos, los movimientos indígenas emergen otra vez en los 40 y luego, ya definitivamente, a fines de los años 80. El propio Gonzalo Sánchez de Losada puso a un aymara como vicepresidente en su lista de 1993.
Si la Carta del 67 reflejaba una fase oscura de la historia boliviana, la del 2009 corresponde a otra en la que Bolivia se reencuentra consigo misma. Evo Morales ha incluido allí la idea de reelegirse y ha ganado. Es posible que se deba a que, en el sentido general de la nueva Constitución, ha sido leal a la memoria y a las aspiraciones de su pueblo”.
Últimamente tengo poco tiempo para escribir, pero no quiero descuidar este blog. En breve comentaremos sobre el ciclo de conferencias que abrirá el Club Inside. Mientras tanto, transcribiré un par de artículos interesantes publicados en el sensacional diario peruano “La República”, un periódico de gran calidad y cuyo modelo ojalá imitaran los diarios españoles.
El primer artículo es de Alberto Adrianzén, columnista del citado diario que hace un análisis duro pero ilustrativo sobre el modelo económico imperante en los últimos años, que nos ha llevado a la situación de crisis económica que vivimos. Transcribo la parte más interesante del mismo.
“La ideología neoliberal se sustenta en tres ideas básicas: por un lado, en la reducción del Estado ya que es el causante de las crisis económicas o, dicho en términos de Ronald Reagan “el gobierno no es la solución sino el problema”; por el otro, en el empresario como innovador y motor del desarrollo, es decir en esta suerte de capitán de empresa que rompe con el burocratismo del Estado; y, finalmente, en la minimización de los sindicatos para que los salarios se determinen por el mercado y no por la llamada “justicia distributiva”. La idea es que hay que atar de manos al Estado, dejar libre al empresario y derrotar a los trabajadores para que el mercado haga su trabajo.
De estas tres ideas, fue la última la que primero se llevó a la práctica. Como señala Paul Krugman, el ataque a los sindicatos por los flamantes neoconservadores, a mediados de los años 60, fue el primer paso para soldar una alianza con los capitalistas y echar a andar el proyecto neoliberal. En los años siguientes empresarios e intelectuales neoconservadores se dedicaron a crear institutos de investigación y grupos de vigilancia ciudadana para promover tanto los intereses de las empresas (bajar impuestos, desregular, etc.), atacar a los sindicalistas y condenar al Estado al ostracismo.
Sin embargo, esta crisis mundial ha mostrado todo lo contrario al consenso neoliberal. Primero, que el Estado es la solución y no el problema. Los rescates financieros a las empresas y las colas que hacen hoy los capitalistas para recibir esta ayuda son la mejor demostración de que el Estado existe y es útil. Segundo, que los capitalistas y sus representantes, directores y gerentes, no son capitanes de empresas sino más bien simples piratas. Así el mercado ha pasado a convertirse en botín. Lo que importa es el reparto de las ganancias y no la asignación de recursos escasos, como se dice.
Hace unas semanas los diarios de EEUU informaron que el año pasado las compañías de Wall Street pagaron más de 18 mil millones de dólares en primas. Según la senadora Claire McCaskill, de Missouri, los primeros 116 bancos que obtuvieron dinero de los contribuyentes pagaron un promedio de 2.6 millones de dólares a cada ejecutivo (Democracy Now, 2/2/09). El asunto es tan grosero que esta misma senadora ha dicho: “Tenemos un montón de idiotas en Wall Street que están arrojando arena a la cara del contribuyente estadounidense…”. Por su parte, el presidente Obama, que ha calificado esta situación de “irresponsable y vergonzosa”, acaba de plantear un tope de US$ 500 mil anuales (cifra que supera en cien mil dólares al propio sueldo del Presidente) a las remuneraciones de ejecutivos de empresas que en el futuro reciban ayuda del Estado.
Un ejemplo notable de esta “pachanga” neoliberal es el caso del exdirector ejecutivo de Merryl Linch, John Thain, quien está siendo investigado por otorgar premios a los ejecutivos en las firmas que recibieron dinero del rescate financiero. Thain, informa Democracy Now (28/1/09), “renunció esta semana luego de que se revelara que entregó US$ 4,000 millones en premios un mes antes de lo habitual. Estos premios fueron aprobados tan solo tres días después de que los accionistas decidieran fusionar Merrill Lynch con Bank of America. Este último recibió miles de millones de dólares en dinero extra del rescate financiero por la adquisición”. Otro caso también escandaloso es el Richard Fuld, ex presidente ejecutivo de Lehman Brothers, quien recibió una compensación por US$ 500 millones luego de que esta firma, valorada en US$ 600 mil millones, quebrara. Fuld tiene un penthouse en Park Avenue (New York) de US$ 21 millones, una casa en Connecticut de US $ 25 millones y una colección de arte de US$ 200 millones (Newsweek, 8/12/08).
Sin embargo, el asunto no queda ahí. Se sabe también que el 17 de octubre siete grandes corporaciones, entre ellas el Bank of America (que recibió dos días antes un rescate financiero del gobierno por US$ 25 mil millones), se reunieron para derrotar un proyecto de ley para fortalecer los sindicatos (Democracy Now, 28/1/09). La razón es que los sindicatos ayudan a que se aumenten los ingresos de los trabajadores y controlan los sueldos de los altos ejecutivos”.