En estos días navideños, la CEOE está de moda: su presidente, Gerardo Díaz Ferrán, ha visto como Air Comet suspendía pagos (6 meses después de que él suspendiera el pago de las nóminas a sus empleados, por cierto) debido a su mala gestión, dejando tirados en tierra a centenares de viajeros que habían comprado su pasaje para ir a pasar la navidad a Latinoamérica.
Este suceso no es sino la constatación de la calidad humana y profesional del representante de los empresarios, que aún se atreve a ir dando lecciones de economía sobre cómo salir de la crisis. Menos mal que el Gobierno no le hace mucho caso, porque si las lecciones las da quien ha hundido una compañía y debe millones de euros a la Seguridad Social, otros tantos a Caja Madrid y las nóminas de los últimos 6 meses a sus trabajadores, que Dios nos pille confesados.
Transcribo el acertado artículo que publicó Ignacio Escolar sobre este asunto el pasado 23 de diciembre, titulado “La CEOE les desea un feliz 2010″.
“La patronal CEOE y en su nombre su presidente, don Gerardo Díaz Ferrán, les desea felices fiestas y lo hace, como siempre, desde el ejemplo. El primero de los empresarios españoles quiere mandar un mensaje optimista, porque no todo son malas noticias, por mucho que algunos envidiosos sólo vean el vaso medio vacío. Desde hoy, los casi 700 trabajadores de Air Comet, muchos de los cuales llevaban 8 meses sin cobrar, recibirán puntualmente el subsidio de desempleo. Y no piensen sólo en el bienestar de 700 personas, no. Que son muchas más: son 700 familias que, gracias a la ejemplar gestión de don Gerardo, afrontan un 2010 lleno de esperanza, con más tiempo libre para disfrutar con los suyos y la tranquilidad que da saber que el dinero del paro no fallará a fin de mes.
Don Gerardo demuestra así la generosa filantropía de los empresarios españoles, líderes europeos en la producción de parados. Otro año más, la patronal se ha apretado el cinturón y, ante una caída del 3,6% en el PIB, ha conseguido que la tasa del paro alcance todo un 18%; un éxito que algunos pelotas quieren atribuir en exclusiva al Gobierno, sin reconocer la justa aportación de la ejemplar clase empresarial española, la única de Europa que declara ante el fisco, de media, unos ingresos más bajos que sus manirrotos empleados.
La Navidad es así, un tiempo de felicidad que saca lo mejor que llevamos dentro. Por eso don Gerardo también ha mirado por los más desfavorecidos. No sólo se quedan en tierra los turistas que iban al Caribe; la mayoría de los miles de pasajeros de Air Comet eran inmigrantes latinoamericanos, que llevaban meses ahorrando para poder pasar las fiestas con su familia. Gracias a dios, y a don Gerardo, se librarán de soportar a la suegra”.