Archive for September, 2009

Para muestra, un botón

Tuesday, September 29th, 2009

Hablaba el otro día de las arremetidas de cierto sector contra las hijas de ZP. Pues bien, para muestra un botón. El inefable Antonio Burgos ha publicado el siguiente artículo en ABC mofándose de las hijas de Zapatero, menores de edad. Me abstengo de cualquier comentario, pues el artículo habla por sí solo (se titula “Las andreítas de Zetaparo”):

Tenía pensado escribir hoy sobre la legionela, ese brote terrible en que hablamos de los muertos que ha habido en la Macarena con una frialdad cruel, como si sólo fuesen cifras de las estadísticas y no convecinos con nombres, apellidos, mujer, hijos, nietos, familia y amigos, que han fallecido en Sevilla y no en Noruega. Pero he de dejarlo para otro día, porque el respetable público me reclama que largue sobre la foto de las niñas del Conde Drácula, perdón, de las hijas de Zetaparo, como un lector me pone el nombre de ZP, Zetaparo, con una errata de las que carga el diablo y que con el tiro que se les escapa dan en todo el bebe.
Vista la foto del Metropolitan de Nueva York, donde las dos mocitas fueron de gañote en el avión oficial de papá, ahora comprendo a ZP. Ahora me explico que no quiera enseñar a sus niñas. Si yo fuera padre de esas dos criaturitas no las enseñaba por nada del mundo. Tapaditas en La Moncloa están más guapas. Con todos los respetos para las menores (los que manda la ley y unos cuantos más que les echo yo de cominito, no vayamos a tenerla), es natural que Zetaparo moviera Roma con Santiago y Efe con Zeta para que la foto de sus niñas no saliera en parte ninguna. Pasa con las niñas de Zetaparo lo mismo que con aquel alcalde de Sevilla que ya he contado, que cuando Franco lo nombró a dedo, sus amigorros de la tertulia del Aero dijeron:
-Que Momo era tonto lo sabíamos nada más que aquí, pero ahora se va a enterar Sevilla entera.
Que las niñas de Zetaparo eran dos callos horrorosos lo sabían los más íntimos en La Moncloa, pero ahora se ha enterado España entera. Son de salir corriendo. Yo no sé si es porque iban vestidas de Jalogüín, o porque lucían el uniforme oficial de los góticos, pero tú te encuentras a las 12 de la noche con estas puñeteras niñas en una calle oscura, se te acercan, un poner, a preguntarte dónde para el autobús de Alcosa, y del salto que pegas del susto llegas corriendo a Carmona.
Góticas. Los lectores que me piden este artículo me aseguran que son góticas. Vamos, como la ojiva de San Julián, pero sin el recuerdo de Fernando Moreno sacando el palio de La Hiniesta. O como la propia imagen gótica de La Hiniesta (que está por cierto en el Ayuntamiento y que no sé cómo no han mandado ya retirarla por la cosa del Nacional Agnosticismo y de quitar los crucifijos). ¡Qué ofensa para el arte gótico, llamar góticos a estos adefesios con botas de la Brigada Paracaidista en Sidi Ifni y muñequeras de levantador de pesos de Galisport! Por el volumen de su bulto redondo, así achaparrado, más que góticas me parecen románicas, que como las vea Brigitte Bardot, va y las protege. Pero, vale, aceptamos gótica como animal pinnípedo. Yo les diría algo más fuerte, pero como son menores, me callo.
Bueno, menores para que el padre diga que no quiere que salga su foto, o que las pixelen. Pero no menores para que aborten sin tener que decirlo a los padres. Estas son las contradicciones del sistema. Como la propia actitud de Zetaparo. ¿De qué ha ido en esta película del Mangazo de Viaje de sus Niñas Góticas? ¿De Defensor del Menor o de Belén Esteban? Yo creo que Zetaparo va de ambas cosas, de Defensor del Menor y de Belén Esteban, en una sola pieza, protegiendo a sus Andreítas. Porque estos dos tapones de alberca vestidos de «La niña de luto» sin Manolo Summers son sus Andreítas. Cuando llamó a la agencia Efe para censurar las fotos, seguro que dijo:
-Yo es que por mis hijas ¡ma-to!, ¿me entiendes?
Me explico, finalmente, por qué Zetaparo no quería que saliera la foto. No era por las niñas en sí ni por la leche que mamó la protección del menor. Era para que no viéramos al completo este retrato de familia. Monster.

La foto de las hijas de ZP

Friday, September 25th, 2009

La última arremetida de la derecha sociológica contra Zapatero no puede ser más ruin y miserable, ya que utiliza a las hijas del presidente, menores de edad, para burlarse de él (y por ende de ellas).

La polémica surge a raíz de una foto de la familia Zapatero y la familia Obama en una visita privada al museo Metropolitan de Nueva York. En la foto, se aprecia a las hijas de Zapatero vestidas al estilo “gótico”, lo cual desentona con el rigor protocolario supuestamente debido.

Antes que nada quiero dejar clara mi opinión. Es cierto que la vestimenta no es la más adecuada, pero de ahí a montar el circo que se ha organizado hay un largo trecho.

En primer lugar, porque la foto no debió publicarse nunca, ya que las chicas son menores de edad y al publicarse y utilizarse su imagen con fines sarcásticos y de crítica, se está vulnerando los derechos del menor que se encuentran regulados en la Ley Orgánica de Protección del Menor.

En segundo lugar, porque no se trata, como se ha dicho, de la imagen exterior de España, ya que se trataba de un encuentro privado e informal que en nada concierne a nuestras relaciones exteriores. Utilizar una visita privada y familiar como elemento del juego político es deleznable.

En cualquier caso, supongo que hace más daño a la imagen de España que un mafioso y corrupto como Berlusconi, acusado de mantener relaciones sexuales con menores y con putas, se codee con Aznar que el hecho de cómo vistan unas niñas. Pero no, es más grave el traje negro de las hijas de Zapatero que los veraneos de Aznar en casas de empresarios, o en el yate de otro mafioso como Briatore. Eso no daña nuestra imagen exterior, claro.

Pero lo más patético de todo es la intención de criticar y hundir a Zapatero utilizando a sus hijas menores de edad a las que la derecha ridiculiza sin piedad por su atuendo. Para la derecha todo vale con tal de destruir a Zapatero. Me imagino que se sentirán orgullosos al ver como cuando las chicas vuelvan a España, se encuentran en Internet chanzas, bromas, vejaciones, insultos y escarnios sobre ellas. Pero todo vale, hasta utilizar a menores de edad para atacar a Zapatero.

Con ello, de paso, se consigue que no se hable de la noticia más importante del día, y una de las más graves de los últimos años: la presunta financiación ilegal del PP valenciano.

Así nos va como país, cuando nos interesa más el atuendo de las hijas del Presidente que un escándalo de corrupción del principal partido de la oposición. Y lo peor es que a la hora de votar, influirá más la foto de las hijas de Zapatero que la corrupción del PP.

La impunidad del franquismo

Wednesday, September 23rd, 2009

La vergonzosa imputación de Garzón por un presunto delito de prevaricación ha vuelto a poner sobre el tapete su decisión de enjuiciar los crímenes del franquismo. Hemos hablado de ello en profundidad en este blog (y lo seguiremos haciendo) argumentando jurídicamente lo acertado de la decisión de Garzón. Sin embargo, para escarnio de nuestro país, un sindicato ultraderechista le denunció por haber cometido la osadía de intentar esclarecer qué paso con los centenares de miles de víctimas del franquismo que fueron desaparecidas. El Magistrado Prego, vinculado a la Fundación del Valle de los Caídos (con eso se dice todo), admitió a trámite la denuncia, y en esas estamos.

Tiempo habrá para comentar la decisión que adopten los tribunales. Mientras tanto, transcribo un interesante artículo firmado por varios juristas e intelectuales (José Saramago, Premio Nóbel de Literatura;José Jiménez Villarejo, ex presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo; Enrique Gimbernat Ordeig, catedrático de Derecho Penal; Javier Moscoso del Prado y Muñoz, ex fiscal general del Estado; Luis Guillermo Pérez, secretario general de la Federación Internacional de Derechos Humanos, y Hernán Hormazábal Malaree, catedrático) titulado “La impunidad del franquismo” publicado el pasado 16 de septiembre en El País. Llama la atención la mención a la sentencia del TEDH de 16 de julio de 2009 que establece que la ausencia de búsqueda oficial de los desaparecidos supone un trato cruel e inhumano, siguiendo la línea marcada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (para más información, consultar mis artículos sobre este tema de Octubre de 2008.

La impunidad del franquismo

Son 114.266 personas las que, según el auto dictado por el juez Garzón el 16 de octubre de 2008, desaparecieron, en el contexto de crímenes contra la humanidad, entre julio de 1936 y diciembre de 1951, en el curso de la Guerra Civil española y, ulteriormente, durante la dictadura fascista de Franco.

La violación de los derechos humanos ha sido una desgraciada realidad a lo largo de la historia de la humanidad; sus autores, en la inmensa mayoría de las ocasiones, han quedado impunes, y a las víctimas y a sus familiares, en otras tantas, se les ha privado de la necesaria tutela judicial en los tribunales internos.

Por ello, la comunidad internacional ha ido estableciendo diferentes compromisos, ineludibles para todos los Estados, a fin de garantizar la búsqueda de la verdad, la reparación a las víctimas y el castigo de los autores de los más graves crímenes contra la humanidad. Es decir, garantizar el derecho de las víctimas y sus familiares a la justicia, como garantía del principio esencial, del que debe prevalerse todo Estado, de no repetición de los crímenes.

Respecto de los familiares -como lo ha reiterado la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del 16 de julio de 2009 en el caso Karimov contra Rusia- la ausencia de búsqueda oficial de los desaparecidos supone un trato cruel e inhumano. Dicho de otra forma, los familiares de los desaparecidos sin respuesta oficial son víctimas de tortura.

Desde la Convención de Ginebra de 1864 sobre leyes y costumbres de la guerra, al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, pasando por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 o los recientes Principios o Directrices de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos adoptados en el año 2005, es indudable el deber, moral y jurídico, de toda la comunidad internacional y de cada uno de los Estados que la componen, de perseguir graves crímenes contra la integridad y dignidad humana.

Las desapariciones forzadas, han sido calificadas por las Naciones Unidas como un ultraje a la dignidad humana, reconociendo el derecho a un recurso judicial rápido y eficaz, como medio para determinar el paradero de las personas privadas de libertad o su estado de salud, o de identificar a la autoridad que ordenó la privación de libertad o la hizo efectiva. Como otros crímenes semejantes, considerados de lesa humanidad, no son amnistiables ni prescriptibles según la evolución del Derecho Penal Internacional desde los principios de Núremberg.

Esa obligación de perseguiry castigar los más graves atentados contra la humanidad es aplicada sólo por algunos Estados, y de forma interesada. Y España ha de entonar por desgracia, y con gran vergüenza, el mea culpa.

España que se congratulaba en ser uno de los pioneros en la aplicación del principio de justicia universal, hoy desgraciadamente en entredicho, ignora a sus propias víctimas, somete a tormentos (según la indicada doctrina del Tribunal Europeo) a sus familiares y desoye las obligaciones contractuales internacionales dimanantes de tratados y convenios suscritos e incorporados a su ordenamiento jurídico.

Recientemente, el Comité de Derechos Humanos, en su periodo de sesiones de octubre de 2008, examinando los informes presentados por los diferentes Estados, y antes de que se declarase la Audiencia Nacional incompetente para conocer de las desapariciones que tuvieron lugar durante y después de la Guerra Civil, señaló que “está preocupado por el mantenimiento en vigor de la Ley de Amnistía de 1977″, y recordó que “los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y aunque toma nota con satisfacción de las garantías dadas por el Estado parte en el sentido de que la Ley de la Memoria Histórica prevé que se esclarezca la suerte que corrieron los desaparecidos, observa con preocupación las informaciones sobre los obstáculos con que han tropezado las familias en sus gestiones judiciales y administrativas para obtener la exhumación de los restos y la identificación de las personas desaparecidas”.

El comité recomendó no sólo la derogación de la Ley de Amnistía, sino el auténtico restablecimiento de la verdad histórica sobre todas las violaciones -se produjesen por quien se produjesen- de los derechos humanos cometidas durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, añadiendo que ha de permitirse a las familias que identifiquen y exhumen los cuerpos de las víctimas y, en su caso, indemnizarlas.

La naturaleza de crimen de lesa humanidad que supone la desaparición forzada de personas es, por tanto, indiscutida, en particular cuando se comete de forma grave o sistemática contra la población civil. Lo señalaba también la Convención de 2006 sobre Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, determinando la obligación de los Estados de investigar los hechos y juzgar a los culpables.

Han transcurrido más de 12 años desde que, el 28 de marzo de 1996, la Unión Progresista de Fiscales interpusiera la primera denuncia por los crímenes cometidos por los responsables de la dictadura militar argentina en los años 1976 a 1983. A partir de entonces, se han sucedido en la Audiencia Nacional española, como órgano competente para la instrucción y enjuiciamiento de los crímenes acogidos bajo la jurisdicción universal, diversas denuncias por crímenes internacionales ocurridos en diferentes países que han dado lugar a un amplio debate sobre el principio de jurisdicción universal.

Sin embargo, más de 70 años después de los hechos, en España se sigue sin conocer qué pasó, quién ordenó las ejecuciones, quién practicó las detenciones, y qué sucedió con los, al menos, 114.266 desaparecidos que se han documentado judicialmente.

La obligación de investigar, juzgar, castigar y reparar se ha obviado, de forma incoherente, en España. Peor aún, el único juez, Baltasar Garzón, que ha cumplido, con apego a la ley, coherencia, valentía y riesgos evidentes con el deber de contribuir a satisfacer las demandas de las víctimas, se encuentra cuestionado e imputado por quienes tendrían el deber ineludible de propiciar que España honre sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

Señalaba, el relator de Naciones Unidas, Louis Joinet que “para pasar página, hay que haberla leído antes”.

No olvidemos a esos 114.266, con sus nombres, apellidos e historias. Con sus madres, hermanas o hijos. No sigamos tolerando que se torture a sus familias. El olvido y la impunidad no es solamente fuente de dolor para las víctimas, es una herida abierta que lesiona la democracia. Bien dijo Francisco de Quevedo: “Menos mal hacen los delincuentes, que un mal juez”.

La manipulación de las noticias sobre América Latina

Monday, September 21st, 2009

La desinformación, por no decir manipulación, que nos llega de las noticias de América Latina es alarmante. Lo vemos a diario con Venezuela, Bolivia o Honduras, y lo más grave es que, al coincidir todos los periódicos en esa tergiversación de la realidad, la gente acaba creyendo lo que se dice - falsamente - sobre América Latina y sus gobiernos izquierdistas.

Así, hace una semana pude leer en varios medios españoles que en Venezuela las políticas de Chávez son tan nefastas que la economía está hundida, hay racionamiento de alimentos y hay dificultades para encontrar “huevos y leche” en los supermercados. En Libertad Digital se llegaba a decir que es prácticamente imposible acceder a estos alimentos básicos si no es por medio del estraperlo callejero.

Hace menos de 1 mes que estuve en Venezuela de vacaciones y nada más lejos de la realidad. Fui un día al supermercado más cercano a mi hotel y pude comprar, sin problema alguno, huevos y leche. Ni estraperlo ni nada, son alimentos fácilmente accesibles. Pero interesa transmitir una imagen distorsionada de Venezuela como de un país caótico y sumido en la miseria con tal de debilitar al Presidente Chávez (por no hablar de la supuesta falta de libertad de expresión, cuando la mayoría de la prensa es opositora a Chávez en la TV hay mayoría de cadenas furibundamente adversas a sus planteamientos).

Lo mismo ocurre con otras fuerzas de cambio en América Latina. Así, Periodista Digital y algunos articulistas de El País han confundido al líder de la oposición, Ollanta Humala, con su hermano Antauro, recientemente condenado por el asesinato de 4 policías. Se trata de hacer pasar a Ollanta por un peligroso delicuente, a fin de desacreditar su ideología izquierdista. Por ello, mezclan a ambos hermanos, cuando su relación no es buena, sus políticas son diferentes y pertenecen a partidos distintos.

Vincenç Navarro, del que hemos publicado otras veces lúcidos análisis, ha dado en el clavo con diversos ejemplos en su artículo “La desequilibrada cobertura mediática de Venezuela y Honduras“:

Hace unas semanas, la Fiscal del Ministerio Público de Venezuela propuso una ley a la Asamblea Venezolana que hubiera permitido sancionar, con penas de entre seis meses y cuatro años de cárcel, a aquellas personas que divulgaran información que atentara contra “las instituciones del Estado”, “la salud mental o moral pública”, “el orden público” o “la seguridad de la población”, términos definidos vagamente y que podían dar pié a una represión en contra de la libertad de expresión. Como era de esperar, tal propuesta de Ley generó un gran rechazo por parte de la mayoría de los medios de información en España, los cuales han presentado tal propuesta de Ley como una prueba más de las tendencias dictatoriales del Presidente Chávez, al cual se le atribuye el deseo de destruir la libertad de prensa existente en aquel país.

Quisiera iniciar estas notas declarando que creo que esa Ley, tal como estaba escrita, era una mala ley y me alegró leer que la Asamblea Nacional, máximo órgano legislativo de aquel país, la había rechazado. Que quede claro, por lo tanto, mi rechazo hacia tal propuesta de ley. Ahora bien, habiendo dicho esto, quisiera denunciar la manera en que los cinco medios escritos de información de mayor difusión en España cubrieron y dieron a conocer esta noticia. Tales medios han presentado erróneamente y maliciosamente a Venezuela como un país con una muy limitada democracia, consecuencia de las políticas del gobierno Chávez encaminadas a establecer una dictadura. Esta lectura de Venezuela, que ha alcanzado la categoría de dogma en los medios de mayor tiraje en España, es errónea, lo que es fácilmente demostrable.

Si usted visita Venezuela verá que la mayoría de medios están, en realidad, controlados por la derecha, una derecha, por cierto, que no tiene nada que envidiar, en su nivel de estridencia, a la ultraderecha española o estadounidense. Imagínese que la mayoría de medios en España fueran como la COPE o medios afines. O si el lector conoce EEUU, imagínese que la mayoría de medios estadounidenses fueran semejantes a la FOX o al Washington Times. La agresividad de tales medios hacia el gobierno Chávez y hacia la persona del Presidente alcanza unos niveles de hostilidad altamente amenazantes. En uno de los programas de mayor difusión de Globovisión (una de las televisiones de mayor audiencia en Venezuela) se pidió el linchamiento (sí, leyó usted bien, el linchamiento físico) del Presidente Chávez. Supongo que a muchos voceros de la ultraderecha española les gustaría que le ocurriera algo semejante al Presidente Zapatero, pero el problema para ellos es que la legislación española no les permite que lo digan en público en sus medios. Pues bien, la legislación venezolana sí que lo permite. No es de extrañar que ante tal agresión, varios seguidores de Chávez, invadieran Globovisión y amenazaran a las personas en la sede de tal programa. Como era de esperar, los medios españoles denunciaron tal ataque a Globovisión, y me parece bien que lo hicieran, pues tal acto es censurable (tal como lo censuró también, por cierto, el Gobierno Chávez). Pero me parece muy mal que ninguno de los medios de información españoles (repito, ninguno) informara que lo que causó tal ataque fue la petición de linchamiento del Presidente Chávez. (Un ejemplo de este reportaje sesgado es el reportaje publicado en El País, de Juan Jesús Aznárez y Maye Primera sobre la Venezuela de Chávez titulado “Llegó Chávez y mando callar”, 09.08.08).

Toda sociedad tiene el derecho de establecer unas normas que regulen el comportamiento mediático. Tal como ha señalado Marc Weisbrot, del Center for Economic and Policy Research de Washington EE.UU., en un artículo en el Guardian, 18.02.90, el Federal Communication Commission de EE.UU., que regula tal comportamiento mediático en EE.UU. no permitiría muchas de las estridencias, amenazas y nivel de hostilidad personal, que aparecen en los medios de ultraderecha venezolanos. Como ha indicado el informe de la Human Rights Watch de New York (que ha sido muy crítico con las políticas del Gobierno Chávez), los directivos de la compañía televisiva RCTV venezolana (que no vieron renovada su licencia, aunque continúa teniendo la mayor licencia de televisión por cable, y cuya no renovación se presentó como un indicador de las tendencias dictatoriales del gobierno Chávez) hubieran terminado en la cárcel en EE.UU.

Ni que decir tiene que cualquier persona demócrata debiera ser sensible a la necesidad de mantener la libertad de expresión de cualquier país, presionando para mantener una diversidad ideológica en los medios (muy limitada, por cierto, en España). Pero esta sensibilidad democrática pierde credibilidad cuando sus defensores muestran un sesgo tan desequilibrado como ocurre con la cobertura mediática de la realidad venezolana en los cinco mayores rotativos del país.

La Iglesia en Honduras

La Vanguardia publicó recientemente una entrevista con el Cardenal Rodríguez de Honduras en la que este Príncipe de la Iglesia indicó que el golpe militar que había expulsado al Presidente Zelaya de su país no era un golpe sino una maniobra plenamente constitucional (13.07.09). Tal Cardenal, apareció también en la televisión hondureña inmediatamente después del golpe, pidiéndole al Presidente Zelaya que no volviera a su país. Tales declaraciones fueron reproducidas larga y extensamente, contribuyendo en gran manera a legitimar aquel golpe.

Ninguno de los mayores medios de información en España (repito, ninguno) ha publicado, sin embargo, las declaraciones del Arzobispo Luis Alfonso Santos Villena de Santa Rosa, cuya sede está también en Honduras, que en entrevistas publicadas en la revista Catholic News Service (04.08.09) y en sus respuestas a las preguntas hechas por la cadena de televisión CNN, indicó que “algunos dicen que Manuel Zelaya amenazó a la democracia al proponer cambiar la Constitución. Pero los pobres de Honduras saben que Zelaya subió el salario mínimo. Esto es lo que conocen. De lo que ellos son conscientes es que defendió a los pobres, ayudando financieramente a los ayuntamientos y a las comunidades pequeñas con escasos recursos. Esta es la razón que ahora está en la calle, bloqueando carreteras y pidiendo la vuelta de Zelaya”. Es más, en una entrevista telefónica el 30 de julio, señaló que era “un error asumir (como hacen los medios) que Honduras tuviera una democracia y que la Asamblea Nacional representara a la mayoría de la población hondureña…En realidad, nunca hubo democracia en Honduras. Lo que tenemos es un sistema electoral donde a la población se le ofrece la oportunidad de escoger entre candidatos que han sido elegidos por la élite política. La población no está representada ni por la Asamblea ni por la Corte Suprema, todas escogidas por los ricos del país. Somos el país más corrupto de Centroamérica. No podemos decir que tengamos una democracia en la que la población participe en las decisiones”. El Obispo añadió que “las personas detrás del golpe no eran demócratas. Ellos conspiraron antes para preparar el golpe y luego encontraron los argumentos para justificarlo. A ellos no les importa que niños mueran de hambre o que personas mueran en los hospitales por falta de medicinas” (entrevistas, el 29 de julio en la Radio jesuita Progreso). Preguntado sobre las declaraciones del Cardenal Rodríguez en defensa del golpe, el Obispo indicó que “la Iglesia hondureña tiene voces distintas a las del Cardenal”. En realidad, las órdenes jesuitas y dominicanas de Centroamérica han condenado el golpe. Usted, lector, sin embargo, es probable que no lo sepa, pues no se ha informado al pueblo español de ello. ¿No le preocupa que los medios españoles de mayor difusión no sean más equilibrados en sus reportajes sobre América Latina?

Menores para el Facebook, mayores para ir a la trena

Sunday, September 6th, 2009

La última medida presentada por el PP en el Congreso de los Diputados, ha traído cola: se trata de restringir el acceso de los menores de 18 años a las redes sociales tipo Facebook o Tuenti. En efecto, al PP le produce un inmenso miedo que los menores puedan intercambiar archivos o ponerse en contacto con sus amigos vía Internet (cabría preguntarse entonces por qué no ampliar esa restricción al messenger, o a los chats, o a las redes P2P de intercambio de archivos o, en general, a Internet, donde como todo el mundo sabe, la maldad campa por sus respetos).

Al mismo tiempo que presentaba esta enmienda restrictiva del uso de Internet por considerar que los menores no son lo suficientemente maduros para cuidarse de los peligros del Facebook, el PP proponía, en un alarde de coherencia sin par, rebajar la edad penal hasta los 12 años, porque en este caso sí que son los suficientemente maduros y responsables para entrar en la cárcel.

Es decir, que para hacer un correcto uso de Tuenti no se es maduro hasta los 18 años, pero si se comete un delito con 12 años sí se sabía lo que se hacía, sí había responsabilidad suficiente y por supuesto, estos niños tienen la madurez suficiente para ir a la cárcel. Eso se llama coherencia.  Quizás, antes de presentar una propuesta como esta, algunos políticos deberían obtener la autorización de alguien con un mínimo de inteligencia, porque la calidad de nuestra democracia se deteriora cuando se pretenden legislar gilipolleces de este calibre.

Ignacio Escolar, una vez más, ha dado con la clave en este estupendo artículo:

“Definición legal de quinceañero, según el PP: alguien lo bastante mayor como para ir a la cárcel pero no lo suficiente como para usar Facebook sin el permiso de sus padres. Como todo populismo lo bastante avanzado es indistinguible de la telebasura, la derecha ha encontrado inspiración en los últimos sucesos macabros que arrasan en las audiencias, ese sensible medidor de la ‘alarma social’. Al calor de casos como las violaciones adolescentes de Isla Cristina y Baena, el PP ha propuesto en el Congreso varias medidas sobre esos seres que, según convenga, son niños o menores: víctimas inocentes o villanos plenamente responsables, aunque tengan la misma edad.

Esta tarde, tres diputados populares pidieron que los menores puedan quedar entre rejas a partir de los 12 años. Y en el mismo paquete, no se sabe a cuento de qué, también plantearon que los niños de menos de 18 sólo pudiesen conectarse a las redes sociales, como Facebook o Tuenti, si presentan el DNI y una autorización paterna. Horas después, tras una lluvia de críticas, los conservadores descafeinaron el desatino y lo dejaron en que los padres fuesen informados “de las actividades de sus hijos en las redes sociales”. De regular por ley la hora de llegada a casa aún no han dicho nada.

Ninguna herramienta es inofensiva por sí misma, hasta una cuchara mal usada puede ser mortal. Como todo prejuicio injusto, la criminalización de Internet se alimenta de la falta de información, de la brecha generacional, de los que critican cuanto ignoran. Yo, ingenuo de mí, pensaba que en el caso de sus señorías se arreglaría con esos ordenadores que hay ahora en cada escaño del Congreso. Veo que no”.

La Gripe A

Friday, September 4th, 2009

Muchos le discutirán, pero es indudable que Iñaki Gabilondo, desde su óptica progresista, realiza diariamente en su telediario un lúcido análisis de la realidad. Con todo, en algunos temas, los menos políticos o ideológicos, sus opiniones podrían ser suscritas por gran parte de la población, si esta se quitara las orejeras ideológicas y se limitara a juzgar únicamente por el contenido de la opinión y no por la fobia hacia quien la emite.

Así ocurre, por ejemplo, con el análisis que hizo sobre la histeria desatada por la Gripe A. Reseño a continuación su opinión acerca de este fenómeno, que no puedo sino compartir y aplaudir, y que supongo que mucha gente también suscribirá:

“La “Gripe A” se propaga mucho más despacio que la paranoia por la “Gripe A”. Y así como contra la “Gripe A” están los fármacos, contra la paranoia por la “Gripe A” están los datos, la experiencia histórica y el cinismo. Utilicemos, pues, estas tres herramientas para contribuir a calmar un poquito al personal. Primera, los datos: hasta el momento han muerto en España veintiuna personas. Lo sabemos todos. Lo que no sabemos todos es que se han contagiado y se han curado perfectamente casi cincuenta mil. Segunda, la experiencia histórica: como los pronósticos a veces fallan, como los pesimistas también se equivocan y como las autoridades sanitarias tienen que ponerse en lo peor, se han dado en el pasado grandes alarmas que quedaron en apenas nada. La Organización Mundial de la Salud vaticinó en el año dos mil cinco que la gripe aviar podría cobrarse siete millones y medio de vidas. Siete millones y medio… y murieron doscientas setenta y dos personas. Tercera herramienta, el cinismo: o, si ustedes lo prefieren, la lucidez. Las grandes olas de inquietud sanitaria han solido ir acompañadas de colosales y lucrativas maniobras económicas en la oscuridad. Para combatir esa gripe aviar que quedó en nada en el año dos mil cinco, el Gobierno Bush pagó mil doscientos millones de dólares a una empresa farmacéutica. Una empresa farmacéutica de la que había sido presidente Donald Rumsfeld hasta que Bush le fichó como Secretario de Defensa. Una casualidad, naturalmente. Así que, tomemos precauciones pero no perdamos la cabeza. Puede que dentro de unos meses las cosas sean diferentes, pero hoy por hoy la enfermedad de la “Gripe A” está siendo menos peligrosa que la paranoia por la “Gripe A”. Y una última consideración: el año pasado murieron dos millones de niños por diarrea y otros dos millones por malaria. Eso sí, en la parte invisible de nuestro mundo”.

Un Emmy y el General

Wednesday, September 2nd, 2009

Reseño a continuación el artículo de Jorge Heine, abogado, diplomático chileno y Catedrático de Gobernanza Global en la Escuela Balsillie de Asuntos Internacionales en Waterloo, Ontario, publicado el pasado mes de agosto en El País, en el que habla sobre el proceso seguido por el Juez Guzmán para juzgar a Augusto Pinochet, historia que ha sido llevada a la televisión y que opta a un Premio Emmy.

Un Emmy y el General

Con ocasión de la detención del General Augusto Pinochet en Londres, su ex ministro del Interior, Sergio Onofre Jarpa, abismado ante las manifestaciones en contra del dictador en las calles londinenses, planteó la necesidad de “hacer una película”, para educar a la opinión pública internacional acerca de la verdad de lo ocurrido en Chile bajo el régimen militar.

Diez años después, se podría decir que con El juez y el general, el documental de Elizabeth Farnsworth y Patricio Lanfranco, su deseo se ha cumplido, aunque no necesariamente de acuerdo a lo que Jarpa le habría gustado. La película, recién nominada para uno de los cotizados premios Emmy en la categoría de programación histórica sobresaliente, fue estrenada en el 2008, y exhibida en el importante programa Punto de Vista, de PBS, en Estados Unidos. Los premios Emmy serán anunciados en Nueva York el 21 de septiembre.

Muchos dirían que los directores, dos destacados periodistas, Farnsworth estadounidense y Lanfranco chileno, con amplia trayectoria en la cobertura de la temática de los derechos humanos, se lo merecen con creces, al poner en justa perspectiva una figura y un periodo tan significativo en la historia de América Latina y el mundo.

Lo novedoso es que lo ocurrido en Chile bajo Pinochet es narrado desde la mirada de Juan Guzmán Tapia, el juez de la Corte de Apelaciones de Santiago al que, en enero de 1998, le fueron asignadas por sorteo las causas criminales en contra de Pinochet.

En marzo de ese año este último dejaría la Comandancia en Jefe del Ejército para asumir el puesto de senador vitalicio.

Desde el punto de vista cinematográfico, es fascinante observar la evolución del juez Guzmán, desde su escepticismo inicial hasta su horror final. Proveniente de una familia acomodada, hijo de un destacado escritor y diplomático, Juan Guzmán Cruchaga (premio Nacional de Literatura), de antepasados militares y con esposa francesa, el juez Guzmán encarna en buena medida lo que fue el Poder Judicial en Chile en la época de la dictadura.

Políticamente conservador, apoyó la candidatura de Jorge Alessandri en las elecciones de 1970 que ganó Salvador Allende (incluso señala que de haber ganado Alessandri, habría seguido los pasos de su padre en el servicio diplomático), y luego el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 que llevó a Pinochet al Palacio de la Moneda (aunque no se pudo mudar al mismo hasta 1980; siete años tomó reconstruir el Palacio Presidencial dados los daños causados por los bombardeos desde los Hawker Hunter).Curiosamente, sin embargo,la obra no abunda en uno de los principales desafíos del magistrado. La Junta Militar aprobó una Ley de Amnistía en 1978 cuyo efecto fue extinguir toda responsabilidad por violaciones a los derechos humanos cometidos del golpe a esa fecha. Por otra parte, tratándose de delitos cometidos un cuarto de siglo antes, algunos de ellos ya estarían prescritos, imposibilitando su encausamiento.

¿Qué hacer?

Guzmán dio con una solución. A su entender, en el caso de los detenidos-desaparecidos, no se trataría de un delito ya cometido y completado (como sería un homicidio), sino de uno cometido continuo, como el secuestro. Al no haber evidencia de los restos de las víctimas, y mientras éstos no apareciesen, cabía presumir que el delito se seguía efectuando, con lo cual no caía bajo la Ley de Amnistía. Los torpes intentos por refutar este impecable razonamiento jurídico (”¡Todos saben que están muertos! ¿Qué pretende el juez Guzmán?”) no encontraron mayor acogida.

Había en ello una profunda ironía. El hacer desaparecer a los enemigos (las células del “cáncer marxista”), una técnica que algunos atribuyen haber inventado a Pinochet, aunque después se aplicó también en otros países del Cono Sur, tenía como propósito hacer cundir el terror.

El impacto en familiares y amigos de la súbita desaparición de un ser querido, algo que permanece en el tiempo, sembrando la eterna duda acerca de un eventual retorno, es muy distinto (y , muchos dirían, mayor) que, digamos, el de un fusilamiento, seguido de una cristiana sepultura.

El que uno de los principales instrumentos del terrorismo de Estado haya terminado gestando la herramienta jurídica clave para encausar a los autores tiene algo de justicia poética, hijo de un destacado poeta, y él mismo de gran cultura literaria -es conocido por citar a Shakespeare en sus clases- debe apreciarlo en su justa dimensión.

En momentos en que la crisis en Honduras ha reavivado los temores que los golpes militares gatillan, cabe notar que en esto también Pinochet trató de innovar. A la clásica oferta de un avión al presidente depuesto para que dejase el país (como se hizo con Manuel Zelaya en Honduras, aunque éste fue llevado a la fuerza), Pinochet tenía en mente una variante: el avión se caería poco después de despegar, terminando así con la vida de Salvador Allende, en caso de haber éste aceptado el ofrecimiento.

El escuchar la grabación pirata de la conversación radiofónica ese 11 de septiembre entre Pinochet y el almirante Patricio Carvajal (y futuro canciller de Chile bajo la Junta) al respecto, y la frase de Pinochet, que lo refleja de cuerpo entero (”si se mata la perra, se acaba la leva”), es uno de los momentos más dramáticos de una película en que éstos abundan.

Juan Guzmán pagó cara su osadía de llevar hasta las últimas consecuencias los juicios en contra de Pinochet, quien fue desaforado, perdiendo así su inmunidad parlamentaria después de su retorno de Londres en marzo de 2000.

Pese a su talento y trayectoria, Guzmán no fue ascendido a la Corte Suprema, el sueño de todo juez, y se jubiló como ministro de la Corte de Apelaciones. Ya no enseña en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, sino que en la más modesta Universidad Central, donde dirige un Centro de Derechos Humanos. Pero poca duda cabe que se ganó un lugar en la historia al acometer la titánica tarea de enjuiciar, sin que le temblase la mano, a uno de los dictadores emblemáticos del siglo XX.

Desaparecidos

Tuesday, September 1st, 2009

El pasado domingo 30 de agosto se celebró el Día Mundial de los Desaparecidos. Se trata de un importante homenaje a tantas personas que fueron “desaparecidas” por dictaduras militares o grupos clandestinos, aquellas a las que se sacó de su hogar y de las que nunca más se supo. Supone una de las mayores tragedias de la humanidad, puesto que condena al sufrimiento a miles de familiares que durante años vagan luchando por saber el paradero de sus seres queridos, sin saber si continúan vivos, si fueron asesinados o torturados, sin poder enterrarlos dignamente y llorarlos en paz.

Se considera un delito de lesa humanidad la desaparición forzada, que es definida por la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de personas como “la privación de la libertad a una o más personas, cualquiera que fuere su forma, cometida por agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúen con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la falta de información o de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o de informar sobre el paradero de la persona, con lo cual se impide el ejercicio de los recursos legales y de las garantías procesales pertinentes“.

La desaparición de personas estuvo trístemente de moda en las Dictaduras Militares del Cono Sur durante los años 70 y 80, cobrando especial relieve en la Junta Militar argentina. El General Videla, líder máximo de la Junta Militar, definió a los desaparecidos en una esclarecedora grabación: “¿Qué es un desaparecido? En cuanto éste como tal, es una incógnita el desaparecido. Si reapareciera tendría un tratamiento X, y si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tendría un tratamiento Z. Pero mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido“.

Luego, sin rubor alguno, afirmaba que “no, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina, cambiante, traicionera, no se hubiere bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil, 10 mil, 30 mil. No había otra manera. Había que desaparecerlos. Es lo que enseñaban los manuales de la represión en Argelia, en Vietnam. Estuvimos todos de acuerdo. ¿Dar a conocer dónde están los restos? Pero ¿qué es lo que podíamos señalar? ¿El mar, el Río de la Plata, el Riachuelo? Se pensó, en su momento, dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo“.

Y así la Dictadura Militar hizo desaparecer a unas 22.000 personas, muchas de las cuales siguen hoy en búsqueda.

Hace unos años, conocí a unas madres peruanas que buscaban a sus propios desaparecidos: hijos, hermanos, maridos desaparecidos por el Ejército peruano durante la guerra interna contra Sendero Luminoso. Formaban ANFASEP (Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú), que encabezados por la entrañable Mama Angelica, buscan a sus seres queridos contra viento y marea, y que han construido un formidable Museo de la Memoria para dejar testimonio de lo que pasó.

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Queda pendiente contar la historia de estas luchadoras por la verdad a las que tuve la inmensa suerte de conocer, y que nos dieron un ejemplo de entereza y dignidad. Sirva este post como homenaje a su abnegada labor.

Por último, cuelgo este enlace con la canción de Ruben Blades versionada por Maná, llamada Desapariciones, un homenaje a los miles de desaparecidos que dejaron las dictaduras latinoamericanas.