Las relaciones España - EEUU

Mucho se ha escrito en los últimos años sobre las relaciones entre España y Estados Unidos. Se recriminaba a nuestro Presidente, Zapatero, sus desencuentros con Bush, y el hecho de que no le hubiera recibido en la Casa Blanca se interpretaba como un desaire y una prueba de las equivocaciones en la política exterior del Gobierno socialista.

En mi opinión, nada más lejos de la realidad. Precisamente ese desencuentro, esa falta de entendemiento entre Bush y ZP, debería ser motivo de orgullo, ya que el primero ha sido uno de los peores Presidentes de la Historia de los EEUU, con una política violenta, injusta, errática y fracasada. Prueba de ello es el cambio que ha dado el mundo con Obama, que se guía por unos principios similares a los defendidos por ZP durante años, y opuestos a los de Bush.

Lo triste no era que discrepáramos hasta el enfado con Bush, sino que en algún momento de nuestra historia, coincidiéramos en planteamientos con semejante personaje. Más aún: que nos alineáramos incondicionalmente con él en la empresa más cuestionada de las últimas décadas, la Guerra de Irak, contraviniendo la opinión mayoritaria de los ciudadanos y de los países de la UE, y actuando en contra del mandato de la ONU. Quebrando, en fin, las normas que regían hasta entonces las relaciones internacionales y polarizando y dividiendo al mundo.

Ayer, en su editorial de las 21:00, Iñaki Gabilondo lo resumía perfectamente:

Zapatero en La Casa Blanca. Es noticia importante. No porque nuestro presidente se haya quitado una piedra del zapato, sino porque recuperamos la normalidad. Normalidad que, cuidado, no perdimos cuando llegó Zapatero a La Moncloa. Entonces se cometieron errores que hubieron debido evitarse. Pero la normalidad se había quebrado ocho años antes, cuando llegó Aznar. Sus servilismo le fue gratificado con familiaridades que le hicieron malinterpretar su propio deslumbramiento. El monaguillo se creyó cardenal porque estaba cerca del Papa y fue utilizado como submarino contra Europa y copatrocinador de la Guerra de Iraq. E hizo algunos ridículos memorables.

La normalidad verdadera se dio con Felipe González. Como pesábamos mucho en Europa, y mucho en Iberoamérica, y pudimos ser anfitriones de la Conferencia de Paz de Madrid, por eso éramos respetados en todas partes. En La Casa Blanca también. Ese ha de ser nuestro modelo de relación con Obama. Amigos leales, pero sin perder la dignidad. De modo que no hemos de regresar a 2004, sino a 1996“.

Leave a Reply